“La fotovoltaica ha reducido sus costes de forma notable, por eso ahora es competitiva”

5 marzo, 2018
Fermin Ollora.

Stansol Energy patenta un desarrollo para la instalación de paneles fotovoltaicos sobre superficies de agua

 

Esta firma alavesa de reciente creación y con sede en el Edificio Azucarera de la capital alavesa es una firme defensora del autoconsumo eléctrico, que considera viable y rentable para el sector industrial. Detrás de esta afirmación se encuentra el fundador de Stansol Energy, Fermín Ollora, que además es el delegado en Euskadi de la UNEF, la patronal del sector fotovoltaico, un nicho de mercado que en los próximos años prevé un alza notable de instalaciones que permitirán ahorrar y ganar competitividad. De todo ello da cuenta este industrial en el programa Made in Basque Country.

 

Existe la sensación, quizá equivocada, de que el sector fotovoltaico había crecido muy rápido en su día como consecuencia de las cuantiosas subvenciones que se generaron y que quizá dieron lugar a una burbuja que luego pinchó con estrépito, pero vemos que según nos relata, el futuro de la fotovoltaica es poco menos que imparable…

Uno de los riesgos de ser pioneros en España en el desarrollo de la fotovoltaica fue precisamente el hecho de ser pioneros también a la hora de cometer errores. Y uno de los mayores, el fundamental diría yo, fue creer que el sector sería rentable a base de subvenciones o de primas. Eso fue una visión muy cortoplacista que empeoró cuando en 2012 apareció el llamado Decretazo que provocó la anulación de las primas sobre todo a nivel retroactivo. Los grandes inversores internacionales no se conformaron con ello y el Ministerio de Industria español está empezando a pagar hoy las facturas de aquel Decretazo, algo que nos está repercutiendo a todos los usuarios en la factura de la luz.

 

¿Qué diría que ha cambiado ahora, por qué cree que el escenario o la desconfianza van a ser distintos?

Por un lado está el aspecto cuantitativo, que va principalmente ligado a cómo la tecnología fotovoltaica ha reducido sus costes de manera notable y por eso es más competitiva. Un megawatio de hace seis años cuesta una tercera parte de lo que vale hoy, entre otras cosas porque hay muchas empresas que creemos en la I+D. Por eso esta estrategia ha supuesto que la reducción de los costes de ciertos componentes favorezcan que los costes globales de los proyectos de fotovoltaica ya no requieran de primas o subvenciones para ser competitivos.

 

¿Y cómo se recupera la credibilidad, la confianza de inversores y usuarios después de años de burbuja insostenible?

Con pedagogía, con mucha pedagogía, porque la desconfianza en lo social es muy grande. Digamos que ha quedado una resaca importante de aquel periodo en el que muchas personas se vieron afectadas por ese Decretazo de forma muy negativa, lo cual supone una dificultad entendible a la hora de superar los recelos. Afortunadamente a día de hoy las cosas han cambiado a mejor pero aún hay mucho margen de mejora.

 

¿Detecta esta sintonía también en las instalaciones públicas?

Sí, sin duda. El Cluster Vasco de Energía, sin ir más lejos, lo ha visto en la misma línea que nosotros y se ha activado una línea estratégica de la mano del EVE. Se están haciendo cosas en este sentido, proyectos innovadores y diferentes con respecto a lo que se ha vivido en el sector en los últimos años.

 

¿No hay riesgo de volver a tropezar en la misma piedra? Se lo preguntamos por la subasta nacional de hace unos meses en la que dio la sensación por parte del Gobierno español de querer correr demasiado…

Es cierto. El pasado mes de julio se produjo una subasta nacional en la que se adjudicaron 3,9 GW –una potencia suficiente para alumbrar a todo el país a la vez- para el sector fotovoltaico que deben estar construidos para el mes de diciembre de 2019, es decir, ya como quien dice. Y el riesgo que supone una nueva saturación del sistema, de las necesidades, es grande, a mi entender. Por eso lo que proponemos desde la UNED es que esto se haga de manera escalonada en el tiempo, porque acometer estos casi 4 GW en tan poco tiempo va a generar serias dificultades para poder dar respuesta de manera competitiva y eficiente. La instalación de semejante potencia en tan corto plazo va en contra de la competitividad de los costes.

 

¿Cuál es la actividad que llevan a cabo en Stansol Energy?

Basamos nuestro negocio en dar servicio para las estructuras que necesita el sector fotovoltaico, estructuras fijas sobre todo para las plantas de generación. Y luego hemos desarrollado una solución bastante singular para sistemas flotantes fotovoltaicos que patentamos el pasado mes de diciembre. Ha caído muy bien en el mercado porque incorpora materiales y una flexibilidad de soluciones completamente novedosas dentro de este sector pero ya no solo a nivel nacional sino internacional.

 

¿Qué expectativas manejan?

Somos muy optimistas en torno a cómo puede funcionar este producto. Se trata de soluciones flotantes que están pensadas para embalses y balsas de riego, principalmente. ¿Por qué? Porque en las comunidades de regantes uno de sus grandes problemas dentro de su plan de negocio es la factura de la luz derivada de la necesidad de riego, siembra y demás… Por eso estamos convencidos que con esta solución pueden ser autónomos, estar aislados y controlar los costes de energía, lo cual les va a permitir ser mucho más competitivos en los cultivos que vayan a desarrollar.

 

 

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