Draxton Atxondo avanza en la modernización de su planta y en el refuerzo de sus capacidades industriales
El sector de la automoción atraviesa un momento especialmente complejo en Europa, marcado por la volatilidad del mercado, una regulación exigente y una creciente presión competitiva. En este contexto, Draxton Atxondo afronta el futuro desde una posición de solidez industrial, apostando por la modernización de sus instalaciones, la eficiencia operativa y el desarrollo del talento. En esta nueva ventana de Made in Basque Country hablamos con Marta Ratón, Directora de la planta, para conocer cómo se gestiona la incertidumbre, qué papel juegan la electrificación y la inteligencia artificial y cuáles son las prioridades estratégicas de cara a 2026.
¿Cómo van las cosas teniendo en cuenta la incertidumbre que rodea al sector de la automoción?
El contexto no es sencillo, especialmente en Europa, donde el mercado de la automoción viene mostrando una tendencia a la baja en los últimos años. A ello se suman una demanda más débil, un marco regulatorio muy exigente y, cada vez con mayor peso, una fuerte competencia china en determinados segmentos. Todo ello hace que el mercado sea hoy mucho más volátil e incierto.
En Draxton Atxondo afrontamos esta situación desde una posición de solidez industrial y con una visión de largo plazo. Somos muy conscientes del entorno en el que operamos, pero llevamos muchos años compitiendo en mercados exigentes, lo que nos ha enseñado a adaptarnos y a seguir apostando por la inversión, la modernización de nuestras plantas y la cercanía al cliente como elementos clave para competir con éxito.
¿Cómo se aprende a convivir con la incertidumbre en un sector como el de la automoción?
Intentamos gestionar la incertidumbre mirando siempre al medio y largo plazo y evitando decisiones cortoplacistas. Creemos que lo fundamental es contar con unas bases sólidas: un equipo bien preparado, capaz de adaptarse a los cambios, y unos procesos cada vez más eficientes.
Sobre esa base, trabajamos con una estrategia clara a medio plazo, apoyada en cuatro ejes. El primero es reforzar la eficiencia operativa y la competitividad a largo plazo, apostando por inversiones inteligentes y por la excelencia en la ejecución. El segundo eje es la sostenibilidad, integrada de forma transversal en nuestra manera de trabajar. El tercero pasa por potenciar nuestra ingeniería y nuestras capacidades tecnológicas para generar mayor valor para el cliente. Y, por último, un eje clave: las personas, impulsando el relevo generacional y el desarrollo de las competencias que necesitaremos en el futuro.
Cuando se habla de horquillas de freno, ¿se puede decir que son el producto estrella de la compañía? ¿Existe un proceso de diversificación?
Las horquillas de freno son, sin duda, nuestro producto más representativo y uno de los ámbitos en los que Draxton Atxondo es una referencia en términos de calidad, seguridad y fiabilidad. Al mismo tiempo, en los últimos años hemos trabajado en una diversificación controlada, incorporando otros productos dentro del propio sector de la automoción que nos permiten aprovechar todo nuestro conocimiento metalúrgico y de procesos.
Todo ello responde a un objetivo muy claro: seguir siendo competitivos, reforzar nuestra posición industrial y aportar cada vez más valor en los productos que fabricamos.
En relación con la electrificación, se definen como “agnósticos”. ¿A qué se refieren exactamente?
Cuando decimos que somos “agnósticos a la electrificación” queremos transmitir una idea sencilla: nuestros productos no dependen de una única tecnología de vehículo. Están presentes tanto en coches de combustión como en vehículos eléctricos e híbridos, por lo que la transición hacia nuevas motorizaciones no cambia la esencia de lo que hacemos.
Esto nos permite afrontar la evolución del mercado con mayor flexibilidad y acompañar a nuestros clientes independientemente del tipo de vehículo que desarrollen.
La planta de Atxondo se encuentra en un proceso de modernización integral. ¿En qué punto se encuentra actualmente?
Estamos en un momento muy relevante. Entendemos la modernización de la planta no solo como una renovación tecnológica, sino como una transformación más amplia que afecta a todas las áreas de la organización.
El objetivo es contar con procesos cada vez más digitales, flexibles y eficientes. En esa línea, estamos avanzando en automatización, digitalización y actualización de equipos e instalaciones, siguiendo una hoja de ruta bien definida. Queremos que Atxondo sea una planta preparada para el futuro, capaz de responder con agilidad a nuevos proyectos, nuevos productos y a las exigencias de un mercado en constante cambio.
¿Qué papel va a jugar la inteligencia artificial en este proceso de transformación?
Queremos que la inteligencia artificial sea una herramienta que nos ayude a trabajar mejor. Creemos que va a desempeñar un papel muy importante, aunque todavía tenemos recorrido por delante en este ámbito.
Ya estamos dando pasos con proyectos de IA aplicados a la optimización de procesos, el mantenimiento predictivo, el control de calidad y el apoyo a la toma de decisiones basada en datos. La clave, en nuestra opinión, estará en saber combinar correctamente la tecnología con el talento y en que todo este proceso de transformación digital vaya siempre acompañado de formación y desarrollo de nuestros equipos.
¿Qué espera de 2026?
De 2026 esperamos, sobre todo, continuidad en el buen trabajo y mucho foco en la ejecución. En Draxton Atxondo creemos en una forma de trabajar basada en hacer bien las cosas cada día, con disciplina, coherencia y una visión clara de medio plazo.
Será un año clave para implantar las acciones recogidas en nuestro plan de negocio, consolidar los avances logrados, seguir mejorando nuestros procesos y reforzar nuestra cultura organizativa, apoyada en la responsabilidad y el compromiso de las personas. Creemos que, manteniendo esta manera de trabajar, incluso en un contexto exigente, los resultados acabarán llegando.