Ricardo González, director general de SPYRO: “Para subirse al tren de la transformación digital es imprescindible ser atrevidos e inquietos”

12 abril, 2019
Ricardo González, director general de SPYRO

 

SPYRO en colaboración con Tecnalia y grandes fabricantes de máquina herramienta ha desarrollado Vixion, un sistema de monitorización presente en un centenar de máquinas en todo el mundo.

 

SPYRO Software nació en 1985 en una pequeña oficina con cinco ordenadores en el barrio donostiarra de Gros. Durante este tiempo han asistido al ‘boom’ de Internet, la llegada de la telefonía móvil, el aumento de la potencia y las prestaciones de los ordenadores personales o la denominada transformación digital. 34 años después, SPYRO tiene sus oficinas centrales en el Parque Tecnológico Gipuzkoa, una delegación en el Parque Tecnológico de Zamudio y da empleo a 65 personas. Ricardo González, director general de SPYRO, nos habla de la compañía y su apuesta por la Industria 4.0.

 

¿A qué actividades se dedica SPYRO?

Como nos gusta decir, somos 360º. Ofrecemos un amplio abanico de herramientas y soluciones para facilitar la gestión de los procesos de las empresas. Ofrecemos soluciones ERP, tanto para industria como para empresas comerciales y de servicios, así como numerosas soluciones que complementan al ERP (radiofrecuencia, B2B, digitalización de ‘tickets’ de gasto, gestión de riesgos, Business Intelligence, etc.). Además, ofertamos soluciones ‘cloud’, de movilidad y servicios específicos de Inteligencia de Mercado o E-Commerce, entre otros. Y, por supuesto, soluciones de Industria 4.0.

 

Precisamente, ¿cuál es la relación de SPYRO con la Industria 4.0?

Desde hace años hemos venido trabajando en lo que se conoce como ‘fábricas inteligentes’. Hay que tener en cuenta que nuestro ‘software’, nuestro ERP industrial, ya recogía los datos de las máquinas, y fue tras la colaboración de nuestro departamento de I+D durante cuatro años con el departamento de I+D de Tecnalia, junto a grandes fabricantes de máquina herramienta como Zayer, Ibarmia o Nicolás Correa, cuando constituimos una nueva compañía de vocación internacional: Vixion Connected Factory. Está especializada en la creación de soluciones industriales 4.0 y servicios avanzados para fabricantes y usuarios de máquinas y cuenta con un producto estrella: Vixion.

 

¿Qué es en concreto Vixion y cuál es su utilidad para el sector industrial?

Se trata de un novedoso sistema de monitorización en la nube que registra y analiza de forma automática los datos de la máquina capturados a través de los CNCs y PLCs. Su objetivo es ofrecer niveles superiores de rendimiento de las máquinas. El hecho de que Vixion se haya desarrollado en colaboración con algunos de los principales fabricantes españoles de máquina herramienta  aporta un importante valor añadido a la solución, que se dirige tanto a fabricantes de máquinas industriales como a los usuarios o propietarios de las mismas. A día de hoy, Vixion ya es utilizado por más de 100 máquinas en todo el mundo.

 

¿Qué receptividad tienen las pymes y las empresas en general a la hora de implementar herramientas vinculadas con la Industria 4.0?

Creo que Euskadi y sus empresas están abiertas, que no es poco, interesadas y expectantes ante la transformación digital. Y, por supuesto, las más avanzadas se hayan inmersas en esa transformación. Y es que estamos ante un auténtico cambio cultural. Se trata de introducir el concepto de la empresa digital dentro de la cultura de la organización. No estamos hablando de instalar un CRM o la tienda ‘online’… estamos hablando de una verdadera transformación cultural. Gracias a la tecnología las empresas mejoran en competitividad, los procesos se hacen más rápidos, con mayor calidad, menor coste, nos da acceso a mercados más amplios, etc. El reto siempre es hacer que una industria sea más competitiva y coseche mayores éxitos a nivel global. Esto, irremediablemente, y creo que ya nadie lo pone en duda, pasa por la transformación digital. Por ejemplo, con una pequeña inversión podemos tener todas las máquinas conectadas, visualizar todo lo que están haciendo en cualquier industria y, con ello, conocer las improductividades con precisión e incluso las causas, aprovechar los útiles y herramientas de acuerdo a su verdadero desgaste y no tirarlas cuando podrían rendir un 30% más. En definitiva, contamos con aplicaciones prácticas del Internet de las Cosas que tienen un retorno de inversión que se mide en meses en lugar de en años. Para subirse al tren de la transformación digital es además imprescindible ser atrevidos e inquietos. Explorar terrenos desconocidos y no tener miedo a equivocarnos a la hora de innovar, porque lo verdaderamente arriesgado sería el inmovilismo, el no explorar cosas nuevas para mejorar.

 

Y mirando concretamente a Euskadi, ¿Qué percepción tiene de cómo se están afrontando aquí los retos de la transformación digital y la Industria 4.0?

Yo creo que la receptividad en la Comunidad Autónoma Vasca es excelente, de hecho considero que vivimos una posición de clara ventaja con respecto a otras comunidades autónomas. Esta posición aventajada tiene su origen, por una parte, por el impulso institucional que la Industria 4.0 ha tenido en nuestra región, y por el enfoque práctico que hemos buscado y aportado a esta industria que ya cuenta en nuestro territorio con numerosas iniciativas en marcha, en muchos de los casos en pymes.

 

¿Qué asignaturas pendientes tiene la Industria 4.0?

Sin duda hay un déficit de formación que combine conocimientos en ingenierías y las nuevas tecnologías. Hacen falta perfiles multidisciplinares y modelos de negocio entre actores de diversos sectores y conocimientos. Los beneficios están claros, y aunque en algunos procesos industriales la maduración tecnológica requiera algo más de tiempo, hay industrias muy tradicionales, como la automoción, que están sufriendo la digitalización masiva y están en plena reconversión. Me recuerda un poco a la época vivida a principios y mediados de los años 90, antes del estallido de la burbuja tecnológica del 2000: se sabía que Internet iba a revolucionar los negocios y la sociedad, pero no cómo. Sin embargo, ahora, hay sectores que están patas arriba.

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