Snap on: Un vitoriano en la cuna de la herramienta de mano

28 octubre, 2019
Jesus Arregui (SNAP On)

 

Jesús Arregui asume la presidencia mundial de una de las tres divisiones del grupo norteamericano Snap-on

 

Desde el pasado 1 de marzo, una de las tres divisiones del fabricante norteamericano de herramienta de mano Snap-on se encuentra bajo la responsabilidad del ejecutivo alavés Jesús Arregui, hombre de la casa y responsable en los últimos 20 años de la consolidación de su filial en Europa (SNA  Europe), con 11 filiales y un cuartel general que se encuentra en la localidad vitoriana de Aránguiz.

Al mando ahora de una división con más de 3.000 empleados y una facturación anual superior a los 1.100 millones de dólares, Arregui apura estos días en la capital alavesa un periodo de adaptación frenético que reparte entre la sede mundial de Kenosha (Estado de Wisconsin) y la de Europa, ubicada en Gasteiz, que tiende a visitar cada 15 días.

Precisamente esta división y el resto de las que conforman este grupo norteamericano, celebrarán en los próximos días en Euskadi su consejo de administración internacional, un hecho poco habitual que en este caso redundará en el futuro de la planta vitoriana, que el año que viene recibirá cuatro millones de euros para mejorar sus instalaciones.

 

¿Qué es lo que fabrica exactamente Snap-on?

La empresa se fundó en 1920 a partir de un desarrollo innovador patentado por un ingeniero local y centrado, sobre todo, en el sector del automóvil, que por aquel entonces comenzaba a despegar. Desde entonces, el grupo se dedica a la fabricación de herramientas de mano, equipos de garaje y equipos de diagnóstico para la reparación de automóviles y también para la industria.

 

¿Cuál es la relación histórica que tiene con Euskadi?

La relación proviene de aquellas primeras marcas de herramienta de mano que se fabricaban en Euskadi como Acesa, Palmera, Irazola… Esas empresas estaban integradas en un grupo que se llamaba Fabricantes Vascos de Herramientas que pasó por unos años de enormes dificultades hasta el punto de que provocó la ayuda del Gobierno Vasco para abrir un proceso de integración primero y de venta después a nuestra corporación, que inyectó entonces capital, conocimiento y tecnología. Corría el año 1995 y aquel grupo de fabricantes estaba prácticamente cercano a la quiebra pero se produjeron una serie de movimientos y hoy es el día en que seguimos aquí.

¿Por qué la decisión de Snap-on de celebrar su consejo de administración internacional en Euskadi?

El Consejo tomó hace unos años la decisión de conocer mucho mejor las unidades internacionales que conformaban su grupo, así que decidió que cada dos años celebraría un consejo de administración fuera de los Estados Unidos. Normalmente tiene lugar en aquellos lugares donde hay fábricas industriales –el grupo tiene una gran vocación industrial- y lo que hacen es elegir aquellas plantas que han sido destacadas durante unos años, bien por su desarrollo tecnológico, su mejora de la eficiencia o los resultados económicos… Así que a lo que vienen es a conocer más de cerca lo que es la fábrica, sus procesos productivos y su personal humano, porque ellos ya conocen ya los resultados.

¿En este caso vienen a Vitoria?

Eso es, a Aránguiz, que es el lugar donde tenemos las oficinas centrales y donde se concentra prácticamente todo el centro de decisión para Europa. También aquí tenemos el almacén para el Sur de Europa y el Norte de África. En total, casi 300 personas que representan el 25% del empleo total de SNA Europe.

¿Ese gesto va a venir acompañado de algún tipo de inversión?

La propia visita nos va a servir para poner a punto la sede actual pero el grueso de la inversión, unos cuatro millones, se van a destinar a mejorar la fábrica con nuevos equipos, máquinas y procesos de remodelado de cara a los próximos 20 años. Y vamos a invertir también en un nuevo centro de recepción, teniendo en cuenta que cada año son más de 200 las visitas que recibimos de usuarias y distribuidores europeos.

¿Tienen más plantas en Euskadi?

Sí, dos más, una en Placencia de las Armas, en Soraluce, y otra en Irún.

¿Qué opinión tiene este consejo de la empresa vasca y alavesa?

Tienen exclusivamente la imagen que nosotros le podemos transmitir desde aquí; ese es el reflejo de lo que conocen de nosotros. Por eso uno de los objetivos que tenemos marcados como equipo, de la gente que trabajamos aquí en Euskadi, es dar a conocer lo que podemos como país ofrecer a una corporación como Snap-on. Porque realmente la gente de allí no conoce mucho, por no decir nada, lo que es la empresa vasca y mucho menos la alavesa. Esto desgraciadamente es así. Es como si alguien pregunta aquí que conoce de la empresa de Wisconsin, ¿no? Pues probablemente nadie sepa decir nada al respecto, sin embargo este Estado, que tiene el doble de población que Euskadi, tiene un PIB cuatro veces superior al vasco y cuenta con marcas tan icónicas como Harley-Davidson, que tiene la sede allí en Milwaukee. Por tanto uno de nuestros objetivos es dar a conocer Euskadi, las potencialidades de la comunidad y el talento y la formación de nuestros equipos.

Desde un plano de vista profesional, ¿cuál diría que es la principal diferencia entre la forma de actuar en Estados Unidos y Europa?

El norteamericano es fundamentalmente práctico, no se complica la vida y vas siempre a lo esencial con una practicidad increíble.

¿Esa forma de trabajar se podría aplicar en Euskadi?

Todo depende de las personas pero aquí, en general, se está muy pendiente de la estructura y del modelo. En Europa tendemos a crear uno y hacer que funcione, pero en Estados Unidos van más a conseguir el resultado con independencia de la forma de conseguirlo. La forma de llegar hasta la meta es tan importante como el resultado para ciertas personas en nuestro entorno pero allí, insisto, lo que importa son los resultados.

¿Y cómo entiende su grupo la I+D?

Para nosotros, la I+D y la protección intelectual son elementos estratégicos; en estos momentos tenemos 200 patentes registradas.

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