La tecnológica vasca I+MED consolida su potencial de crecimiento en el sector BIO

20 marzo, 2018
Manu Muñoz, y Virginia Sáez, dos de los socios fundadores.

Acaba de recibir el premio Emprendedor XXI Euskadi que desde hace años entrega CaixaBank junto al Grupo SPRI por su “potencial de crecimiento”

 

I+MED es una empresa innovadora de base tecnológica, en este caso en el campo de la Biomedicina, que investiga, desarrolla y comercializa nanohidrogeles de alto valor añadido para la liberación controlada de fármacos, vitaminas, factores de crecimiento y otros compuestos activos de interés para los campos de la Oncología, Oftalmología, Traumatología y Cardiología, entre otros. Fundada en 2014 y con sede en el Parque Tecnológico de Álava, cuenta con una plantilla de 19 personas y acaba de recibir el premio Emprendedor XXI Euskadi que desde hace años entrega CaixaBank junto al Grupo SPRI por su “potencial de crecimiento”.

 

Esta pyme vasca, que se impuso a otras seis empresas vascas que llegaron a la final, ha recibido una dotación económica de 5.000 euros y una beca para participar en un curso internacional de crecimiento empresarial, Ignite Fast Track, de la Universidad de Cambridge (Reino Unido). Manu Muñoz, y Virginia Sáez, dos de los socios fundadores, dieron cuenta de las claves de esta firma en el programa Made in Basque Country.

 

¿En qué contexto nació la empresa?

Nacimos como una cooperativa que centraba su foco en el entorno de la investigación biomédica.  A partir de ahí, la filosofía siempre ha sido dar salida a los desarrollos y proyectos de la universidad y de los entornos científicos en los que estaban y siguen estando inmersos muchos investigadores. Y fruto de esa reflexión salió adelante la apuesta por los hidrogeles y nanohidrogeles, ya que entendimos que había mucho talento alrededor de este tema y vimos que el campo de actuación era y es brutal.

 

¿Cuál es la actividad principal de I+MED?

Vehiculizar moléculas o principios activos de otras empresas o de investigadores y científicos que las han inventado. Lo que nosotros hacemos es generar una estructura, un vehículo podríamos decir, que sirve para inyectar esa molécula o ese principio activo en el cuerpo humano y de esa manera llevar a cabo una inyección controlada y prolongada, llegando exactamente al punto diana donde está el dolor o el tratamiento.

 

Alguna vez han comparado el desarrollo de su vehículo con una de esas mallas que conforman las bolsas de naranjas…

Eso es, sí. Sabemos que es poco científico pero resulta claro para que la gente lo pueda entender. Lo que hemos desarrollado en nuestro laboratorio es una vía de administración de fármacos o de moléculas más exacta y controlada. Algo así como una malla de naranjas o celdillas tridimensionales, que sería lo que nosotros generamos y dentro colocaríamos esas moléculas para que luego esa malla se vaya abriendo y vaya dejando salir esas naranjas, que harían la función de las moléculas…

 

¿Estamos hablando de un proyecto real o está aún en fase de estudio?

No, no, es real. Uno de los proyectos más interesantes y bonitos en los que estamos trabajando en estos momentos está centrado en el oído interno de los niños que están recibiendo un tratamiento de quimioterapia, lo cual les hace perder muchas veces potencial auditivo cuando no se quedan sordos. Estamos ya en Fase 1 con un estudio clínico real con personas para ver en un plazo de 15 días cómo el medicamento se libera internamente sobre el oído interno mientras el niño recibe el tratamiento de quimioterapia. El objetivo en este caso es proteger su aparato interno mientras recibe el tratamiento.

 

¿Cuáles son los clientes de vuestra empresa?

Nuestro planteamiento es global y en ese sentido nuestros dos clientes más importantes son y están en San Francisco (Estados Unidos) y Londres, aunque también trabajamos para empresas y distribuidores en Euskadi y el resto del Estado. La mayor parte de nuestros clientes son farmacéuticas.

 

Algunos de los investigadores que actualmente forman parte de la plantilla de I+MED se formaron o estuvieron trabajando en laboratorios de Inglaterra. ¿Existe mucha diferencia si comparamos esa forma de investigar respecto a Euskadi?

No, para nada. El talento que tenemos aquí nada tiene que envidiar al de otras regiones de Europa. Quizá la mayor diferencia, y hasta única podríamos decir, es que disponen de muchos más recursos económicos y a nivel de infraestructuras que nosotros, pero el nivel investigador que hay en Euskadi es realmente bueno.

 

Artículos relacionados

También te puede interesar

Ver todo arrow