Smowltech: Un ‘profesor’ virtual que garantiza la seguridad en los exámenes ‘on line’

28 noviembre, 2019
Ricardo Vea, responsable de Smowltech.

La startup guipuzcoana patenta una disruptiva aplicación que a partir de un estudio de biometría facial asegura la identidad del usuario

 

Reconocimiento facial on line para evitar no solo la tentación de copiar o hacerse pasar por otra persona ante un examen virtual, sino incluso para fiscalizar como si de un examen presencial se tratase el comportamiento del individuo. Ese es, en síntesis, el leit motive de la aplicación, ya patentada, de la startup guipuzcoana Smowltech, fundada en 2012 como spin off de Vicomtech-IK4 y formada en la actualidad por 12 personas. Con Ricardo Vea al frente de este disruptivo proyecto y el apoyo del Grupo SPRI, esta firma vasca está presente en la actualidad en 17 países de los cinco continentes, centrando su punto de expansión a corto plazo en Latinoamerica.

 

Un sistema de autentificación continua del usuario on line basado en la tecnología de reconocimiento facial. ¿De qué estamos hablando realmente?

De adaptar el mundo de la evaluación a la formación on line, que ha crecido una barbaridad de unos años a esta parte. Se trata de combinar el reconocimiento facial automático con la supervisión manual para garantizar que no se realizan suplantaciones de identidad o comportamientos incorrectos. Se trata de tener la misma flexibilidad a la hora de controlar y evaluar un examen a distancia que la que existe para poder hacerlo por parte de un alumno, que a día de hoy es lo mismo que decir: estudio desde, donde y cuando quiero. Y por lo tanto se trata, en definitiva, de ofrecer una serie de garantías que estén a la altura de la calidad de los programas formativos y, por descontado, la reputación de los centros y universidades que los ofrecen.

 

Y ahí es donde entra en juego la aplicación que han desarrollado para avanzar en esos protocolos de garantía…

Así es. Smowl es una herramienta que garantiza la identidad de los usuarios en cualquier proceso formativo a través de Internet, no solo al realizar los exámenes, sino a lo largo de todo el curso. Nosotros lo que hacemos es lo mismo que se hace en un examen presencial, es decir, controlar que el alumno es la persona que tiene que ser y que no copie. Y para eso utilizamos la biometría y establecemos un protocolo consensuado con la universidad o el centro con el que trabajemos para gestionar el escenario del examen, es decir, su mesa, su ordenador… Y todo ello sin que entorpezca el desarrollo de la prueba, pues una de los aspectos en los que más hemos incidido es en la llamada experiencia del usuario, es decir, que los sistemas de control sean fáciles de activar y que no distraigan al alumno.

 

¿Cómo se comprueba que un alumno es quien dice ser?

Antes del examen es probable que ya esté identificado por parte de la universidad o con su propio DNI. Lo que nosotros hacemos es, a través de la Biometría, cotejar esas imágenes y asegurarnos. Solventado este primer paso, lo que hacemos es hacerle una prueba individual para comprobar si todo marcha normal y una vez después, el alumno ya se puede instalar nuestra aplicación, que estará en la web del centro o universidad de turno.

 

Más allá de asegurar la propia identidad del alumno, ¿cómo se controla su entorno durante una prueba?

Estamos presentes en su escritorio. Lo que hacemos es crear evidencias para que más tarde el profesor sepa si el alumno ha abierto, por ejemplo, una hoja Excel, la Wikipedia u otra serie de elementos que, según el protocolo de la universidad, no estaban permitidos. Y sí, en ese sentido, sacamos imágenes del escritorio de su ordenador para demostrar la, digamos, huella digital con sus últimos movimientos. Recordemos que está en juego la propia seguridad y reputación del centro o universidad.

 

Antes del desarrollo de su aplicación, ¿cómo se controlaban los exámenes on line?

La vigilancia se realizaba mediante vídeo a través de una persona que controlaba por la cámara del ordenador, pero el sistema era muy caro y la escalabilidad complicada, por cuanto solo se centraban en el examen final y no en todo el proceso de formación continua, que es uno de nuestros valores diferenciales. Nuestro proceso se basa en la captura de imágenes aleatoria y el reconocimiento facial automático, así se puede utilizar a lo largo de todo el proceso educativo para verificar que la persona ha realizado todas las labores de aprendizaje sin un límite en el número de alumnos.

 

Que la plantilla siga creciendo es buena señal…

Sin duda. Hemos pasado recientemente de ocho personas a doce debido, en parte, al impulso que nos ha dado la subvención de 500.000 euros del Instrumento Pyme de Horizonte 2020 en su Fase 2, además de una financiación por parte de la Comisión Europea dirigida a escalar el proyecto en el mercado internacional.

 

¿En qué país van a centrar su expansión?

Las miras están puestas sobre todo en Latinoamérica, empezando por Colombia, Chile y Argentina, donde ya estamos trabajando a través de alianzas y acuerdos de colaboración debido a las similitudes con España y porque es en estos países donde más está creciendo la formación on line. Solo Brasil les supera en este caso, pero allí el idioma y la burocracia son un hándicap que, de momento, preferimos evitar.

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