ES | EU


02 de octubre de 2014


Andoni Munduate es uno de los tres fundadores de La Salsera, una fábrica de proyectos y start-ups donostiarra, que ha generado multitud de proyectos, sobre todo en el ámbito de la gastronomía. En esta entrevista nos explica los innovadores pasos que ha tomado su compañía en la puesta en marcha de sus dos últimos proyectos.

La Salsera se define como una fábrica de proyectos a través del uso de herramientas de marketing y comunicación. ¿Es esta la razón del éxito y de los proyectos The Loaf y Pantori, una panadería y una tienda de productos artesanos?

Cuando hablamos de usar herramientas de marketing, incluida la comunicación, nos referimos a que creemos que cualquier proyecto que hacemos debe tener un encaje en el mercado. Entendemos que desde una visión holística del marketing en la empresa todo proceso debe adaptarse a las respuestas de preguntas como “quién va a comprar esto”, “cómo vamos a hacer para que esto llegue al cliente”, “en qué contexto va a ponerse en marcha este proyecto”.

Si podemos hablar de éxito en casos como de THE LOAF Bakeries o Pantori se debe a que reformulamos la mayoría de las variables que proyectos de ese tipo suelen tener, empezando a pensar casi desde cero. Así, por ejemplo, con THE LOAF hemos descubierto que la innovación en el mundo del pan viene por recuperar técnicas que, lejos de ser novedosas, hace tiempo que se perdieron, recuperando a su vez el sentido de artes y productos que de otra manera estaban destinados al deterioro hasta la extinción.

 

¿Proyectos de este tipo están poniendo a pie de calle la innovación que hasta ahora se hacía en grandes restaurantes o instituciones como el Basque Culinary Center?

Además de las labores de consultoría en las que nos adaptamos al trabajo en todo tipo de sectores, los proyectos que llevamos a cabo de forma autónoma responden a las inquietudes de mis socios Xabier de la Maza, Ignacio Bueno y las mías propias. Entre esas tendencias se encuentra, indudablemente, la gastronomía, pero no es la única. En cualquier caso nos gusta trabajar en temas con los que nos une algo más que una posibilidad de negocio.

Vivimos, sin duda, en un país en el que la innovación ha tenido una gran importancia. Sin embargo, se suele prestar poca atención a llevar esa innovación a un contexto real de mercado. Es por ello que, en cierta manera, hacemos de puente de unión entre el trabajo de esos y otros agentes y los compradores, los vendedores, los canales de distribución, el mensaje, el medio, etc.

 

Otra de las características de The Loaf y Pantori es que han tratado de ampliar el tamaño de sus mercados naturales para sostener unos negocios que de otro modo quizá resultarían muy difíciles de mantener. ¿Cómo lo han logrado?

Exacto. Diría que hemos intentado por una parte reflexionar acerca de la definición de ese mercado y por otra parte hacemos un gran esfuerzo en “crear clientes”. No me refiero sólo a hacer labor comercial de “salir a vender” que, por cierto, nos parece el trabajo menos valorado y más difícil que existe, sino que intentamos aumentar la curiosidad, el interés, el conocimiento y la demanda sobre personas que, de otra manera, no formarían parte siquiera del público target.

En el caso de THE LOAF Bakeries, por ejemplo, la empresa empezó en 2009 a través de unos cursos de pan en The Glutton Club, una asociación para fomentar la cultura gastronómica que fundamos los mismos socios que La Salsera. Sabíamos que la mayoría de ellos no harían pan en su vida, pero ahora sabían cómo se hacía ese producto y tenían muchas más herramientas para decidir con mucho mejor criterio lo que consumían.

En el caso de Pantori, el proyecto entero se basa en el “descubrimiento” de productos que de otra forma la gente no conocería. La mayoría de las veces el cliente no compra un producto porque ni siquiera sabe que existe y eso es lo que queríamos cambiar. Hoy hay cientos de productores del sector agroalimentario que han abierto nuevos mercados gracias a esta iniciativa.