Credeblug, líder mundial en el negocio de grandes piezas para la industria pesada

9 abril, 2018
Un operario con una gran pieza de la empresa.

La localidad guipuzcoana de Azpeitia acoge la sede de esta compañía que cada año fabrica entre 100 y 120 de grúas, pinzas, pulpos y cucharas

 

 

El particular gps de Made in Basque Country se centra en esta ocasión en pulpos y cucharas pero no de las que podríamos asociar a la gastronomía sino a la industria. Industria pesada. Es el caso de Credeblug, el mejor fabricante mundial de grúas, pinzas, pulpos y cucharas que sirven para manipular grandes cargas en acerías, puertos o plantas de residuos.

 

Enclavada en una pequeña factoría de Azpeitia en la que trabajan 25 personas, esta compañía vasca fabrica anualmente entre 100 y 120 de estas piezas, que exporta en un 75%.  Su último desarrollo ha sido un equipo que trabaja a mil metros de profundidad y mueve cargas de hasta 150 toneladas. Una capacidad, sin duda, realmente útil para las compañías que construyen plataformas petrolíferas en alta mar. Asier Susaeta, CEO de la compañía, avanza las claves de esta Campeona de nicho.

 

 

¿Cuál sería la clave para explicar por qué se han hecho ustedes un hueco entre los grandes fabricantes del sector de los pulpos y las cucharas?

 

Es una mezcla de varios factores pero el principal diría que es nuestra capacidad para innovar, que es una seña de identidad que tenemos bastante implantada desde la fundación de la empresa hace ya 53 años. Desde entonces hemos mantenido esa dinámica de innovación y de diferenciarnos para poder competir con fabricantes de mayor tamaño.

 

La innovación… ¿Marketing o necesidad?

La apuesta por la innovación es hoy en día la única manera de sobrevivir. Quizás en un momento pueda parecer una apuesta arriesgada pero yo creo que al final lo arriesgado es no hacerlo porque si no los competidores van avanzando y te van comiendo terreno poco a poco…  Tú tienes que ser capaz de desarrollar nuevas tecnologías o productos complementarios como hemos hecho últimamente. Innovar para crear nuevas líneas de negocio como en nuestro caso el mercado del off-shore, que nos va a suponer en el medio plazo un salto muy importante tanto en facturación como en tamaño.

 

El 75% de su producción viaja en estos momentos al extranjero y el restante 25% se queda en el Estado cuando hace apenas unos años la proporción era justo la contraria. ¿Por qué?

Tuvimos la suerte o el acierto de comenzar un proceso de internacionalización un poco antes de la crisis, lo cual nos permitió pasar ese periodo de forma más holgada. Habíamos visto incluso antes que teníamos un producto capaz de competir en el extranjero aunque por aquellos años tenía solo un comportamiento más local. Así que diseñamos un plan porque creímos que podíamos salir fuera e iniciamos una labor intensa en este sentido con una apuesta comercial más agresiva que nos permitió darle la vuelta al modelo de negocio. Hoy en día nuestra exportación directa es del 75% pero con algunos productos que vendemos a empresas y fabricantes vascos que a su vez los comercializan después también en el extranjero podríamos llegar al 80%.

 

¿Qué diferencia existe entre un pulpo y una cuchara?

Para que la gente lo pueda entender, un pulpo es una pieza con unos brazos y unos tentáculos enormes que se suelen ver en los talleres o en los grandes desguaces, donde se usan para recoger y mover de un sitio a otro toneladas de chatarra. Y una cuchara sería una estructura más cerrada que normalmente se utiliza para cargar mercancía a granel o productos más pequeños que a un pulpo se le podrían escapar. Unos y otros pueden tener una capacidad de carga importante. Desde cucharas con capacidad para 50 litros hasta piezas que pueden levantar 150 toneladas.

 

¿Es cuestión de tiempo que China acabe entrando de lleno en este nicho de mercado?

Lo es. Ahora mismo nuestros competidores no están precisamente en Asia sino que forman parte del ámbito europeo, donde la relación de calidad-precio es similar a la nuestra, algo razonable. Sin embargo, sabemos y tenemos constancia de que hay fabricantes chinos que ya están empezando a hacer cosas similares a las nuestras para el mercado interno, por eso no es descabellado que en el medio plazo acaben llegando al mercado europeo con cierta regularidad.

 

¿Y entonces?

Entonces tendremos que defendernos con un ataque en forma de proyectos y desarrollos tecnológicos que hagan nuestros productos diferentes y mucho más competitivos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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