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16 julio, 2020
Biolan, un ‘Campeón oculto’ en el ámbito de los biosensores

La biotecnológica vasca, que acaba de invertir dos millones de euros en la mejora y ampliación de sus laboratorios de Zamudio, ultima un test serológico ultra rápido para detectar la Covid19
Asier Albizu, director general de Biolan.

 

La biotecnológica vasca, que acaba de invertir dos millones de euros en la mejora y ampliación de sus laboratorios de Zamudio, ultima un test serológico ultra rápido para detectar la Covid19

 

Diez minutos. Ese es el tiempo que el test serológico de Biolan Health tarda en detectar un contagio de Covid19. Un tiempo estratosférico en comparación con otros productos similares que en estos momentos ofrece el mercado y que es el resultado de un proyecto que se está desarrollando de manera íntegra en sus laboratorios de Zamudio. De cumplirse las previsiones, podría comercializarse este mismo año. Ese es el compromiso de este Campeón oculto vasco, líder mundial en la fabricación de biosensores a quien las cosas, a pesar de la convulsa situación, le van razonablemente bien. Acaba de ampliar sus instalaciones en el Parque Científico y Tecnológico de Bizkaia y ha cerrado el primer semestre del año con un crecimiento cercano al 20%. Además, en este mismo periodo ha incrementado su plantilla otro 10%. Se trata de un referente internacional en analítica alimentaria, por su precisión, rapidez y fiabilidad, que exporta el 80% de sus productos a más de 55 países, asegura Asier Albizu, su Director General.

 

¿En qué contexto nació Biolan?

Biolan se creó fruto de la colaboración de tres entidades dedicadas a la I+D, cuyo objetivo principal era el desarrollo de la tecnología de biosensores, aunando diferentes ámbitos tecnológicos: la biotecnología, la electroquímica y la electrónica.

 

¿De quién partió la idea y por qué?

A la iniciativa tecnológica se unió la aspiración empresarial de un grupo de inversores de conseguir aplicaciones tecnológicas al sector alimentario, en un inicio el vitivinícola, que pudiera generar un negocio competitivo en un ámbito en el que se estimaba un gran recorrido, para atender las muchas necesidades reales en el control de los alimentos.

 

¿Cuál es la actividad de la empresa?

Ofrecemos soluciones alternativas a los métodos analíticos convencionales para garantizar la seguridad alimentaria y el control de calidad mediante el uso de biosensores electroquímicos.

 

¿Qué son los biosensores y para qué sirven?

Un biosensor es un equipo que lo que permite es medir moléculas de interés, en nuestro caso, en la industria alimentaria para medir, por ejemplo, la calidad del atún mediante la medición de la histamina, cuyo nivel es lo que te marca su calidad, o de cualquier pescado azul. Todo eso está regulado legalmente en el marco de la seguridad alimentaria pero además, también se utiliza para marcar el precio del atún. Y luego otra aplicación en la que el uso del biosensor es de vital importancia es, por ejemplo, para la medida de sulfito en el marisco, ya que la concentración de este conservante en este tipo de alimentos está también regulada y es una de las mayores fuentes de alertas alimentarias en los últimos años en las importaciones europeas desde terceros países. Nuestro biosensor se ha convertido en un aliado fundamental en los grandes productores de camarón a nivel mundial.

 

¿Dónde diría que reside el valor diferencial de este tipo de desarrollos?

Nuestros biosensores son herramientas únicas con altas prestaciones que pueden ser aplicadas a la monitorización de procesos y productos. Pero la ventaja fundamental de nuestro equipo es la velocidad en la respuesta, ya que es capaz de dar resultados analíticos en dos minutos, es decir, de forma muy rápida. Si a esta ventaja le añadimos la alta precisión, la facilidad de uso y el ajustado coste, se convierte en una solución muy ventajosa para nuestros clientes.

 

Y ahí ustedes son referentes mundiales…

En realidad somos líderes mundiales en este nicho de mercado tan concreto, el del mundo alimentario, para la medida de histamina, de  sulfito… Estamos también muy presentes en el mundo del vino y en el de la leche y los productos lácteos, donde hay más competidores, pero aún así somos líderes a nivel mundial en estos sectores alimentarios.

 

¿La pandemia les ha obligado también a resituar una parte de su negocio?

Hace cuatro años creamos Biolan Health, nuestra división para la Salud, donde desarrollamos algunas funcionalidades diferenciales como la medición de moléculas de interés en fluidos biológicos, en sangre, orina o saliva. Y desde el comienzo estamos trabajando en el desarrollo de un test serológico para detectar el SARS-CoV-2, que a pesar de la trágica actualidad que está provocando, en nuestro caso nos está ayudando a dar un renovado impulso a esta área de la Salud, que tan complicada es en lo que a regulatoria se refiere, por lo difícil que es la acreditación de su cumplimiento.

 

¿Un impulso en qué sentido?

En líneas generales, el coronavirus ha obligado a que los tiempos de desarrollo y ejecución sean más cortos, lo cual significa que desde hace unos días ya estemos en disposición de poder hacer los test, que esperamos poder comercializar antes de que concluya el año.

 

¿Qué les hace especiales respecto a los que ya existen en el mercado?

 Dos cosas, la especificidad y la rapidez. Son claves en este test, que ofrece un resultado en menos de 10 minutos, que es un período tremendamente rápido y evitando falsos positivos.

 

¿Cómo explica que siendo una pyme de tamaño medio sean capaces de liderar a nivel mundial un nicho de mercado tan concreto como el de los biosensores?

Por ahora somos los únicos que estamos utilizando la tecnología electroquímica para medir este tipo de parámetros. Llevamos ya unos cuantos años perfeccionando nuestro método y lo cierto es que el ser únicos en este campo nos permite ir por delante con una ventaja fundamental, la velocidad de nuestros análisis, que realizamos en dos minutos mientras que la competencia tarda entre dos y tres horas.

 

¿Quiénes son sus principales clientes?

En el mundo del atún, por ejemplo, las conserveras fundamentalmente, pero también son clientes nuestros el resto de intermediarios de la cadena de valor, desde la flota pesquera hasta que llega al cliente final. En toda la cadena de valor se mide varias veces la calidad del producto. En general, en los diferentes sectores en los que nos encontramos nuestros clientes más importantes son las industrias alimentarias.

 

¿La falta de talento cualificado para desarrollar un trabajo tan técnico es un problema para Biolan?

Nuestra ventaja fundamental son las personas, sin duda. El equipo que tenemos es muy bueno e internacionalmente reconocido. Gran parte de nuestros perfiles investigadores proceden además de aquí, de universidades de Euskadi, y el resultado es un ecosistema muy potente donde hemos conseguido aunar diferentes tecnologías como la electrónica, la bioquímica o la electroquímica. El resultado final es una solución que es única y hasta la fecha, por suerte, hemos conseguido el talento necesario para poder continuar en marcha, innovando y logrando nuevos y atractivos productos.

 

Aún en tiempos de incertidumbre como los actuales, han seguido adelante con su plan de inversión… ¿Cuánto han invertido en ampliar sus instalaciones y por qué han decidido hacerlo en estos momentos?

Somos de la opinión de que en este tipo de escenarios quedarse parado no puede ser una opción. Necesitamos seguir avanzando y para ello es prioritario contar con un plan definido. En nuestro caso, hemos decidido invertir un millón de euros en activos fijos como nuestras instalaciones y otro millón más en dotar de personal y del equipamiento que necesitamos en el área de Salud. El resultado es un esfuerzo muy grande para una pyme de nuestro tamaño, pero confiamos en poder ir recuperando poco a poco la inversión.

 

Llama la atención la implementación de Lean Manufacturing en este proceso de mejora del laboratorio…

Lo hemos aplicado en el área de Producción. Además de un redimensionamiento del área, con la ampliación de sus instalaciones y con la compra de nuevo equipamiento, se ha implantado efectivamente la metodología de Lean Manufacturing logrando una importante optimización de la misma.

De la actual crisis, ¿qué nos conviene aprender?

 Lo primero, que somos muy vulnerables en este nuevo mundo pero también, y al menos en nuestro caso, que el hecho de estar en muchos países y zonas geográficas diferentes (contamos con oficinas en siete países) nos ha permitido ir sorteando la pandemia. Cuando había problemas en Asia estábamos muy fuertes en América, y viceversa. Este efecto péndulo digamos que nos ha permitido compensar esos desfases y seguir creciendo, que es nuestro principal objetivo.

 

Una vez más el peaje salvavidas de la internacionalización…

Está implícita en nuestro ADN. Desde el primer día sabíamos que sólo con el mercado local no íbamos a poder desarrollar una solución tan ambiciosa. Si a eso unimos que en nuestro caso consideramos como mercado local a Europa, hace que la internacionalización tenga todavía más sentido. Por eso contamos, como decía antes, con oficinas propias en México, Ecuador, Chile, Marruecos, Filipinas, Tailandia e Indonesia, y en breve, esperamos contar con otras dos oficinas repartidas por el mundo. Este mercado exterior, nos va a reportar más del 80% de la facturación este año 2020.

 

¿De dónde obtiene Biolan los recursos necesarios para el desarrollo de sus programas de I+D?

Conseguir resultados de mercado en todo lo que investigamos es muy complicado. Pero la verdad es que estamos ubicados en Bizkaia y desde ese punto de vista, tanto la Diputación junto con BEAZ, así como el Gobierno Vasco y la SPRI, nos están ayudando muchísimo, lo cual hace que estemos muy agradecidos y nos sintamos muy arropados por las administraciones. Pero también gracias a los socios que iniciamos esta aventura, y que hemos invertido mucho dinero para conseguir lo que estamos consiguiendo. Estimamos en esta línea que en los últimos años hemos invertido cerca de diez millones de euros en desarrollar proyectos de investigación e innovación que nos han permitido tener y lograr un producto robusto y tecnológicamente avanzado.

 

¿Y han recuperado la inversión?

 No, todavía no, pero los últimos tres años ya han sido años con resultados interesantes desde un punto de vista económico-financiero.

 

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