Gogoa desarrolla exoesqueletos orientados al sector industrial

26 diciembre, 2018
Uno de los exoesqueletos de Gogoa orientado a la industria.

 

Cada vez más empresas apuestan por el uso de este tipo de dispositivos como apoyo a los trabajadores en tareas pesadas o incómodas.

 

La compañía Gogoa inició su actividad en marzo de 2016 en Urretxu orientada a la fabricación de exoesqueletos para la ayuda y rehabilitación de personas con algún tipo de discapacidad. Un exoesqueleto se podría definir como una especie de armadura que cubre las extremidades u otras zonas de nuestro cuerpo y que dispone de servomotores, sistemas hidráulicos o resortes de gas colocados en las articulaciones que inducen al movimiento. En los últimos meses, empresas del sector industrial se han interesado en este tipo de dispositivos de cara a mejorar las condiciones de trabajo de sus operarios y prevenir enfermedades laborales. Juantxu Martín es el CTO de Gogoa.

 

¿Cuál es el origen de Gogoa?

Nacimos como una ‘spin-off’ de Consejo Superior de Investigaciones Científicas con la idea de desarrollar exoesqueletos enfocados al sector de la salud para la rehabilitación de personas con distinto grado de discapacidad. En este tiempo hemos lanzado HANK, un exoesqueleto para los miembros inferiores, las piernas, dirigido a la rehabilitación de personas con dificultades a la hora de caminar, con ictus, personas con lesiones medulares o personas con enfermedades neurodegenerativas. Este tipo de dispositivos les facilita la posibilidad de caminar.

También hemos desarrollado BELK, un exoesqueleto orientado a la rehabilitación de rodillas. Es un aparato que induce a abrir y cerrar la pierna, puedes caminar con él puesto, y además también tiene un dispositivo que estimula los músculos adecuados mediante una corriente eléctrica.

Durante todo este tiempo hemos contado con el apoyo y ayudas de diferentes instituciones como SPRI (a través del programa Hazitek), CDTi, la Diputación de Gipuzkoa y varios programas europeos.

 

¿Cuándo y por qué os reorientáis hacia el sector industrial?

Todo empezó con un proyecto que nos propuso el centro tecnológico Fundación Tecnova de Almería para desarrollar un exoesqueleto que facilitase a los agricultores o jornaleros el trabajo en el campo. Desarrollamos dos prototipos y los hemos adaptado a la industria para hacer labores industriales en cadenas de montaje o trabajos de mantenimiento. Se trata de mejorar el confort de los trabajadores y prevenir lesiones musculares. A partir de estos desarrollos han sido las propias empresas las que están llamando a nuestras puertas pidiéndonos información sobre nuestros exoesqueletos.

 

¿Cómo son vuestros exoesqueletos industriales?¿Qué permiten hacer?

El primer exoesqueleto industrial se denomina BESK y es un dispositivo que se coloca en el tronco del cuerpo para trabajar en posiciones en las que tienes los brazos elevados por encima de los hombros, como pueden ser en mantenimiento de troqueles, en instalaciones eléctricas o en la manipulación de cargas en altura. Este exoesqueleto actúa como un ingrávido, te sustenta el peso de los brazos y de la pieza que estés sujetando en esa posición. Trabajas como si no tuvieses gravedad. De esta forma evitas lesiones lumbares y cervicales. Es como una especie de mochila o arnés. A diferencia de los exoesqueletos de rehabilitación, no tiene motores, sino que se basa en muelles de gas, lo que te ofrece una libertad completa a nivel de hombros.

Tenemos otro exoesqueleto industrial denominado ALDAK. Este es un exoesqueleto activo de cadera, con motores, para el levantamiento de cargas. Tiene servomotores, reductor, electrónica, batería, y te permite soporte lumbar. Cuando coges un peso en el suelo te ayuda a levantarlo hasta una determinada altura. Estamos trabajando en una versión de ALDAK sin servomotores, basada en muelles de gas, ya que algunos responsables de taller prefieren equipos pasivos que no requieran de mantenimiento o tener que recargar la batería.

 

¿Dónde  se fabrican estos exoesqueletos?

El montaje y fabricación de casi todos los componentes lo hacemos con empresas del entorno de Urretxu. Nos proporcionan piezas mecánicas, órtesis, piezas de plástico o material textil para el recubrimiento de los exoesqueletos. Hay otros elementos como las baterías, que traemos de China, o la electrónica, que procede de Francia. Lo ideal sería disponer en nuestro entorno de todos los elementos a un precio asumible.

 

Uno de los mayores recelos a la hora de implementar soluciones de  este tipo en el sector industrial es su posible incidencia sobre la salud del trabajador ¿Qué decís cuando os plantean esta problemática?

En el mundo clínico y de la salud el uso de exoesqueletos está muy regulado  por el marcado CE y necesitas realizar test clínicos que demuestren que tu dispositivo tiene ventajas sobre la práctica tradicional. Nosotros hemos realizado esos test  y hemos demostrado que estos dispositivos aceleran los procesos de rehabilitación. Nuestro exoesqueleto para rehabilitación es el único de toda Europa que tiene el certificado CE de clase 2A. En todo el mundo solo hay cinco empresas que tengan esta certificación. Por otra parte, el uso de exoesqueletos en el mundo industrial no requiere de certificados y no existe normativa regulatoria. Nos basamos en la impresión de la gente y de los trabajadores, si se cansan menos, etcétera. Las respuestas son positivas, pero es cierto que no hay estudios contrastados.

 

¿Cuáles son los retos de futuro de Gogoa?

Por una parte, seguir mejorando nuestros productos en peso y diseño. También queremos establecer una red de distribución potente. No vamos a hacer venta directa, sino a través de distribuidores. Queremos concentrarnos en la parte de diseño de producto y donde podamos aportar más valor añadido. En este sentido, estamos consolidando una red de distribución a nivel estatal y europea.

Otro objetivo es conseguir el marcado FDA para comercializar productos sanitarios en Estados Unidos de cara a abordar ese mercado.

Por último, hemos hecho con la ayuda de Sener una oferta a la ESA, la Agencia Europea del Espacio, para el desarrollo de un exoesqueleto para ayudar a los astronautas en condiciones de ingravidez para que no pierdan masa muscular llevando a cabo diferentes ejercicios.

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