“Fabricamos y vendemos un producto ’boutique'”

21 mayo, 2018
María Lasa Irizar, a la derecha.

Irizar Forge es una pyme guipuzcoana de 95 años especializada en la producción de ganchos forjados para la elevación de cargas pesadas en entornos hostiles

 

La antena radiofónica del Grupo SPRI se cuela hoy en la fábrica que Irizar Forge tiene en Lazkao, un centro de producción del tamaño de casi dos campos de fútbol donde se lleva desarrollando desde hace 95 años una actividad ancestral como la forja que en el caso de esta pyme vasca se complementa con la producción de ganchos de gran tonelaje para la elevación de cargas muy pesadas en entornos hostiles. Una combinación que le permite ser referente mundial en este campo con presencia en los cinco continentes y unos niveles de exportación que superan el 90% con ventas directas en 60 países. Gobernada actualmente por María Lasa Irizar, esta firma guipuzcoana es otro Campeón oculto que camina ya por su cuarta generación familiar, da empleo a 60 personas y diversifica sus productos en sectores como el nuclear, marítimo, industrial o extracción de gas y petróleo.

 

¿Alcanzar la cuarta generación de una pyme familiar como Irizar Forge es solo una consecuencia de la tenacidad?

Algo de eso ha tenido que haber, sí, pero también mucho esfuerzo, trabajo y constancia. No ha sido una carrera fácil pero con estos mimbres hasta aquí hemos llegado. Es verdad que las empresas familiares, sobre todo las pymes, llevan consigo esa triste etiqueta de problemáticas en el sentido de los fracasos que se producen en el tránsito de una generación a otra, y no es menos cierto también que las palabras problema y pyme familiar suelen ir de la mano desgraciadamente en una misma frase. Sinceramente desconozco cuál puede ser la fórmula para tener éxito pero en nuestro caso algo hemos debido hacer bien cuando ya vamos por la cuarta generación.

 

Son ustedes una empresa joven de solo 95 años…

Hacemos un poco de guasa con esto porque realmente tenemos una media de edad de 33 años, que creo que es uno de los rasgos que más chocan cuando uno entra por primera vez en la empresa, ver a una empresa tan veterana con una plantilla tan joven.

 

Háganos una fotografía de los ganchos que diseñan y fabrican en Lazkao

 Aunque no lo pueda parecer, se trata de piezas de alto contenido tecnológico que están fabricadas con materiales muy resistentes y sometidas a vectores de alta seguridad. Son casi productos a la carta, tipo boutique, tan específicos y concretos como los mercados para los que se suelen utilizar. Y en cuanto al tamaño, digamos que cada vez son más pequeños pero con una capacidad de resistencia y fuerza mucho mayor. Son piezas realmente fuertes que responden a las necesidades del mercado, que busca piezas cada vez más sofisticadas e inteligentes.

 

¿Cuál es el último gancho que acaban de vender?

Una pieza para Asia, en concreto para una grúa que ya existe y a la que le ha llegado la hora de cambiar su gancho. En este caso, será una pieza más pequeña, más cómoda, manejable y segura que levantará 5.000 toneladas, que es una cifra muy respetable. No hay muchas grúas capaces de levantar ese tonelaje, por eso para encontrarlas hay que irse fuera de la costa, a alta mar, que es donde se mueven las mayores cargas en el mundo. Y por eso nosotros estamos ahí.

 

¿Por qué la producción continúa manteniéndose en Lazkao?

Por los elevados precios de la maquinaria que se emplea en la forja y su costosa instalación. Además, no hemos encontrado ninguna razón para movernos. Pienso en el mercado mundial sin ningún miedo a pesar de nuestro tamaño.

 

¿Cómo han capeado la crisis en Irizar?

Digamos que con la transversalidad de nuestros productos, que sirven para mover cargas en todo tipo de sectores (nuclear, industrial, marítimo, petróleo y gas…) y la diversificación de nuestros mercados exteriores, que en estos momentos representan casi el 90% de nuestra facturación.

 

Si tuviera que describir su modelo de negocio…

Lo que nos mueve es ir donde sabemos que podemos obtener un beneficio y eso se logra rascando mucho el mapamundi (risas). Rascar y rascar hasta saber adónde quieres llegar y con quién quieres competir. Nos es indiferente que ese nicho sea ya maduro. Somos cautos y selectivos, pero lo importante es arriesgar y a poder ser llegar el primero. Solo de esta manera hemos sido capaces en todos estos años de dar el salto de un nicho a otro aportando un valor diferencial. Es verdad que los comienzos suelen ser difíciles para acceder pero una vez lo haces ya hay muy pocos jugadores

 

¿Por qué a los empresarios vascos les cuesta tanto cambiar de txapela?

Esa reflexión me viene después de haber viajado mucho en los últimos años y darme cuenta de que empresas que compiten en un mismo sector, aunque sean de países distintos, no tienen el más mínimo pudor en hablar entre sí, colaborar o incluso asociarse en otro negocio distinto si así lo estiman necesario y provechoso. Y eso en Euskadi es muy raro de ver, al menos hasta la fecha. No sé si por carácter o falta de visión, pero ese cambio de txapela aquí nos sigue costando, esa es la realidad.

 

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