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Noticias 19 octubre, 2021

Lab Tecnológico impulsa el uso de la inteligencia artificial para el aprendizaje de robots industriales

El laboratorio de I+D+i de Camp Tecnológico apuesta por el uso de cobots económicos para realizar tareas de bajo valor añadido.
Jesús Ángel Bravo Duque, impulsor de Camp Tecnológico.

Según el último estudio de la Federación Internacional de Robótica (IFR), el Estado español ocupa el cuarto puesto europeo en implantaciones de robots industriales, solo superado por Alemania, Italia y Francia. España ocupa el puesto undécimo a nivel mundial. Los robots más instalados ejecutan maniobras de carga y descarga de materiales y otros elementos. Este informe también revela que el sector de la automoción lidera las instalaciones de robots industriales con un 48% del total, seguido de la metalurgia (19%) y la alimentación (13%).

Fue la empresa vasca Inser Robótica la que implantó el primer robot industrial del Estado en 1973. Han pasado casi 50 años y una nueva generación de robots está formando parte de los conceptos vinculados con la transformación digital y la Industria 4.0. Más allá de los cobots o robots colaborativos, ahora se habla de robots modulares, flexibles o los que basan su aprendizaje en algoritmos de inteligencia artificial. Este es el nuevo contexto en el que trabaja el laboratorio avanzado de los Camp Tecnológicos dirigidos por Jesús Ángel Bravo.

Bravo es uno de los emprendedores de referencia en Euskadi en las últimas décadas. Formó parte del primer equipo que contrató SPRI en 1983 para poner en marcha el programa IMI para la introducción de la microelectrónica en la industria. Se trataba de formar sobre el funcionamiento de las bases de datos, las hojas de cálculo o los procesadores de texto empleando ordenadores que, en aquel entonces, costaban cientos de miles de pesetas. Los cursos que se realizaban se compartían a través de cintas de vídeo VHS. Sin duda, eran otros tiempos.

Jesús Ángel Bravo fundó la empresa Softec en 1984 y se convirtió en la compañía que desarrolló las primeras páginas web de algunas de las principales entidades vascas, como es el caso del Gobierno Vasco o Iberdrola. Esta firma fue vendida a Ibermática en 2006. Desde entonces, ha dirigido Softec Internet, ha sido presidente del clúster Gaia, fue miembro del patronato de Tecnalia y puso en marcha Camp Tecnológico, cuya dirección compagina con su puesto de CEO en Appsamblea.

En el contexto de Camp Tecnológico, la empresa que constituyó en 2011 junto con diferentes compañías e instituciones como la Fundación Novia Salcedo o Innobasque con el objetivo de ofrecer campamentos de verano para niños y niñas centrados en el uso de nuevas tecnologías; ha impulsado la creación del denominado Lab Tecnológico, un “departamento de I+D+i para el desarrollo de nuevos materiales didácticos”. Uno de los primeros objetivos de este Lab es el desarrollo de nuevos robots orientados a la industria.

“Hace dos años hice el curso del MIT de inteligencia artificial y vi la importancia de la interacción entre el mundo de la inteligencia artificial y la robótica. Hasta ahora los robots eran algo que una persona humana tenía que programar para realizar una tarea repetitiva. Pero si a ese robot le pones una cámara y un sistema de reconocimiento de imágenes basado en inteligencia artificial, el sistema puede aprender qué hacer de forma más sencilla. Es lo que está haciendo Tesla con su sistema de conducción autónoma. Al final, es integrar un montón de cámaras para tratar la imagen y que el robot o el coche haga las cosas que tiene que hacer”, enfatiza el CEO de Camp Tecnológico.

En la actualidad, la propuesta del Lab Tecnológico ya está siendo testada con empresas, como detalla Jesús Ángel Bravo: “Ahora mismo tenemos una implantación en una compañía con un robot que tiene un precio de menos de 3.000 euros y que va a poder resolver problemas que hasta ahora no podían solventar robots industriales tradicionales con un coste de 30.000 euros. En concreto, nuestro robot realiza inserciones para combinar arandelas de distintos materiales en un tornillo. Un trabajo que antes tenían que realizar de forma manual. Nuestro sistema identifica con una cámara dónde están en una cinta cada una de esas partes, las arandelas y los tornillos, y compone el conjunto para que pase a la célula de montaje final. Gracias a la inteligencia artificial aprende cómo tiene que recoger las piezas sin necesidad de programarlo porque la posición en la cinta es diferente en todo momento. Se trata de tareas repetitivas de bajo valor añadido y que no justificaban económicamente la implantación del robot. Además, el nuestro es un cobot o robot colaborativo que no tiene que estar enjaulado en una estancia y que puede realizar interacciones con personas”.

El desarrollo del robot del Lab Tecnológico es un primer paso en una nueva generación de robots inteligentes que está por llegar. Por el momento, sus capacidades son bastante limitadas a una carga de 500 gramos y con 40 centímetros de desplazamiento, pero tiene como ventaja la fácil movilidad y la autonomía de sus baterías. “En el Lab Tecnológico planteamos soluciones que pueden ir tanto a centros educativos como a la industria. Por ejemplo, los laboratorios de la Universidad de Deusto de la especialidad de robótica de primero los hemos equipado nosotros con nuestros brazos robóticos. Estamos en bastantes centros de FP y también colaboramos con Tknika”, explica Bravo.

Más allá de la robótica, otro reto de los Camp Tecnológicos es seguir motivando a los y las jóvenes a querer saber más sobre las nuevas tecnologías y su impacto en la sociedad actual. La transformación digital y la Industria 4.0 van a demandar en los próximos años cientos de miles de profesionales formados en especialidades como la inteligencia artificial, la ciberseguridad o la analítica de datos. En este ámbito tiene mucho que aportar este proyecto de campamentos de verano mirando a los y las más jóvenes, pero de forma muy especial a las mujeres. “Nosotros cubrimos unas franjas de edades muy amplias, desde 5 años en adelante, y vemos que en la etapa inicial, de 5 a 7 años, la proporción de niños y niñas es prácticamente ‘fifty-fifty’. Pero luego, las niñas van desapareciendo, y ya, cuando llegamos a 12 años o más, las chicas casi no están. Hay que provocar que, realmente, vean que esto no es algo de frikis, sino que tiene muchas salidas”, recalca Jesús Ángel Bravo.

La industria 4.0, con la implementación de tecnologías inteligentes y materiales avanzados, es una de las prioridades del Grupo SPRI, que actúa como enlace tecnológico para que las empresas vascas accedan a soluciones 4.0, desde ayudas hasta el apoyo de profesionales en la materia durante todo el proceso. Más información aquí.

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