Oscar Sevillano, Ekide: “Una serie corta puede convertirse  en una serie larga con el tiempo”

11 julio, 2019
Oscar Sevillano. director general de Ekide.

 

La firma guipuzcoana Ekide, que emplea a 180  personas, está especializada en ingeniería y fabricación, útiles de control y visión artificial

 

Ekide es uno de los grupos industriales más importantes del País Vasco, siendo especialista en tres áreas de gran impacto tecnológico: ingeniería y fabricación, útiles de control para el sector de automoción y visión artificial. Fundada en 1990 en el seno de la Universidad de Mondragon, está presente en Europa, Norteamérica y Asia. El pasado año facturó 30 millones de euros y en estos momentos da empleo a 180 personas, elemento éste “nuclear” en su apuesta por la innovación, a la que anualmente destina el 7% de su facturación, asegura su director general, Oscar Sevillano.

 

Resulta que cuando encendemos la luz de la consola de un autobús de Irizar están ustedes detrás de ese diseño…

Así es. Nos hemos especializado en la producción de series cortas uniendo diferentes materiales, y uno de los productos que fabricamos para Irizar son las consolas de techo. Forma parte de unidad de negocio de Útiles de control, dedicada al desarrollo de útiles de control para piezas plásticas y de estampación.

 

¿Qué le aporta a Ekide trabajar de la mano de una firma tractora como ésta?

Una perspectiva muy interesante, sin duda. Una de las claves que nos ha permitido crecer y desarrollarnos ha sido precisamente haber mantenido una relación muy cercana a nuestros clientes, y en Euskadi tenemos la gran suerte de contar con firmas de referencia como Irizar, CAF o CIE Automotive que nos permiten crear oportunidades de innovación y crecimiento a su lado.

 

¿Qué es y qué ventajas tiene una serie corta?

La ventaja que tiene es que hemos buscado una diferenciación con los proveedores. Los subcontratistas en el mercado de la automoción, por ejemplo, que se especializan en un proyecto muy concreto y en una tecnología de fabricación prácticamente única, centran todos sus esfuerzos en fabricar grandes series reduciendo costes. En nuestro caso, la especialización es distinta. Nosotros en cuanto a producción podemos fabricar piezas metálicas, de inyección de plástico o composites como fibra de carbono, pero en lo que nos hemos especializado es la fabricación de subconjuntos tratando de aportar el mayor valor añadido posible. Eso nos da un foco y un conocimiento tremendos, pues nos permite también innovar para nuestros clientes.

 

La madurez de este tipo de series suele ser relativamente corta en cuanto que nacen y mueren una vez terminado el proyecto. En este sentido, el punto de riesgo para la rentabilidad del modelo de negocio parece elevado, ¿cómo lo combaten en Ekide?

Es elevado, cierto, pero hay que tener en cuenta que nosotros partíamos de la fabricación de prototipos, que podían ser unitarios o con muy pocas unidades. Y el hecho de poder aplicar todo el saber hacer que hemos desarrollado en series cortas nos ha permitido reducir el riesgo. Además también hay que tener en cuenta que una serie corta puede convertirse en una serie larga en el tiempo en el sentido de que aunque se fabriquen unas pocos miles de piezas al año (techos para autocaravanas, por ejemplo) éstos tienen un alto valor añadido y, en consecuencia, una duración en el tiempo y una demanda constante por parte del cliente muy interesantes.

 

Una de sus líneas de negocio es la visión artificial. ¿En qué medida cree que esta rama puede resultar provechosa para sus clientes?

Somos una ingeniería capaz de realizar un completo estudio para integrar dicha tecnología, valorando no solo la visión artificial, si no todos las variables que la rodean, como la automatización, el software o las condiciones de las instalaciones del cliente. En este sentido, con la visión artificial podemos automatizar tareas repetitivas de inspección sin contacto, incrementar la efectividad de los controles de calidad o reducir los tiempos, entre otros.

 

Hace dos años que apostaron por instalar una planta en Querétaro (México). ¿Por qué allí y qué es lo que creen que puede aportar esta fábrica al grupo?

Los motivos fueron múltiples. Por una parte, somos conscientes de que en el mercado mexicano se han instalado nuestros principales clientes, entre ellos Irizar, y además veíamos que lo que llevábamos haciendo desde hacía años podía tener cabida en el mercado mexicano. Así que hicimos una serie de contactos entre empresas vascas que ya estaban instaladas allí y otra serie de partners y nos decidimos. Había que tener en cuenta además que el sector de la automoción, internacionalizado desde hace ya bastantes años, utilizaba México como una especie de hub logístico, lo que llevaba a marcas como Gestamp, Maier o CIE a mantener varias plantas allí. Así que sumando todos estos ingredientes y buscando una diversificación más global tras el aprendizaje que tuvimos tras la crisis de 2008, dimos el paso en diferentes regiones para asegurar el futuro de la empresa y aprovechar todas las oportunidades que se nos presentan.

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