Tecnología avanzada para frenar el deterioro de la antigua Pompeya

3 abril, 2018
El grupo de investigadores de la UPV/EHU trabajando en Pompeya

Un equipo de investigación de la UPV/EHU, que colabora con la conservación del patrimonio histórico de la ciudad, ha desarrollado un biocida natural que puede impedir la aparición de microorganismos en los murales del yacimiento

Las espléndidas ruinas de la ciudad de Pompeya, sepultada por el Vesubio en el año 79 d.C., fueron descubiertas a través de diversas expediciones iniciadas en el siglo XVIII. El hallazgo provocó el interés y entusiasmo de los expertos en arqueología y los amantes de la Antigüedad y, desde entonces, han sido diversos los equipos de expertos que se han desplazado hacia la zona con la misión de realizar nuevos descubrimientos de la urbe que resucitó de sus cenizas.

 

Uno de los equipos que ha trabajado en la conservación del patrimonio artístico de Pompeya es el grupo de Investigación e Innovación Analítica de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), que ha utilizado técnicas de inspección no invasiva, como espectrómetros portátiles basados en fluorescencia de rayos X, para estudiar los materiales empleados en la construcción de las casas pompeyanas, así como los pigmentos de sus murales.

 

Los trabajos de los expertos se han traducido en diversas soluciones prácticas entre las que destaca un biocida natural, recientemente patentado, que ha sido creado con aceites esenciales de plantas presentes en el propio yacimiento. Este material podría mejorar y abaratar las labores de conservación del complejo, al evitar que vegetales y microorganimos colonicen los muros.

 

Otra de las soluciones es crear un mortero de restauración basado en la formulación original romana compatible con el original que sea resistente al degradado biológico.

 

“Es necesario verificar que el nuevo mortero no incorpore fuentes que puedan propiciar el deterioro. Nuestra función es aportar conocimiento sobre los materiales a incorporar, para que sean lo más compatibles y duraderos posibles” asegura la investigadora del grupo de expertos Maite Maguregui.

 

La investigación, que arrancó en 2008, continuará al menos otros tres años gracias al nuevo convenio suscrito entre la Universidad de País Vasco y el Parque Arqueológico de Pompeya, aunque Maguregui espera que la colaboración se prolongue: “Nuestra intención es continuar con nuestro trabajo en Pompeya. Este yacimiento arqueológico es muy grande y existen diversas problemáticas a tratar desde el punto de vista de la investigación y, sobre todo, de cara a su conservación”.

 

Fuente: Campusa

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