Cefalux consolida su evolución como integrador de digitalización y automatización industrial
Con casi dos décadas al frente de Cefalux, su actual CEO, Fede Sánchez, repasa la transformación de la compañía, que ha pasado de fabricante de cuadros eléctricos a integrador tecnológico con presencia internacional y una firme apuesta por la innovación, el talento y el desarrollo de soluciones propias.
Usted asumió la dirección de Cefalux en 2007, tras sustituir a Jaime Aragón. ¿Cómo valora estos años al frente de la empresa?
Han sido años de enorme intensidad. Desde el punto de vista interno, la compañía ha abordado retos estratégicos relevantes, como la transformación hacia un modelo de integrador de Digitalización y Automatización sin perder sus raíces como taller de cuadros eléctricos, la constitución de una filial en Kentucky (EEUU) y el desarrollo del ecosistema de soluciones software Hipalux. En paralelo, el contexto macroeconómico tampoco ha sido sencillo. La crisis financiera de 2008, la pandemia y el parón de actividad de muchos clientes, la crisis de suministros, especialmente de componentes electrónicos, y la complejidad del escenario actual han exigido una adaptación constante.
¿Cómo ha evolucionado la empresa en este periodo?
Cuando me incorporé en 2006 a la empresa, estábamos centrados principalmente en el diseño y fabricación de cuadros eléctricos, muy orientada a fabricantes de máquina herramienta en Álava. En la actualidad, la compañía se ha consolidado como integrador de Digitalización y Automatización, con un sólido equipo de programación, proyectos e ingeniería. A ello se suma el desarrollo del ecosistema de soluciones software Hipalux, orientado a la gestión integral de fábricas, edificios e infraestructuras, con referencias destacadas en Euskadi y Navarra.
¿Cómo definiría hoy la actividad de Cefalux?
En la empresa lo resumen con una expresión que sintetiza su propuesta de valor: “Ordenamos el caos”. Esta idea refleja su capacidad para integrar tecnología, procesos y datos con el objetivo de optimizar la gestión y operación de entornos industriales y urbanos complejos.
El sector del agua es una de sus áreas destacadas. ¿Qué papel desempeña dentro de la compañía?
Dentro de nuestra vertical ‘Smart City Automation’, trabajamos en automatización de edificios, como hospitales o museos, y en automatización de infraestructuras, con especial foco en el sector del agua. Actualmente, un equipo específico de seis profesionales está dedicado al desarrollo de proyectos de automatización en depuradoras y estaciones de bombeo, así como a sistemas de telecontrol para redes de abastecimiento y saneamiento.
¿Cuál considera que es el principal valor diferencial de su empresa?
El equipo humano y la experiencia acumulada a lo largo de los años constituyen, sin duda, el principal activo de la compañía. El conocimiento técnico y la capacidad de adaptación han sido claves en su evolución.
¿En qué momento estratégico se encuentra?
Mantenemos una estrategia de crecimiento sostenido, avanzando de forma progresiva y consolidando proyectos y clientes. La innovación ocupa un lugar central, tanto en el desarrollo tecnológico como en la mejora continua de procesos internos, lo que permite a la organización evolucionar en un entorno económico exigente.
Y en el ámbito internacional, ¿cuáles son sus objetivos?
Tras consolidar el ecosistema Hipalux a nivel regional, aspiramos a reforzar nuestra presencia internacional mediante una doble estrategia. Por un lado, en mercados lejanos, impulsamos una red de socios tecnológicos que desarrollan proyectos localmente mientras Cefalux aporta la capa software. Un ejemplo es la colaboración con la empresa chilena Cleanroom, especializada en el sector farmacéutico. Y por otro, en mercados más próximos, la estrategia pasa por liderar directamente la expansión técnico-comercial desde la propia organización, explorando fórmulas de colaboración con empresas locales.
¿Existen dificultades para atraer talento?
Más que problemas estructurales, la empresa identifica ciertas dificultades propias del mercado actual. No obstante, considero que las estamos gestionando de forma razonablemente satisfactoria. La prioridad en los procesos de incorporación se centra en los valores y en la capacidad de integración en el equipo, por encima de la experiencia técnica previa. Este enfoque refuerza la cohesión y la cultura corporativa, aunque implica asumir procesos de formación técnica más prolongados.