Creatividad en entorno IA: del caos operativo al control estratégico
La ventaja competitiva no está en usar más herramientas, sino en decidir mejor.
La inteligencia artificial ha dejado de ser una herramienta experimental para convertirse en parte de la operativa diaria de las industrias culturales y creativas. En este contexto se ha celebrado Sormen AI, en el marco de Enpresa Digitala de Grupo SPRI y en colaboración con el Basque District of Culture and Creativity (BDCC), como espacio de análisis sobre cómo crear, escalar y decidir en un entorno tecnológico acelerado.
El debate no se ha centrado únicamente en las posibilidades técnicas de la IA, sino en una cuestión más estructural: cómo evitar que la adopción tecnológica derive en caos operativo y cómo transformarla en una ventaja competitiva real.
Escalar sin perder coherencia
La inteligencia artificial permite generar propuestas en minutos, automatizar tareas repetitivas y reducir tiempos de prototipado. Sin embargo, esta aceleración también introduce riesgos: acumulación de herramientas, flujos de trabajo desordenados y pérdida de coherencia narrativa.
Escalar un estudio creativo hoy no significa producir más rápido, sino integrar la IA dentro de una arquitectura de trabajo clara. La eficiencia depende menos de la herramienta y más de la capacidad de estructurar procesos, definir responsabilidades y mantener una visión estratégica del proyecto.
La automatización amplifica capacidades, pero también amplifica la falta de método si no existe un marco de decisión sólido.
De la experimentación a la producción real
La jornada ha mostrado que la inteligencia artificial ya está plenamente integrada en entornos de producción profesional.
En animación 3D y VFX, las aplicaciones generativas forman parte de procesos reales de trabajo. En videojuegos, los modelos basados en simulación y generación dinámica están desplazando la lógica de la pieza cerrada hacia sistemas interactivos y evolutivos. En moda y comunicación, los entornos híbridos combinan producción física y escenarios generados en un mismo relato.
El cambio no es únicamente técnico. Se modifica la conceptualización: la técnica se convierte en medio y la historia en eje central. La reducción de tiempos de ejecución desplaza el valor hacia la capacidad de decidir qué automatizar y qué preservar.
Medir el impacto sin vaciar la experiencia
Otro de los ámbitos abordados ha sido la aplicación de la inteligencia artificial y la realidad virtual para analizar el impacto emocional del arte.
La incorporación de metodologías psicofisiológicas permite aportar evidencias sobre la respuesta del público, facilitando el diálogo con entornos empresariales y profesionales. El objetivo no es sustituir la intuición creativa, sino complementarla con datos que refuercen el posicionamiento del proyecto cultural.
En un mercado cada vez más orientado a métricas, la posibilidad de medir determinados impactos abre nuevas oportunidades para justificar el valor creativo sin reducirlo a cifras.
La automatización amplifica capacidades, pero también amplifica el desorden si no existe un marco de decisión sólido.
Nuevo paradigma creativo y perfiles híbridos
La integración de la IA está difuminando fronteras entre disciplinas. Código, diseño, narrativa y producción audiovisual convergen en entornos cada vez más interconectados.
Conceptos como el desarrollo mediante instrucciones en lenguaje natural modifican la relación tradicional entre programación y creatividad. El profesional creativo ya no se define solo por su técnica, sino por su capacidad de articular herramientas diversas en un flujo coherente.
En este escenario, el criterio se convierte en infraestructura profesional.
Brecha formativa y gobernanza tecnológica
La aceleración tecnológica también plantea desafíos.
Una parte significativa de los profesionales del sector reconoce no sentirse suficientemente preparada para integrar la inteligencia artificial en su práctica diaria. Esta brecha formativa condiciona la adopción responsable y estratégica de las herramientas.
A ello se suman cuestiones relacionadas con la propiedad intelectual, la protección de datos y las limitaciones regulatorias presentes en determinados contextos públicos.
La capacitación y el refuerzo del control humano sobre la tecnología emergen como elementos esenciales para evitar dependencia acrítica y garantizar un uso ético y sostenible.
Del uso instrumental al control estratégico
La inteligencia artificial no elimina la creatividad, pero sí reordena los procesos que la hacen posible.
El riesgo no está en utilizar estas herramientas, sino en hacerlo sin estructura, sin visión y sin criterio. El control estratégico implica decidir qué integrar, cómo hacerlo y con qué propósito.
Para las industrias creativas vascas, la ventaja competitiva no se encuentra en la acumulación de tecnología, sino en la capacidad de convertirla en un medio coherente con su identidad, su relato y su modelo de negocio.
En un entorno acelerado, la diferenciación ya no depende de ejecutar más rápido, sino de decidir mejor y la formación y el aprendizaje de casos nos ayudan.
Si quieres adquirir criterio a partir de experiencias reales recibe nuestra agenda para la industria vasca, suscríbete.
Descarga las presentaciones del evento:
- «Cómo escalar tu estudio creativo sin morir en el caos de la IA» (Iñaki Amurrio, CEO en Dinaki y ToonSide y Miguel Sánchez, Formador por cuenta propia). Descargar aquí
- «El BDCC como motor de competitividad y capacitación en IA para las ICC» (Itziar Vidorreta Herran, Responsable del BDCC). Descargar aquí
- «Cómo demostrar el impacto positivo del Arte a través de la Neurociencia» (Josetxo Soto, Socio en Silvia & Spyglass y Ana Moya, Responsable de proyectos en Tecnalia). Descargar aquí
- «El futuro de la IA en videojuegos: posibilidades y herramientas creativas» (Jorge R. López Benito, Gate8Games). Descargar aquí
- «Del reto a la oportunidad: creatividad, IA y nuevas formas de crear para la moda» (Lucía Vittoria Sabba, CEO & Creative Director of Dilista). Descargar aquí