ES | EU


18 de septiembre de 2014


LA “LECCIÓN DEL BAMBÚ JAPONÉS” PARA LAS PERSONAS EMPRENDEDORAS
Debemos aprender a ser pacientes, para que nuestros proyectos de negocio puedan brotar y crecer fuertes y sanos

Las personas emprendedoras, con frecuencia, perdemos la paciencia y queremos ver resultados de inmediato, esperando acaso que la fortuna y una mejor coyuntura consigan acelerar el proceso que un negocio sigue desde su creación y crecimiento, hasta su consolidación.

Igual que la naturaleza sigue su curso en tiempo y forma, dependiendo del entorno, nuestras actividades emprendedoras deben atender principios básicos de Prudencia y ejercicio de Paciencia, sin olvidar la imprescindible Perseverancia; hablamos de la denominada “regla de las 4 Pés”, que veremos en otro artículo de UP Euskadi. Ni las prisas son buenas consejeras para emprender, ni el tiempo lleva a cabo su trabajo por sí solo, ni la naturaleza nos acompaña como quisiéramos.

Sabemos que el principio de la agricultura está basado en la siembra de una buena semilla en un buen terreno, a la que es imprecindible abonar, regar y de la que, tras el correspondiente plazo de tiempo, veremos brotar una hermosa planta que necesariamente deberemos también atender y proteger para que, en su momento, nos aporte los mejores frutos.

Si las tareas agrícolas no son aptas para personas poco pacientes, en la arboricultura, los plazos necesarios para conseguir resultados se alargan inevitablemente, siendo necesarios muchos años de cuidados para que la madera resultante sea fuerte y sana. Así son los negocios en su mayoría; el resultado del esfuerzo, el cuidado y el tiempo. Y cada sector, cada actividad, cada negocio, cada persona,.. debe aprender a encontrar su árbol y su correspondiente ritmo de creación, mantenimiento y crecimiento; así sea Pino, Cedro, Roble, Abeto, Alcornoque o Baobab.

Ramón Gaztelu, colaborador del Sistema Vasco de Emprendimiento que compartió sus conocimientos y experiencias en el Foro Emprende, mencionó en su taller la “lección del bambú japonés”:

“Resulta obvio que quien cultiva la tierra, no se para impaciente frente a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas: ¡Crece!, esperando que así sea”.
 

Hay un curioso detalle del bambú japonés que lo convierte en plantación no apta para impacientes:

  • Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.
  • Durante los primeros meses no sucede nada apreciable.
  • En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros ¡siete años!, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber utilizado semillas infértiles.
  • Sin embargo, durante el séptimo año, en un periodo de sólo seis semanas la planta de bambú ¡puede alcanzar a crecer más de 30 metros!
  • ¿Tardó sólo seis semanas en crecer?
  • No. La verdad es que necesitó siete años y seis semanas para desarrollarse.

Las plantas de bambú están presentes de manera natural en todos los continentes, salvo en Europa. Sus distintas especies, variedad de longitudes y grosores, son utilizadas aún hoy en día para la construcción de andamiajes y otras estructuras en Asia. Durante los primeros 7 años de aparente inactividad, el bambú genera un complejo sistema de raíces que le van a permitir sostener el crecimiento que conseguirá tras su sorprendente rápido estirón; un material que agunta perfectamente las inclemencias, es de gran flexibilidad y capaz de soportar grandes pesos. Gracias a estas características, no se utilizan sólo en edificios de poca altura; colosales rascacielos en Hong Kong o Shangai, han sido construidos con la ayuda de estas estructuras de bambú.

Las personas emprendedoras, debemos encontrar la forma de aplicar en nuestras vidas profesionales la enseñanza del Bambú Japonés. A veces, más en tiempos de crisis, parece que nuestros esfuerzos no se ven recompensados pero, si estamos haciendo las cosas bien, antes o después llegará el momento de ver resultados. Por ello, durante años, no puedes descuidar ese pequeño trozo de tierra en el que “parece” que nada sucede en la superficie y, un día, descubres el pequeño brote verde que te animará a continuar con tus inquietudes de negocio.

Consolidar un negocio es lograr que supere el tirón inicial y se mantenga en el mercado con ganancias. Es conseguir que permanezca activo con una cartera de clientes, y con previsiones financieras positivas. Sigue los consejos que te ofrecemos en Up Euskadi para ver crecer y consolidar el árbol que soñaste.