Las empresas del futuro: modulares, líquidas y en red

26 marzo, 2018
Portada del informe.

 

Un estudio analiza cómo serán los modelos de empresa en la próxima década.

Las tecnologías emergentes, impulsadas por la cuarta revolución industrial, así como el creciente empoderamiento de los consumidores generarán en los próximos 10 años modelos de negocio hasta no hace mucho inimaginables. Este escenario generará nuevas oportunidades para las empresas, pero exigirá también cambios sustanciales en la manera en que operan.

 

Este es el punto de partida del informe Operating Models for the Future of Consumption, publicado por el Foro Económico Mundial. La investigación destaca cómo la era digital, unida a los cambios tecnológicos disruptivos y el creciente protagonismo de los consumidores, van a suponer una transformación profunda en la forma de operar de las empresas. El éxito de las compañías dependerá de su capacidad para adaptarse a las nuevas necesidades del mercado.

 

Según el estudio, el perfil y expectativas de los consumidores cambiará más en la próxima década que en los últimos 40 años. Esto supondrá una transformación en los modelos operativos de las empresas, incluyendo tanto los procesos y el uso de tecnologías como la forma en que se organizan las personas que trabajan en ellas. Las compañías tendrán que crear ecosistemas extensivos, abriéndose a colaborar con sus competidoras para ofrecer un valor que no podrían dar por sí solas. Por otro lado, la automatización de las tareas repetitivas y el uso de analítica de datos para tomar decisiones permitirá aumentar de manera muy significativa su productividad.

 

En los próximos años, tal y como recoge el informe del Foro Económico Mundial, las empresas deberán ser capaces de funcionar mediante equipos autoorganizados, priorizando el progreso por encima de la perfección para hacer frente a los cambios constantes. La estructura será modular, siguiendo un modelo “plug-and-play” que permita integrar nuevas ideas y capacidades tanto internas como del exterior. También será líquida, en la medida en que permita acceder al mejor talento en el momento necesario, ya sea procedente de empleados fijos como de compañías socias, profesionales externos o los propios consumidores.

 

Por último, el estudio incluye también los retos sociales que supone esta transformación. Muchas de las actividades se automatizarán, y se requerirán nuevas habilidades digitales, tecnológicas pero también analíticas e interpersonales, algo que implica un énfasis especial en la formación profesional constante. Emerge también el concepto de “flexiguridad” en el empleo. El modelo de vida laboral tradicional desaparece, pero las personas deberán tener derecho a unas redes similares de seguridad. Para ello, será necesario idear nuevos modelos de empleo que permitan flexibilidad sin desatender la calidad de vida de los trabajadores.

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