Mecanizados Iriarte refuerza su modelo como socio industrial especializado
Con más de 50 años de trayectoria, Mecanizados Iriarte ha evolucionado desde la fabricación de moldes de madera para fundición hasta convertirse en un socio industrial para empresas de distintos sectores. Fundada en 1973, la compañía ha crecido de forma progresiva, adaptándose a las necesidades del mercado sin perder su esencia.
“Si echo la vista atrás, la evolución ha sido grande. Hemos sabido adaptarnos a lo que pedía el mercado y aprovechar las oportunidades que han ido surgiendo”, explica Enara Iriarte, gerente de la empresa. “Lo que sí hemos mantenido desde el inicio es la cercanía con el cliente, algo fundamental para dar el servicio y el asesoramiento técnico que realmente necesitan”.
Su actividad combina el mecanizado bajo plano con un servicio especializado de mantenimiento y reparación de componentes industriales críticos. Este enfoque le permite posicionarse como un partner técnico. “No somos un taller de mecanizado al uso. Trabajamos la pieza unitaria y no hacemos series. Asumimos la urgencia del cliente como propia y resolvemos problemas específicos con rapidez”, señala Iriarte.
La empresa cuenta con clientes en sectores como automoción, aeronáutico, ferroviario, siderurgia o transformados metálicos, lo que refleja su capacidad de adaptación a distintos entornos industriales.
Relevo y competitividad
La actual etapa de la empresa está ligada a un proceso de relevo en la dirección con una dimensión personal. Iriarte asumió la gerencia tras el fallecimiento de su padre, anterior responsable de la compañía. “Fue un momento muy complicado. Durante bastante tiempo la prioridad fue poner orden a nivel interno”, recuerda. Superada esa fase, el objetivo es reforzar la organización y la agilidad. “Nos diferenciamos por la calidad del servicio y queremos seguir mejorando cada día”, afirma.
El relevo generacional es también uno de los principales retos. “No hay gente. Nuestro sector no resulta especialmente atractivo para los jóvenes y cada vez cuesta más encontrar relevo”, explica. A ello se suma la exigencia del trabajo en mantenimiento, que requiere flexibilidad y capacidad de adaptación. Para hacer frente a esta situación, la empresa apuesta por la colaboración con centros de formación.
En paralelo, continúa impulsando la mejora de procesos y la inversión en maquinaria para ganar eficiencia y precisión. “Todo lo que aporte agilidad es clave para sostener la calidad del servicio”, indica la gerente. En este proceso, ha contado con el apoyo de programas de SPRI para avanzar en digitalización. “Este tipo de ayudas permite abordar proyectos que a veces se posponen por falta de recursos”, destaca.
De cara al futuro, la empresa afronta nuevas jubilaciones con el objetivo de mantener su conocimiento interno y, al mismo tiempo, incorporar nuevas capacidades. “Es importante conservar el saber hacer, pero también aprovechar la llegada de nuevas generaciones para incorporar otras formas de trabajar”, concluye Iriarte.
Uno de los objetivos del Grupo SPRI es la transformación digital de las empresas vascas. La impulsa a través de programas de ayuda a la digitalización como Smart Industry, BDIH Konexio, Ciberseguridad Industrial, Enpresa Digitala o Inplantalariak, entre otros.