Loyola Norte: “El reto principal es gestionar el crecimiento manteniendo los estándares de calidad”
Cuando la antigua Montajes Loyola entró en quiebra, una segunda generación de trabajadores se puso al frente y continuó con la actividad como Loyola Norte. Esa empresa, que lleva cuatro décadas dedicada a los montajes e instalaciones eléctricas, ha crecido en cuanto a oferta y tamaño. Recientemente ha adquirido otras dos compañías y, según su gerente, Iker Hernández, Loyola Norte también “está inmersa en un proceso continuo de digitalización, con el objetivo de ser más eficiente, trazable y ágil en la ejecución y en el mantenimiento”.
¿Cuándo y dónde nació la empresa?
Loyola Norte nació en Astigarraga (Gipuzkoa). La sociedad se constituyó a finales de 1981 y comenzó su actividad en 1982, como continuidad del proyecto industrial de Montajes Loyola. En la etapa actual, la empresa está en manos de antiguos trabajadores que la han adquirido; es, por tanto, una segunda generación de profesionales que continúa el legado de Loyola Norte con una visión de largo plazo.
¿Cómo ha evolucionado su actividad desde entonces?
Desde sus inicios como empresa especializada en montajes e instalaciones eléctricas (alta y baja tensión) y mantenimiento industrial, Loyola Norte ha evolucionado hacia una oferta mucho más integral para la industria y la Administración: cuadros eléctricos y automatismos, soluciones de eficiencia y modernización de instalaciones, y un área cada vez más potente de automatización y servicios ligados a la Industria 4.0. En los últimos años, el crecimiento se ha reforzado también mediante la incorporación de otras compañías, como Montajes Eléctricos ELCA y, más recientemente, ARM Assemblies, que amplían capacidades y especialización dentro del grupo.
En el último año, ¿se ha ampliado la gama de servicios?
Sí. En el último año se ha seguido ampliando y mejorando la gama de servicios, especialmente en el ámbito industrial. Con la incorporación de ARM Assemblies, además de reforzar capacidades de montaje y ensamblaje, se añade un servicio especialmente demandado en plantas automatizadas: el mantenimiento de robots. Paralelamente, Loyola Norte está impulsando mejoras en su propuesta de valor para las empresas, con foco en aportar más capacidad técnica en mantenimiento, automatización y acompañamiento a sus clientes.
¿Qué retos afronta actualmente la empresa?
El reto principal es gestionar el crecimiento manteniendo los estándares de calidad, seguridad y respuesta al cliente, y consolidando procesos internos cada vez más profesionalizados. A ello se suma un desafío estructural del sector: la captación y fidelización de talento técnico cualificado. Además, tras incorporar nuevas empresas al grupo, otro foco relevante es integrar equipos, metodologías y sistemas para trabajar de forma homogénea y seguir elevando la propuesta de valor con una cultura claramente orientada a la tecnología.
¿Está implantando de alguna manera la digitalización u otros procesos innovadores?
Sí. Loyola Norte está inmersa en un proceso continuo de digitalización, con el objetivo de ser más eficiente, trazable y ágil en la ejecución y en el mantenimiento. La compañía trabaja con herramientas y metodologías digitales para planificar, registrar y hacer seguimiento de trabajos, mejorar la coordinación de equipos y reforzar la seguridad (incluida la ciberseguridad) en entornos industriales. Más que hablar de proyectos aislados, la innovación se entiende como una forma de trabajar: incorporación de tecnología, automatización de tareas y mejora permanente del servicio al cliente, con un perfil claramente pro‑tecnología.
¿Y de qué manera se promueve esa innovación?
En los últimos años hemos participado en distintos programas e iniciativas del Grupo SPRI vinculados a digitalización, ciberseguridad, inteligencia artificial y mejora de capacidades tecnológicas. Estos proyectos se han centrado en reforzar herramientas, procesos y formación para acelerar nuestra transformación digital, con resultados muy positivos porque el acompañamiento de SPRI nos ayuda a aumentar capacidades, sistematizar mejoras y aplicar tecnología de manera práctica en nuestra operativa y en los servicios que ofrecemos a las empresas.
Uno de los objetivos del Grupo SPRI es la transformación digital de las empresas vascas. La impulsa a través de programas de ayuda a la digitalización como Smart Industry, BDIH Konexio, Ciberseguridad Industrial, Enpresa Digitala o Inplantalariak, entre otros.