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22 de septiembre de 2017


La Comisión Europea analiza 20 iniciativas de impulso del emprendimiento social.

 

Grandes retos como el desempleo, la integración social de colectivos vulnerables o el acceso a servicios públicos encuentran en el emprendimiento social nuevas soluciones, basadas en la innovación social. Este tejido de empresas está formado en su mayoría por agentes pequeños y locales, pero el modelo se está extendiendo cada vez más en diferentes territorios europeos, demostrando además su contribución a un crecimiento sostenible.

 

Un informe elaborado por la Comisión Europea en 2015 mostró que las 1.000 empresas sociales encuestadas, repartidas en nueve países, generaban más de 6.000 millones de euros, ofreciendo servicios y productos a cerca de 870 millones de usuarios y creando 500.000 nuevos empleos, en buena medida entre personas en peligro de exclusión. Las cifras muestran la capacidad de estas empresas para generar no solo un beneficio social, sino también un desarrollo económico más equitativo.

 

En el marco de Social Business Initiative, un programa de la Comisión Europea dirigido a apoyar el emprendimiento social, se ha publicado el informe Boosting Social Enterprise Development, un compendio de buenas prácticas para el impulso de nuevas empresas sociales. El estudio, disponible para su descarga, desgrana a partir de estos ejemplos los aprendizajes y claves a seguir.

 

Entre las acciones a poner en marcha, destaca el establecimiento de colaboraciones estratégicas entre diferentes agentes, conectando empresas sociales, agencias públicas y entidades del sector privado para responder de manera más real a las necesidades de los diferentes actores. También es necesario despertar el interés y ofrecer visibilidad a estas iniciativas, reconociendo su importancia mediante estrategias a nivel nacional.

 

En cuanto a la financiación, tal y como muestran los 20 casos de éxito, es importante el apoyo económico desde el sector público, pero también ofrecer ayuda para atraer financiación privada, puesto que muchos inversores y bancos aún perciben las empresas sociales como clientes de riesgo. El impulso de las habilidades ligadas al emprendimiento social en el sistema educativo y la creación de hubs, aceleradoras e incubadoras específicas son también estrategias de alto impacto a largo plazo.

 

El informe analiza en detenimiento los veinte ejemplos de impulso al emprendimiento social, donde se incluyen experiencias que van desde la incubadora local El Hueco, ubicada en Soria con el objetivo de reactivar el territorio, hasta la estrategia a nivel estatal Portugal Inovaçao Social, que ha situado el emprendimiento social en la agenda política del gobierno, o el programa británico Big Potential, desde el cual se ofrecen créditos a las empresas sociales con más capacidad de impacto.