Solarpack exporta su exitoso modelo energético a todo el mundo

11 octubre, 2019
Pablo Burgos y José Galíndez, CEO y Presidente de Solarpack, respectivamente.

La firma de Getxo diseña, financia, construye y mantiene plantas solares fotovoltaicas a la medida del cliente

 

En la localidad vizcaína de Getxo se encuentra el origen de la corporación Solarpack, centrada en el desarrollo de plantas solares fotovoltaicas a gran escala que en muy poco tiempo se ha convertido en todo un referente en su sector. Y es que desde que sus dos socios fundadores, José Galíndez y Pablo Burgos, encendieran la luz de esta compañía vasca en 2005, no ha parado de crecer.

 

Convertida ya en multinacional, emplea en estos momentos a casi 130 personas en diez países y cuenta con participaciones en el capital de 11 proyectos de energía solar fotovoltaica de última generación en España, Perú, Chile, India y Malasia, con una capacidad total aproximada de 252 MegaWatios. Gracias a su reciente incursión en el mercado asiático, Solarpack genera energía eléctrica en todo el mundo las 24 horas del día.

 

Diseñan ustedes los propios parques fotovoltaicos, los financian, los construyen y los mantienen. ¿Ahí reside la clave de su éxito?

Entendemos que sí. Realmente lo único que no hacemos es fabricar los componentes pero en el resto de actividades alrededor de un proyecto fotovoltaico tenemos un gran conocimiento. Creemos que se trata de un modelo que nuestra competencia ya ha detectado y que va a seguir creciendo. Es una suerte de ciclo integrado basado en el largo plazo.

 

¿Cuál es el parque más grande que han puesto en marcha?

Hemos instalado 104 MW en la India, que ya es un tamaño considerable, pero ahora mismo estamos en las últimas fases de implantar otros 123 MW en Chile, en el desierto de Atacama, que sería hasta la fecha nuestro proyecto más grande. Para hacerse una idea de lo que podría generar esta potencia podríamos iluminar unas 100.000 viviendas.

 

Siendo la energía nuclear nueva cuatro veces más cara que la solar fotovoltaica, ¿por qué no es esta última una realidad mucho más extendida?

Porque es relativamente nueva y porque el volumen de inversión que se requiere tanto en la producción de los paneles como en otra serie de componentes es muy grande. Por eso para alcanzar ese equilibrio se necesita tiempo fundamentalmente. Hay que tener paciencia porque los datos nos están diciendo que esta tecnología va a llegar para quedarse. Si vemos actualmente el número de megawatios que cada año instalan una energía y la otra, claramente se ve que es la solar fotovoltaica la que más MW nuevos está instalando cada año, de modo que la diferencia se va estrechando poco a poco.

 

¿Consideran creíble el cambio de tono de los diferentes gobiernos con respecto a la apuesta en estos momentos por las renovables?

El cambio y las decisiones están ahí, es claro. Pero siendo irónico debo decir que es una querencia un poco interesada por parte de las administraciones públicas y la razón es muy sencilla. Cuando una tecnología es todavía muy cara, los experimentos hay que hacerlos en cantidades limitadas, pero es que hoy las renovables, en concreto la solar fotovoltaica, es la que mejor está evolucionando en ese aspecto y es la que está ayudando a bajar el coste de la generación de energía eléctrica. Por eso digo que es un cariño interesado además de todo lo que implica de reducción de la huella climática en la generación de energía.

 

Si aparentemente todo es tan sencillo como para ‘regar’ de placas solares todo el mundo para acabar con la contaminación, ¿por qué continúa existiendo la sensación de que esta tecnología no termina de despegar?

A día de hoy, la solar fotovoltaica es la tecnología que más Gigawatios nuevos está instalando en el mundo cada año pero como decía antes, todo esto lleva tiempo y cuando se desarrollan proyectos a gran escala, más. Hay que superar procesos de aprobación ambiental, elegir bien las ubicaciones y luego hay un tercer aspecto que es que la electricidad es el único producto del mundo en el que cada milisegundo se produce lo que se está consumiendo instantáneamente, y eso requiere de tecnología de respaldo porque las renovables son intermitentes y no totalmente gestionables.

 

¿Y entonces?

Entonces hay que cambiar la forma en que se gestiona la red eléctrica, lo que significa acometer una inversión de miles y miles de millones de euros que va a llevar tiempo. Por eso hay gobiernos como el alemán o la propia Unión Europea que están diseñando ya un nuevo modelo eléctrico que va a llevar años implantarlo.

 

¿Cada cuánto tiempo hay que cambiar un panel solar como los que ustedes instalan?

Cada muchísimos años. Normalmente en nuestro sector los proyectos se proyectan a 30 años y en este sentido, los paneles solares son uno de los pocos productos en los que un fabricante te ofrece una garantía de funcionamiento de los equipos de 25 años. ¿Por qué? Porque se trata de un equipo estático, enfocado al sol y sin ningún elemento mecánico que suponga un desgaste. Tampoco hay obsolescencia programada porque de lo contrario, los fabricantes tendrían un problema grande, ya que el estándar del sector, como decía, está encaminado a que se ofrezcan garantías en el rendimiento de esos equipos por ese plazo de tiempo tan largo.

 

¿Recomendaría a cualquier comunidad, empresa o polígono la instalación de placas de este tipo?

Yo creo que en líneas generales merece la pena aunque en algunos casos resulta inviable, como en algunas comunidades de vecinos o en edificios donde la reducción del techo y del espacio es evidente. Pero esto no va a ser un problema eterno. Creo que vamos a ver innovación en el mercado más pronto que tarde para poder acercar precisamente otras formas de tener suministro de energía solar fotovoltaica que no necesariamente impliquen tener módulos en nuestro propio tejado. Esto lo vamos a ver pronto y nosotros en Solarpack ya estamos trabajando en ello.

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