Un ‘motor’ que acelera la aparición de nuevos fármacos

13 diciembre, 2018

 

Dynakin es una ‘spin off’ surgida en 2005 al calor de la UPV/EHU que se ha convertido en este tiempo en un referente mundial en el campo de la farmacología

 

Esta firma vasca tiene su base desde hace trece años en el Parque Científico y Tecnológico de Bizkaia (PCTB), es pionera en el sector de las Biociencias y referente internacional a la hora de aumentar la eficiencia en el proceso de desarrollo de nuevos fármacos. Impulsada en 2005 por las científicas Nerea Leal y Mónica Rodríguez, Dynakin nace tras la experiencia investigadora de ambas en Europa y Estados Unidos, donde encontraron un nicho de mercado con muy poca competencia y sí, en cambio, muchas oportunidades. El resultado hoy es una compañía altamente innovadora y referente en el mercado biofarmacéutico que factura tres millones de euros anuales y cuenta con un equipo investigador de 21 personas, de las que el 70 % alcanzan el grado de doctor y el 75% son mujeres.

 

¿Cómo podríamos simplificar su trabajo?

Trabajamos para aumentar la eficiencia en el proceso de desarrollo de nuevos fármacos. Venimos de la rama de Farmacia y dentro del departamento de farmacología de la Universidad del País Vasco, de la cual somos una ‘spin off’, el grupo dirigido por la doctora Calvo trajo de Estados Unidos una ciencia específica en aplicar modelos matemáticos para entender mejor el comportamiento del fármaco y poder predecir cómo podría actuar en otras situaciones. Imaginemos modelos de predicción que se usan en meteorología, finanzas o para pilotar incluso aviones para predecir comportamientos en otras situaciones, y eso es lo que aplicamos con la farmacología a grandes rasgos…

 

¿Ustedes para qué utilizan las predicciones matemáticas?

Entre otras cosas para poder predecir y optimizar el desarrollo de un fármaco en una población en la que nunca se ha estudiado como la de los niños, la Pedriatría, por ejemplo. Los fármacos normalmente se analizan y desarrollan para adultos sin embargo luego los tienen que utilizar también los niños y muchas veces no se sabe cuál es la dosis necesaria porque nunca ha habido ensayos clínicos.

 

¿Qué es lo que les llevó a dejar su trabajo como Doctoras en Farmacología para convertiros en empresarias?

Quizás fue la casualidad pero también la necesidad. Ver que este tipo de predicciones solo se estaban utilizando en Estados Unidos nos abrió una oportunidad, sobre todo en Europa, donde comprobamos que el proceso de desarrollo de un fármaco era ineficiente. Así que nos decidimos coincidiendo con el lanzamiento del vivero de empresas de la UPV, que estaba buscando gente con iniciativa empresarial dentro de los grupos de investigación.

 

¿Hay alguna clave que explica el éxito de su trayectoria?

Probablemente la especificidad del nicho de mercado donde trabajamos, con pocos precedentes en Europa. Eso tuvo su lado positivo pero también el negativo porque los comienzos no fueron nada fáciles. Imagínense a dos jóvenes recién doctoradas, con una empresa en ciernes y mucha ilusión pero sin experiencia… Eso en el sector farmacéutico es algo que penaliza porque es muy difícil que nadie te abra una puerta, sin embargo a pesar de ser muy duro conseguimos sobrevivir y como somos las dos muy cabezotas, a partir de 2010, que es cuando comenzamos con la expansión internacional de la compañía y a tener sinergias con grupos de Europa y Estados Unidos, pues poco a poco la empresa empezó a crecer, empezamos a adquirir un nombre y una cosa llevó la otra.

 

¿Qué significa que el 75% de la plantilla actual son mujeres?

Es una casualidad porque nunca lo buscamos. Siempre hemos querido tener un equipo mixto pero las circunstancias han querido que ahora seamos mayoría las mujeres (sólo hay tres hombres ), entre otras cosas porque en la carrera de Farmacia la mayor parte de los estudiantes son mujeres. Siempre hemos tenido la suerte de tener contacto y contar con la colaboración del Departamento de Farmacología de la UPV/EHU y cada vez que había alguien interesado en trabajar en nuestro campo pues no lo remitían.

 

¿Han tenido tiempo ya de echar de menos el laboratorio por el despacho?

Desde hace cuatro años trabajo desde casa, como el resto de compañeros (un total de diez), y realmente es un lujo. Al laboratorio o la oficina voy una vez al mes o cuando hay una reunión, pero de seguido trabajamos desde casa con altos índices de eficiencia y conciliación, sin duda.

 

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