Los grilletes de Larrañaga y Elorza alcanzan ya los 90 países

11 octubre, 2019
Oskar Prieto, de la empresa Larrañaga y Elorza.

La empresa guipuzcoana, fundada en Eibar en 1918, es  actualmente uno de los cinco fabricantes de esposas más importantes del mundo

 

El polígono Albitzuri en Elgoibar acoge la sede de una de las cinco empresas más importantes del mundo dedicadas a la fabricación de grilletes, Larrañaga y Elorza, gestionada por Oskar Prieto, antiguo encargado del taller que hace un lustro, y sin pensárselo dos veces, se hizo con las riendas del negocio cuando peor estaban las cosas.

 

La historia centenaria de esta pyme arrancó en 1918 bajo el paraguas de la fábrica de armas Star de Eibar, que con el tiempo fue complementando su modelo de negocio a partir de artículos de ferretería como taladros, tornos pequeños, martillos o berbiquís.

 

La necesidad de modernizar sus instalaciones llevó hace una década a esta empresa a trasladarse a Elgoibar, donde ha sido objeto en este tiempo de una profunda transformación que le ha llevado de estar al borde de la desaparición a formar parte de los fabricantes más importantes del mundo en este sector. El pasado año la empresa cerró un ejercicio histórico al vender entre 75.000 y 80.000 esposas de diferentes modelos para las policías y cuerpos de seguridad de más de 90 países.

 

Si se lo llega a pensar en su día y no se atreve a dar el paso de hacerse con el control del negocio… Quizá hoy no estaríamos aquí…

Así es. Me eché a la piscina, estaba animado y como tenía conocimientos del producto y más o menos del mercado ya que me había movido con el antiguo gerente, pues me pareció una buena idea y una buena oportunidad. Pero sí, fue liarse la manta la cabeza y lanzarse porque la empresa estaba en una situación muy complicada, al borde de echar la persiana si alguien no lo remediaba.

 

¿En qué situación se encuentra la empresa cinco años después?

La situación en estos momentos es muy buena. Llevamos creciendo en términos de mercado y facturación en los últimos cuatro años y estamos muy contentos. Nos hemos movido bastante a nivel internacional y por ahí vienen los resultados. En estos momentos somos capaces de vender nuestras esposas en cerca de 90 países.

 

¿Cuántos modelos de esposas fabrican en Elgoibar?

Al final todas la esposas son parecidas, al menos a los ojos de alguien que no conoce mucho este sector, pero en Elorza y Larrañaga tenemos unos 14 modelos de grilletes distintos que se diferencian principalmente por las uniones, ya que unos llevan cadena y otros llevan bisagra, por ejemplo, o la rigidez de las mismas.

 

¿Cuáles son las más vendidas?

Las clásicas de toda la vida, las de cadena, de acero al carbono y en color niquelado por aquello de evitar la corrosión y también por estética.

 

¿Y cuánto duran?

Depende de muchas cosas y del uso, pero lo cierto es que duran demasiado (risas), y eso es algo que, siendo egoístas, no es bueno para nuestro negocio, pero bueno, es lo que hay. Pero en líneas generales pueden llegar a durar más de 30 años, lo que significa que están bien hechas.

 

¿Cómo es el perfil de sus clientes?

Históricamente siempre ha estado muy definido: son los cuerpos de seguridad, bien policía o seguridad privada, quienes más demandan nuestros productos. Como decía antes vendemos ya en 90 países.

 

Entre ellos Estados Unidos, donde reconocen que aún les queda mucho margen de recorrido… ¿En qué sentido?

En este país no es nada fácil entrar ni acceder a ese mercado tan concreto. Y no ya tanto por su tamaño, que también, sino porque es muy hermético y proteccionista con sus empresas, a las que defiende sobremanera. Tengamos en cuenta que este país es muy fuerte en todo lo relacionado con productos vinculados al sector Seguridad, entre los que se encuentran varios fabricantes de esposas como las nuestras, y claro, a la hora de acceder a una licitación, normalmente suelen tirar para su lado. Pero poco a poco hemos ido entrando con producto diferencial e innovador, que no está mal. Es un reto crecer allí.

 

¿Hay factores externos que influyan en su éxito?

Los grandes pedidos nos llegan a través de las licitaciones que suelen lanzar los estados, pero claro, éstas, aún siendo las que nos dan el plus económico y la alegría, no salen todos los años así que tenemos que compensarlo con lo que llamamos goteo diario, que no son otra cosa que contratos más pequeños pero también más regulares, procedentes de todo el mundo, que suman y que nos dan de comer cada día.

 

El pasado año vendieron casi 80.000 esposas en un ejercicio histórico. ¿Qué perspectivas manejan para cerrar este 2019?

Estamos en camino de igualar o incluso mejorar los datos del año pasado. Y esa es una fantástica noticia.

 

¿A qué suena Euskadi cuando ustedes salen a vender al mundo?

Suena muy bien, no podemos decir lo contrario. Nos pasa con clientes, con gobiernos o con ferias, en un país del globo o en la otra punta. Euskadi tiene marca, prestigio y fama de hacer muy buenos productos y hacerlos además de forma muy seria. Y esto en los días que corren, con tanta inestabilidad e incertidumbre, es un valor que cotiza al alza.

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