Vitrocaulis: biotecnología vegetal para multiplicar “la belleza de la naturaleza”
La biotecnología vegetal puede ser también una herramienta para construir modelos empresariales más sostenibles y humanos. Así lo entiende Luna Aspizua, fundadora de Vitrocaulis Plant Innovation, una startup especializada en micropropagación de plantas ornamentales que surge de la propia experiencia vital de su creadora: “Vitrocaulis nació de un momento de profunda transformación personal”, confiesa.
Ese momento de transformación llevó a Aspizua a especializarse en cultivo in vitro de tejidos vegetales y explorar un nicho de mercado en el que pudiera aplicar ciencia, creatividad y visión de negocio. “La vida es demasiado corta para no intentar construir algo que realmente te apasione. Empecé a estudiar el mercado, a hacer muchísimas llamadas y a acudir a ferias para hablar con viveristas y coleccionistas de plantas. Identifiqué una oportunidad de mercado y empecé a construir Vitrocaulis desde cero”, explica. El resultado es una iniciativa que persigue “multiplicar la belleza de la naturaleza a través de la innovación biotecnológica”.
Ejemplares únicos
Gracias a la micropropagación, Vitrocaulis ofrece a empresas, viveros y productores ejemplares de alta calidad, libres de enfermedades y con características únicas. “La micropropagación es una técnica con multitud de beneficios: acelera y multiplica exponencialmente la producción, permite mantener líneas genéticas estables, asegura que las plantas están libres de virus, bacterias, hongos y plagas, permite producir, independientemente de la estación del año, permite limpiar y recuperar variedades valiosas, etc.” detalla Aspizua.
Actualmente, la empresa desarrolla dos líneas de solución: por un lado, un proyecto biotecnológico de producción masiva de plantas micropropagadas destinado a viveros, que estará disponible en el próximo año; por otro, ofrece plantas micropropagadas como regalos para eventos, con formatos innovadores como tubos de ensayo personalizados que simbolizan el compromiso con la sostenibilidad y el valor de “regalar vida”.
La evolución del proyecto ha sido muy rápida y en pocos meses se ha incorporado la primera técnica de laboratorio, y la proyección es contar con más personal en los próximos años. “No está siendo un camino fácil, es un proyecto muy exigente y retador, pero ver todo lo que hemos conseguido solo en año y medio es muy motivador”, revela.
En cuanto a sus objetivos, Vitrocaulis plantea metas claras para los próximos años. A corto plazo, Aspizua destaca la importancia de lograr tracción comercial y sostenibilidad financiera interna. “Este es, sin duda, el mayor desafío para cualquier startup: pasar del laboratorio al mercado real”, señala. A medio plazo, la empresa busca consolidar un modelo de negocio social y ambientalmente sostenible, que ofrezca condiciones de trabajo dignas, estabilidad y posibilidades de desarrollo para su equipo.
Por otro lado, según explica Aspizua, “nos enfrentamos a un desafío de infraestructura. Las instalaciones compartidas del BIC Bizkaia son excelentes y nos están permitiendo desarrollar el proyecto, pero estamos alcanzando la capacidad máxima. Para 2026 necesitaremos instalaciones propias, también en el BIC Bizkaia, que nos permitan escalar la producción. Por eso, los próximos meses son determinantes: necesitamos validar el modelo de negocio y generar los ingresos que hagan viable esa expansión”, concluye.
El Grupo SPRI apoya la innovación, el emprendimiento e intraemprendimiento con un acompañamiento integral para que las ideas lleguen con éxito al mercado, a través de programas de ayuda al emprendimiento como Aurrera, Basque Fondo, Bind 4.0, Ekintzaile o Intraemprendimiento.