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18 de Septiembre de 2014


EMPRENDIZAJE SOCIAL, PERSONAS QUE QUIEREN CAMBIAR EL MUNDO A TRAVÉS DE SUS PROYECTOS Y NEGOCIOS
Euskadi, una región europea referente en la materia, promueve varias iniciativas apoyadas por el Sistema Vasco de Emprendimiento

Frecuentemente oímos hablar del emprendizaje social y, quizá por la naturaleza etimológica de los términos, podamos llegar a confundir su significado. Para aproximarnos a esta interesante forma de emprender, vamos a dar unas pinceladas sobre el tema.

El emprendizaje social, tal y como hoy lo entendemos, tiene su origen en los años 90 a partir de diferentes estudios realizados por expertos como Boschee, Henton, Melville o Walesh, entre otros. Desde entonces, el concepto se basa en el descubrimiento de diferentes oportunidades de negocio que puedan concluir con la creación de cierto tipo de actividades de negocios sociales; aquellos que mezclan la actividad empresarial con el ámbito de las ONGs, persiguiendo esencialmete objetivos que mejoren la vida de las personas.

Normalmente, el emprendizaje social nace a partir de la decisión de una persona con inquietudes que, de forma individual o estimulando la participación grupal, identifica y desarrolla productos o servicios que pueden ayudar a resolver necesidades o problemáticas sociales. Este tipo de iniciativas, no deben ser necesariamente de tipo comercial o buscar generar riqueza pero, sí que tienen como común denominador la búsqueda de su sostenibilidad económica, con el fin de que el resultado del esfuerzo emprendedor, pueda desarrollarse adecuadamente en el tiempo.

Otro de los elementos que caracterizan a este tipo de personas es su capacidad de innovación y facilidad para la aplicación de sus ideas transformadoras que, por lo general, dirigen sus iniciativas hacia objetivos de impacto social directo; es decir, incidiendo de forma directa en el colectivo o población sobre el que eligieron actuar. Y si “compartir” es uno de los verbos que mejor conocen los emprendedores sociales, lo conjugan también con otras personas, facilitando su conocimiento, experiencia y recursos, a otras personas socialmente emprendedoras que quieran aprovecharlos, bien en el mismo territorio, bien en otras regiones o países, porque visión, talento y solidaridad no tienen fronteras.

El uso de las nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación, TIC, ha favorecido enormemente la oportunidad del trabajo compartido, por ello, se han creado numerosas redes de Emprendedores Sociales en todo el mundo, como es el caso de “Social Venture Network” (SVN), una red de líderes de negocios comprometidos a construir un mundo socialmente justo y sostenible, a través de negocios enfocados social y ambientalmente sostenibles. Otra importante red es “Ashoka”, entidad que apoya a hombres y mujeres con soluciones innovadoras que aceleran la transformación social; personas que combinan una visión creativa de las necesidades sociales con una capacidad emprendedora, unos principios éticos sólidos y la determinación para hacer realidad sus ideas a gran escala. Con esta visión, Ashoka ha conseguido apoyar a más de 3.000 Emprendedores Sociales en 71 países.

Euskadi es una región europea referente en la materia, donde  existen varias organizaciones que trabajan en el ámbito del emprendimiento social como Fundación EDE, que junto con BBK, puso en marcha en 2009 el proyecto “Bidera” de liderazgo y emprendizaje social, un espacio de aprendizaje para el fortalecimiento de las organizaciones y el desarrollo de competencias de las personas que las conforman. Bidera Cuenta con tres programas: “Lidera”, que impulsa espacios de aprendizaje personalizados; “Mentoring”, que ofrece un proceso de aprendizaje personal acompañado; e “Innova”, que propone un espacio para la escucha y altavoz de propuestas socialmente innovadoras.

Iniciativas como Eutokia, promueven en Bilbao la cultura del emprendizaje social fomentando metodologías innovadoras, compartiendo conocimiento y ayudando a emprender e iniciar proyectos empresariales sólidos y con visión de futuro, con modelos de negocio y de organización “que huyan de modelos de beneficio individual rápido y a cualquier costa”. Se interesan especialmente por nuevas ideas que permitan afrontar los retos de nuestra sociedad; retos grandes o pequeños, en ámbitos como el medioambiente, la educación, el empleo, la cultura o la salud, entre otros.

Por su parte, Goteo es una red social creada para la financiación colectiva (aportaciones monetarias) y colaboración distribuida (servicios, infraestructuras, microtareas y otros recursos), desde la que impulsar el desarrollo autónomo de “iniciativas con ADN abierto”, que generen nuevas oportunidades para la mejora constante de la sociedad y el enriquecimiento de los bienes y recursos comunes. Una plataforma para la inversión de “Capital Riego” (gota a gota), en proyectos que contribuyan al desarrollo del procomún, el conocimiento libre y/o el código abierto.

HUB Donostia, en Gipuzkoa, es un proyecto que ahora se está construyendo y que, siguiendo el modelo de los HUB que existen en otras ciudades como Madrid, Barcelona, o Burgos, pronto verá crear un centro de innovación social y una comunidad de personas que quieren cambiar el mundo desde sus proyectos y negocios. HUB es una comunidad internacional de emprendedores e innovadores sociales, con 31 espacios de coworking a lo largo del mundo y una red profesional de más de 5.000 miembros con proyectos muy diversos que se enmarcan en diferentes ámbitos; desde el cambio social y la sostenibilidad, hasta la tecnología, cultura y educación, todo ello generando un ecosistema emprendedor propio, tejiendo redes a través de la colaboración con entidades sin ánimo de lucro, empresas, centros educativos, ONG y organismos públicos.