Acutronic Robotics fabrica y desarrolla en Euskadi el primer robot industrial modular y colaborativo del mercado

4 febrero, 2019
Víctor Mayoral, CEO de Acutronic Robotics, en su sede de Vitoria-Gasteiz.

La compañía, con sede en Vitoria-Gasteiz, trabaja con proveedores vascos para la fabricación y montaje de los diferentes componentes de los robots

 

La robótica industrial siempre ha tenido una gran presencia en Euskadi, pero nunca había existido un proyecto a largo plazo para la fabricación de robots de este tipo por parte de empresas de nuestro entorno, más allá de los desarrollos de varios centros tecnológicos vascos. La alavesa Erle Robotics, reconvertida ahora en Acutronic Robotics tras ser adquirida por la multinacional suiza Acutronic, afronta este reto con la fabricación desde Euskadi del primer robot industrial modular y colaborativo del mercado a nivel nacional e internacional. Conversamos con el CEO de Acutronic Robotics, Víctor Mayoral.

 

¿Cuál es el origen de Acutronic Robotics?

Acutronic es una multinacional suiza líder mundial en soluciones robóticas para la simulación de movimientos de alta precisión en sectores como el aeronáutico, el transporte, el espacio, la defensa o los dispositivos electrónicos. En 2016 adquirió la empresa que habíamos creado dos años antes en Vitoria-Gasteiz tres socios: Erle Robotics. Tras esta adquisición, Acutronic decide que la sede de la división de Acutronic Robotics se establecerá en Alava y que yo seré su CEO con el objetivo de convertirnos en uno de los líderes de la robótica industrial a nivel internacional. De hecho, en 2017 la japonesa Sony entró en el capital de Acutronic Robotics. Nuestra oficina operativa principal está en Alava y en ella trabajamos 25 personas. Estamos muy orgullosos de mantenernos en Vitoria-Gasteiz y mientras yo siga al frente de la empresa no nos vamos a mover de aquí.

 

En este tiempo habéis trabajado en el desarrollo de MARA, el primer brazo robótico colaborativo y modular desarrollado y fabricado en Euskadi. ¿En qué consiste?

MARA es el primer robot modular industrial del mercado con capacidades para realizar diferentes tareas en el ámbito industrial y en el académico. La diferencia respecto a otros tipos de robots industriales es que es modular: está compuesto de diferentes piezas, como un Lego. Podemos intercambiar motores, ‘grippers’ o pinzas, mecanismos de sujeción… En cuestión de segundos se pueden cambiar sensores, actuadores e incluso elementos móviles que permitan a MARA desplazarse de un lugar a otro. Esta modularidad simplifica su construcción, reparación o los trabajos de mantenimiento.

 

Se trata de un robot colaborativo que ha sido pensado para trabajar con humanos codo con codo y cumple con las normas para colaborar con personas en espacios muy cercanos. Cuando coincide con un operario reduce su velocidad y puedes instruirle de forma sencilla para que haga diferentes labores. Es el primer robot colaborativo modular del mercado a nivel nacional e internacional.

 

Muchos fabricantes de componentes para robots siempre han tenido la limitación de que las piezas eran exclusivas para utilizar en un robot de una determinada marca. Ahora, estamos trabajando con empresas locales y a nivel internacional para conseguir que esos componentes se puedan utilizar en MARA.

 

MARA es un robot colaborativo. Los cobots tienen ciertas limitaciones respecto a los robots industriales tradicionales. ¿Por qué habéis apostado por un colaborativo?

Es cierto que los robots colaborativos o cobots se están empleando para tareas que requieran cargar menos peso o tengan menor complejidad, pero lo cierto es que a día de hoy los cobots son el mercado que más rápido está creciendo en el mundo de la robótica. El año pasado se comercializaron más robots colaborativos que cualquier otro tipo de robot industrial. Todos los fabricantes de robots están sacando su propia versión de robots colaborativos, por tanto, existe un interés real en el mercado.

 

Por otra parte, es verdad que los robots colaborativos tienen limitaciones para realizar cierto tipo de tareas, pero con MARA nosotros conseguimos que el robot sea más flexible. Gracias a su modularidad, podemos cambiar componentes y conseguir una carga útil mayor de forma rápida. Tenemos motores intercambiables que son capaces de pasar de 2 a más de 15 kilos de carga de útil, lo cual es un factor de competitividad adicional.

 

Otra de vuestras apuestas ha sido la utilización de ROS 2.0 como sistema operativo para estos robots modulares.

ROS 2.0 es el ‘framework’ para el desarrollo de aplicaciones de robótica más importante del sector. El 95 por ciento del mundo académico lo utiliza y en la industria está cada vez más presente. Hay empresas como Amazon o Google que han apostado también por ROS 2.0 en algunos de sus desarrollos. Yo he participado en la creación de ROS mientras estuve en California preparando mi doctorado en 2014. Fui uno de sus primeros arquitectos. Conocemos ROS al dedillo y conocemos sus bondades. Somos miembros de la comunidad ROS 2.0 desde el principio, hemos contribuido a su desarrollo de forma muy amplia y somos la única empresa del mundo que tienen un producto en el mercado basado en ROS 2.0.

 

¿Dónde se va a fabricar MARA?

MARA se fabricará en Euskadi. Contamos con piezas y proveedores locales que nos facilitan los componentes. Hay algunos elementos que no se pueden encontrar aquí y que nos llegan desde otras partes del mundo, pero la parte principal se hace aquí y se seguirá haciendo aquí.

 

En la actualidad contamos con una capacidad de fabricación de unas decenas de unidades al mes. No es mucho, pero estamos trabajando en mejorar la producción. De hecho estamos desarrollando un proyecto con los primeros prototipos de robots que son capaces de fabricar otros robots. Es algo muy complicado y todavía no está listo, pero creemos que es algo que terminará ocurriendo y estamos poniendo recursos y esfuerzo para desarrollarlo.

 

¿Cuáles son los retos a corto plazo de Acutronic Robotics?

Queremos aumentar la plantilla hasta 30 personas de aquí a junio. Creemos que somos una empresa tractora de talento. En los últimos años hemos conseguido que muchos vascos volviesen a casa y también hemos apostado por internacionalizar nuestro equipo ya que traer talento de fuera es muy enriquecedor para el ecosistema vasco.

 

A través de Erle y Acutronic Robotics hemos traído cerca de 8 millones de euros al ecosistema vasco en los últimos años y, muy posiblemente, traeremos más capital en los próximos meses para adquirir más fuerza y crecer con mayor velocidad.

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