Masermic: “Es la I+D la que nos permite siempre ir dos pasos por delante”

26 diciembre, 2018
Uno de los helioestatos de Masermic.

 

Masermic es una pyme de Mendaro que participa en un megacontrato de 90 millones de euros para construir una planta en China con unos revolucionarios ‘paneles’ solares

 

Quizá sea el carácter vasco o quizá el tesón a la hora dedicar los últimos tres años a la innovación hasta conseguir un producto que, efectivamente, coloca a esta firma guipuzcoana en la élite mundial del sector energético. Y es que Masermic,  que emplea a 40 profesionales, construirá una planta solar en China con capacidad para generar 50 MW de potencia gracias a una novedosa tecnología de heliostatos pentagonales capaces de producir hasta un 10% más de energía.

La firma de Mendaro prevé fabricar 15.000 de estos paneles solares para este cliente chino y cerrar este curso con una facturación cercana a los 22 millones de euros, una cifra que previsiblemente crecerá en los próximos años gracias a los contratos por valor de 214 millones que en estos momentos está negociando con Arabia Saudí, China, Europa y Chile. Su director general, Jesús María Iriondo, aporta las claves de este nuevo éxito empresarial.

 

Heliostatos pentagonales…

¿Y por qué no? Históricamente en el sector termosolar todas estructuras tenían forma cuadrada o rectangular, sin embargo la eficiencia física de un heliostato es mayor cuanto más circular sea, por eso hace un tiempo iniciamos junto a otras dos firmas del sector una colaboración para impulsar sinergias en este sentido y desarrollar algo nuevo, un heliostato pentagonal que nos ha costado al margen de los tres años de I+D un proceso de evangelización muy importante porque había que demostrar que este panel pentagonal era mejor que un cuadrado convencional. Lo hemos hecho y hemos conseguido una posición de liderazgo relevante en el sector.

 

Que se tengan que ir hasta China en busca de sol teniendo aquí el que tenemos resulta cuando menos paradóJico…

Eso es una gran realidad y una gran pena al mismo tiempo. En China llevan ya un par de años planteándose muy en serio cuál va a ser su futuro en energías renovables y para ello decidieron montar veinte plantas solares solamente para experimentar y probar cuáles van a ser las energías que resultarán válidas para luego, en una segunda ronda que va a dar comienzo a finales de 2019, comenzar a emplear en cadena esas tecnologías. Veinte plantas piloto de entre 50 y 100 MW para hacer pruebas. Un ejemplo increíble que, por otro lado, no existe en estos momentos en Europa y eso que tenemos en el sur un recurso importantísimo como es el sol, con una radiación bárbara. Sin embargo, el sistema de producción está totalmente parado y la apuesta ahora mismo está en China, Sudáfrica, Marruecos… Y es ahí donde tenemos que estar.

 

¿Cómo es el funcionamiento de una planta solar de torre central como la que están participando en estos momentos en China?

Imaginemos una torre que es un cubo circular de 225 metros de altura y 20 metros de diámetro coronada en la parte superior por un receptor, que es el mecanismo que va a permitir la obtención de la energía a través de un  proceso donde interviene el sol, las sales, aceite a 600 grados y vapor… Pues bien, para que el receptor alcance esa temperatura vamos a colocar de forma precisa a su alrededor cerca de 15.000-25.000 heliostatos para que los rayos solares incidan en ese punto concreto de la torre.

 

Se entiende como crítico el nivel de precisión…

Imaginemos que la última fila de esos heliostatos puede estar a un kilómetro y medio de distancia… Pues bien, una simple variación de una décima de grado significa que no estés apuntando adecuadamente hacia la torre, lo que incidirá de forma negativa en todos los temas de electrónica, mecánica de precisión, feedback informático, gestión…

 

¿Cómo son físicamente esos paneles pentagonales?

Cada uno tiene cinco metros de altura y cuatro de anchura. Son auténticos robots de dos ejes con un objetivo tan concreto y preciso como complejo. Tienen que ser capaces de no alterarse ante las condiciones del viento, de seguir el ritmo del sol a un ritmo adecuado, de superar muchas veces ambientes hostiles con arena, tierra, altas temperaturas… Es una tecnología que además de ser precisa en cuanto a la gestión tiene que ser muy robusta y competitiva en precio.

 

Como consecuencia del crecimiento que están experimentando, tienen previsto levantar una segunda fábrica en Gipuzkoa con una inversión de 20 millones de euros…

Aquí hay dos cuestiones fundamentales. La primera, la mecánica de volúmenes, que se fabrica en destino porque los costes logísticos son muy altos. ¿Qué hacemos entonces aquí en Mendaro? Todo lo que es electrónica y software. En lo que va de año hemos suministrado 75.000 módulos electrónicos para los heliostatos de la planta solar de  China, y toda la fase de construcción mecánica la estamos haciendo en destino.

 

¿Y el mercado chino es fiable?

Fiable no hay ningún mercado en el mundo, sin embargo en este caso no estamos vendiendo ladrillos sino que hay un proceso de ingeniería detrás tremendo. Hay conceptos multidisciplinares en física, electrónica, mecánica que no son ni se pueden asimilar tan rápidamente por lo tanto si alguien los va a querer copiar le va a costar. En ese sentido nuestra política a ese nivel es que más allá de que tengamos esas patentes nuestra obligación es estar en permanente innovación, de forma que aunque alguien nos copie algo nosotros ya tendremos una suficiente ventaja para continuar siendo competitivos y diferentes. Siempre dos pasos por delante. La innovación, y esto es una gran suerte para Euskadi, es una fortaleza que tenemos muy potente. Es un tema que no podemos abandonar sino todo lo contrario porque es lo que luego nos defiende en situaciones de mercado.

Artículos relacionados

También te puede interesar

Ver todo arrow