“El 95% de un molino de viento es reciclable”

28 noviembre, 2018
Chema Mortans, director de Wind Recycling.

 

La ingeniería alavesa Wind Recycling brinda soluciones de mantenimiento para aerogeneradores y se posiciona en un nicho de mercado de futuro: el desmantelamiento de los mismos una vez agotado su ciclo vital

 

Fundada en 2017 tras quince años de experiencia en el sector, esta pyme alavesa tratar de dar “un paso más” en el sector eólico con la idea de ofrecer una solución de ingeniería de alta cualificación en el campo del mantenimiento de los aerogeneradores y, de cara al futuro, posicionarse como referente en un nicho de mercado que más pronto que tarde terminará demandando el sector, el desmantelamiento global de los viejos parques eólicos por otros de nueva generación. Chema Mortans, director de Wind Recycling, analiza las claves de esta ‘start up’ con sede en el Parque Tecnológico de Álava.

 

¿Cuando hablamos de desmantelar un aerogenerador, cómo se hace?

A la inversa de cómo se monta, tan sencillo como eso. Sentido común. Si para montarlo se pone una base de cimentación, una torre, una nacelle y un rotor, para desmontarlo se quitan todos esos elementos, pero al revés.

 

¿Qué porcentaje se puede aprovechar de un molino de viento que se vaya a desmontar?

Si ha sido bien mantenido, se puede aprovechar todo. Lo único que habría que hacer es llevarlo a otro emplazamiento. Sin embargo, hay pocos aerogeneradores que tengan esa posibilidad porque su ciclo de vida útil ha terminado, por lo tanto lo que nosotros estamos pensando es ofrecer dos salidas: desmontar ese aerogenerador para obtener las piezas y compuestos que nos puedan servir para otros dispositivos y así poder alargar la vida útil de los que sí continúan en funcionamiento, o la del reciclado de los diferentes componentes. En torno al 90% ó 95% de un molino de viento es reciclable. Sólo las palas no lo son.

 

¿Por qué?

Por la dimensión que suelen tener y por los componentes con las que están construidas, fibra de vidrio y de carbono de difícil reciclado, principalmente. Hay varios proyectos en estos momentos en los que se está trabajando para ver cómo ciertas palas después de ser trituradas se pueden transformar en pladur, cemento o asfaltos… E incluso los hay que se están planteando la elaboración de muebles para el hogar a partir del material de las palas de un molino de viento, pero no suelen tener fácil salida. Al menos hasta el momento.

 

Antes de fundar Wind Recycling acumulaba 15 años de experiencia en el sector en diferentes empresas. ¿Qué les llevó a dar ese salto a la iniciativa privada?

Porque pensamos que había que darle una vuelta al sector. Por una parte está el tema de la repotenciación, donde estamos viendo cómo facilitar ese desmantelamiento de los aerogeneradores y el tratamiento de esos activos que se han desmontado; y por otra parte, otra de las áreas en las que estamos trabajando es la ingeniería de mantenimiento, que no deja de ser un sistema de gestión en el que buscamos la máxima eficiencia que el propietario o el mantenedor desee implantar en sus instalaciones.

 

¿Cuál es la parte crítica en el mantenimiento de un aerogenerador?

El trabajo es extraordinario, de eso no hay duda. Los aerogeneradores son unos equipos muy complejos, son como plantas de producción de energía, y cada uno de ellos tiene una complejidad aunque todos fueron diseñados dentro de las mismas condiciones de contorno, la ubicación de cada uno de ellos puede dar problemas distintos en cada uno de estos aerogeneradores. Dicho esto y ahondado en las claves de un buen mantenimiento, yo diría que clave son los repuestos, clave es tener una buena cadena de suministro y clave es tener una serie de técnicos que estén perfectamente preparados y que sean conocedores de la tecnología que van a mantener. Eso es fundamental para que un parque eólico pueda tener luego una eficiencia acorde a sus expectativas.

 

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