Arctic Sea ultima Coollogger con GPRS para monitorizar en tiempo real la temperatura en transportes

11 marzo, 2019
Diferentes modelos de Coollogger.

 

La firma vasca está especializada en el control eficiente de parámetros ambientales en el transporte y el almacenamiento de alimentos y productos farmacéuticos.

 

La Logística 4.0 o Logística Inteligente es un término íntimamente ligado a la Industria 4.0 por la utilización de tecnologías emergentes en los procesos de  almacenamiento, distribución y reparto de productos. La compañía vasca Arctic Sea, con sede en la localidad vizcaína de Mungia, lleva apostando desde 2014 por el desarrollo de soluciones innovadoras de monitorización de la temperatura de los alimentos y productos farmacéuticos durante su transporte y almacenamiento. Sobre estas soluciones y las tendencias de futuro del sector conversamos con Iñigo Alonso Echevarria, CEO de Arctic Sea.

 

¿Cuál es el origen de Arctic Sea?

El origen hay que buscarlo en otra empresa que montamos, Ozeano, orientada a vender filtros para la conservación de frutas en transportes de larga distancia para que esas frutas les lleguen en condiciones óptimas a los consumidores. El negocio iba bastante bien y decidimos complementar nuestra oferta de productos con el desarrollo de unos termógrafos para monitorizar la cadena de frío durante el transporte. Estos termógrafos los hemos bautizado como Coollogger.

 

¿Cómo son estos termógrafos y qué servicios ofrecen?

Comenzamos con unos termógrafos sencillos con USB. Se trataba de una especie de ‘pendrive’, que cabe en la palma de la mano, dotado de batería de hasta dos años de duración y un sensor de temperatura. Cuando se llega a destino, conectas este termógrafo a un PC, a través del conector USB, y puedes exportar todos los datos, te permite sacar gráficas y la información se puede subir directamente a la nube. Como en este tipo de mercados es importante seguir invirtiendo y desarrollando, en los últimos años hemos sacado nuevas versiones, como  un Coollogger dotado de Bluetooth que lee los datos directamente desde un teléfono móvil y no hace falta conectarlo a un PC. Ahora estamos trabajando en una nueva versión con GPRS que emite los datos en tiempo real y que tiene más funcionalidades como un acelerómetro, etcétera. Tratamos de convertir esta solución en una plataforma IoT (Internet de las Cosas) para la cadena de frío.

 

Al margen del ‘hardware’, también queremos dar relevancia a la plataforma en la nube. Nuestra visión es pasar de vender un producto a vender un servicio de monitorización lo más completo posible. Nos interesan funcionalidades como la tecnología Blockchain para garantizar la trazabilidad de la carga, ya que cada vez son más los clientes que nos lo piden, y no solo aquí, sino, especialmente, en el mercado asiático. Sabemos qué es lo que tenemos que hacer y estamos buscando la manera más sencilla de ofrecer estas posibilidades a nuestros clientes.

 

¿Qué tal acogida ha tenido Coollogger en el mercado?

La verdad es que estamos contentos. Nuestro mercado potencial es de unos 8 millones de contenedores marítimos y nuestro mercado real es de 30.000. Se dice que casi el 50 por ciento de los alimentos que producimos en el mundo se echa a perder, por lo que la monitorización de la cadena de frio es fundamental. Tenemos mucho recorrido y vamos bien, pero tenemos que crecer y acelerar la inversión y el desarrollo comercial.

 

¿Dónde se ha diseñado y se fabrica Coollogger?

Hemos colaborado con otras empresas en la fabricación y diseño del ‘hardware’ y el ‘software’ de Coollogger. El ‘data logger’ Coollogger se fabrica en Bizkaia.

 

Coollogger está orientado a la monitorización de alimentos en transportes marítimos. ¿Habéis pensado en su utilización para monitorizar otro tipo de productos y/o en otro tipo de medios de transporte?

En este nicho de negocio es difícil hacer algo bueno para todos los operadores o productos. Hay que especializarse en ámbitos concretos porque tienen diferentes necesidades. Para nosotros un nicho de futuro es el del transporte de ‘última milla’, pero hay que implementar sistemas de monitorización de cadena de frio ágiles con unas especificidades muy exigentes en lo que se refiere a frecuencia de muestreo, módulos de transmisión o descarga de los datos. Hay que hacer un producto muy a medida. Si queremos ser competitivos, tenemos que especializarnos.

 

¿Por dónde pasa el futuro de los dispositivos de monitorización como Coollogger?

En este sector del transporte de mercancías se habla de tasas de crecimiento enormes, con un mercado de decenas de miles de millones de euros. Hay grandes operadores que están haciendo inversiones muy importantes en ‘hardware’ y ‘software’. Con el tiempo, veremos como los termógrafos de papel o USB van a ir perdiendo peso y se generalizará el uso de equipos 4.0 que medirán la temperatura y otros muchos parámetros.

 

¿Cuáles son los retos de Arctic Sea de cara al futuro?

El principal reto es rematar el diseño y el lanzamiento al mercado del nuevo Coollogger con GPRS y dar un salto cualitativo en el tipo de cliente al que nos dirigimos. Hasta ahora nos hemos centrado en el exportador de productos; sea frutas, pescado, flores o farmacia. Con nuestra nueva estrategia vamos a ir hacia el importador, hacia las grandes cadenas de distribución, porque el nuevo Coollogger va a ofrecer servicios innovadores.

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