Cyber Surgery entra en el ‘Top 20’ de la UE como mejor pyme robótica

19 octubre, 2018
El equipo de Ciber Surgery.

La ‘spin off’ donostiarra acaba de desarrollar un asistente  robótico que ‘opera’ junto al cirujano y garantiza un  altísimo grado de precisión

 

Es en ese ecosistema de Ciencia e Innovación llamado PCTG (Parque Científico y Tecnológico de Gipuzkoa) donde se encuentra la sede Cyber Surgery, una ‘spin off’ del Grupo Egile que ha diseñado y fabricado un asistente robótico que pretende guiar a los cirujanos en sus operaciones más complejas. El proyecto, que sigue acumulando etapas y ya ha sido testado con éxito en cuerpos sin vida, da empleo en estos momentos a cinco personas -serán diez antes de que finalice este año si se cumplen las previsiones- y está enfocado hacia el sector sanitario, un escenario al que confía poder suministrar estos robots en dos años.

 

El resultado de su empresa es, casi, de manual: detectaron una necesidad, desarrollaron un producto con un valor diferencial y lo patentaron antes de que fuese demasiado tarde…

Así es. En el Grupo Egile ya llevamos trabajando muchos años en el campo de la mecánica aplicada a la Salud y hemos ido avanzando, unas veces de la mano de centros de investigación y otras con nuestros propios recursos, como ha ocurrido hasta llegar desarrollar este asistente robótico.

 

¿Cómo surge la idea?

Nace después de años de experiencia en el campo de las prótesis personalizadas y sobre todo de la necesidad de mejorar la metodología actual respecto a cómo se estaban haciendo las cosas. Así empezamos con Cyber Surgery a comienzos del 2013.

 

¿Cómo podríamos describir este robot asistente?

Imaginemos un brazo robótico que se ancla a la camilla del paciente y que le está diciendo al médico por dónde deben iniciar la incisión o por dónde debe colocar, por ejemplo, los tornillos que suelen utilizarse en una operación de columna. Es una cuestión de tener mucha más precisión. Y un tema muy importante, además, es que permite realizar las intervenciones de forma muy poco invasiva, con lo cual ahora los tiempos de recuperación en el paciente también se acortan.

 

Fue en 2017 cuando llevaron a cabo las primeras pruebas en elementos plásticos y cadáveres humanos, ¿con qué resultados?

Lo más llamativo para nosotros fue la reducción de los márgenes de error, porque si hasta entonces la precisión se podría fijar con una oscilación de unas 300 micras, en nuestro caso hemos podido mejorar este escenario hasta las 50 micras (el equivalente a un pelo), es decir, seis veces más precisos gracias a este desarrollo asistido.

 

¿En qué se traduce esto?

En que en una operación global de columna, por ejemplo, se optimiza todo en términos generales. Mejoramos los tiempos, las operaciones son más precisas, se mejora la ergonomía y el propio campo de trabajo quirúrgico. Al margen de llevar a cabo las operaciones de forma poco invasiva, como decía antes, lo cual redunda en la recuperación del paciente, que pasa de una media de 9,6 días de hospitalización a  6,8.

 

¿Por qué esta ‘obsesión’ por la precisión?

Porque en determinadas actuaciones u operaciones es crítica. En una biopsia, por ejemplo, o en una intervención de columna que exija la implantación de los llamados tornillos transvehiculares en una zona muy delicada. Un error en este tipo de operaciones puede tener consecuencias catastróficas.

 

Un desarrollo tan robotizado, ¿qué acepción ha tenido en la comunidad médica?

Los médicos nos dicen de todo, esa es la la realidad. Bueno y malo, por supuesto. Pero es algo habitual cada vez que surge una tecnología nueva. Suele decirse que los cambios generan miedo y asustan, y este es un caso de libro que, afortunadamente, varía según los perfiles. Así, hay médicos y cirujanos que ven este tipo de asistentes de manera positiva, sobre todo los más jóvenes, y profesionales que opinan todo lo contrario. Y luego también hay una notable diferencia en función del origen geográfico, existiendo una diferencia abismal entre Estados Unidos y Europa, que se muestra mucho más reacia. Por tanto, lo que tenemos claro en Ciber Surgery es que se trata de una empresa que debe tener una clara vocación internacional.

 

Si en la comunidad científica existe una división de opiniones ante el futuro de este tipo de robots asistentes, donde no parece que la hay es en la esfera empresarial.

Es cierto y lo estamos viendo cada día. Antes del verano, por ejemplo, recibimos uno de los Premios Toribio Echevarria, que es un reconocimiento muy importante a nivel Euskadi, y el pasado mes de septiembre fuimos elegidos por parte del programa europeo Robot Union, como una de las 20 pymes más importantes de Europa en el campo de la robótica. Por tanto, saber que no solo en casa te apoyan y confían en el potencial de tu proyecto es altamente estimulante.

 

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