Goros consolida su posicionamiento como referente nacional en estructuras metálicas complejas
Desde 1972, Goros S. Coop ha sabido transformar su modelo de negocio para adaptarse a proyectos cada vez más complejos, apoyándose en el conocimiento acumulado, la fiabilidad y una apuesta estratégica por nichos de alto valor añadido. Hoy, la cooperativa afronta nuevos retos ligados al relevo generacional y la captación de talento cualificado, destaca el socio y responsable Raúl Etayo en el programa Made in Basque Country.
¿Cómo definiría la actividad de una cooperativa como Goros?
Somos una empresa especializada en la gestión integral de proyectos de estructura metálica. Ofrecemos soluciones globales al cliente que abarcan desde el cálculo y diseño hasta la fabricación y el montaje final de las estructuras.
Desde su fundación en 1972, ¿cómo ha evolucionado la empresa en términos de mercados y nichos de actividad?
La evolución ha sido significativa. Hemos pasado de realizar trabajos muy concretos, principalmente naves industriales en un ámbito local —País Vasco, Navarra y La Rioja—, a abordar proyectos cada vez más complejos. Actualmente participamos en edificaciones singulares, puentes y pasarelas de diversa tipología, operando en todo el territorio nacional.
En la actualidad son una referencia en pasarelas y puentes. ¿Qué proyectos destacaría y en cuáles están trabajando ahora?
Por su complejidad, destacaría el puente de Pagabidea y, especialmente, el de Bolintxu, que supuso un punto de inflexión en nuestra trayectoria. También hemos participado en proyectos como los nuevos puentes de la autopista en Eibar, el puente de la Baskonia en Galdakao o diversas actuaciones en Madrid. En el ámbito de edificación singular, hemos intervenido en el nuevo San Mamés —fabricando pirámides, cerchas y el anillo de compresión— y en la remodelación del estadio Santiago Bernabéu, con las torres del hipogeo. En Vitoria-Gasteiz, destacan las torres bioclimáticas de Salburua, el centro cívico de Aldabe o la pasarela de Olarambe. Más recientemente, en 2025 ejecutamos pasarelas en Ciudad Real y Toledo, así como la nueva estación de tren de Irún. Actualmente trabajamos en un puente en Girona, una pasarela en A Coruña y otro proyecto en Vila-seca (Tarragona). Además, estamos desarrollando una de nuestras obras más relevantes: la pasarela peatonal y ciclable que unirá Barakaldo y Erandio, con tramos giratorios para permitir el tráfico marítimo. También tenemos adjudicada la nueva estación de Adif en Astigarraga.
¿A qué atribuye que Goros sea hoy un referente nacional en este tipo de infraestructuras?
En su momento fue una apuesta estratégica. Aunque había muchas empresas dedicadas a la estructura metálica, no tantas especializadas en puentes. Detectamos una oportunidad y apostamos por ella. A lo largo de los años hemos acumulado un importante conocimiento técnico, trabajando en proyectos cada vez más exigentes. Ese aprendizaje continuo, junto con nuestro compromiso con el cliente —cumpliendo siempre los plazos y finalizando los proyectos—, nos ha permitido posicionarnos como una empresa seria y fiable.
¿Está el salto internacional entre sus objetivos a medio o largo plazo?
En el caso de puentes y pasarelas, la internacionalización es compleja debido a los elevados costes logísticos asociados al transporte de grandes estructuras. Cuando hemos salido al exterior ha sido con productos más modulares, como pabellones industriales, que permiten su envío en contenedores. Aunque hemos tenido etapas con actividad internacional relevante en este ámbito, actualmente no se dan las condiciones para priorizar esa línea, si bien no la descartamos a futuro.
De cara al futuro, ¿cuáles son los principales retos de mejora para la cooperativa?
El principal reto, como en muchas empresas industriales vascas, es el relevo generacional y la dificultad para captar mano de obra cualificada. Es un ámbito en el que debemos seguir trabajando para garantizar la continuidad y competitividad del proyecto.