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01 de enero de 2017


Si estás pensando en la posibilidad de poner en marcha un proyecto profesional, ¡enhorabuena!; probablemente vas a recorrer uno de los mejores momentos de tu vida y, por ello, conviene que dediques tiempo y energías a enfocar tu IDEA de NEGOCIO adecuadamente, con el objetivo de minimizar los posibles riesgos que conlleva y conseguir que ese recorrido te resulte estimulante y, especialmente beneficioso.

 

La imaginación, el talento, las primeras chispas antes de poner en marcha tu proyecto de negocio
La mayoría de las personas emprendedoras, han identificado alguna necesidad en su entorno e inician su proyecto profesional y empresarial porque han tenido una buena idea que podría convertirse en una magnífica oportunidad de negocio. Pero no todas las ideas se acaban convirtiendo en negocio ni, los negocios acaban teniendo mucho que ver con la idea inicial.

Ello es debido a que las ideas son sólo el origen de un proceso en el que se pasa inevitablemente del QUÉ al CÓMO, y en el que vamos resolviendo dudas y cuestiones que nos ayudarán a encaminar los objetivos que perseguimos hasta conseguir definir bien el PLAN INICIAL del NEGOCIO.

En tiempos difíciles como los que atravesamos, son muchas las personas que deciden emprender por la imposición del contexto social: mantener el puesto de trabajo, precariedad laboral en el entorno, despidos, etc. Si esta “obligación” no tiene valor añadido, pasión por la actividad y visión en el largo plazo, es posible que se convierta en un negocio pero, con bastante probabilidad, solo se convertirá en “economía de subsistencia”.

Si pensamos aportar algo distinto que aumente el valor de nuestro producto o servicio, será una IDEA DE NEGOCIO. Y toda buena idea, requiere un buen ejercicio de reflexión que te llevará a preguntas básicas como:

· Qué posibilidades de futuro tiene mi IDEA.

· Qué piensan las personas cercanas a mí.

· Qué estoy dispuesto a sacrificar para obtener el éxito.

· Qué opinión tienen personas experimentadas en el terreno.

 

Tu IDEA es un pensamiento, una construcción mental.

Es esta construcción la que dará lugar al negocio. Al igual que un edificio, cuanto más fuertes y estables sean sus cimientos, más fiable será la estructura y mejor aguantará el paso de los años. Así, resulta muy importante valorar cómo será el futuro si pones en marcha tu negocio tal y como lo has pensado y, por ello, deberás reconducir convenientemente tus pensamientos hasta convencerte de forma objetiva que tus cimientos se ubican en terreno adecuado.

Con probabilidad, no sólo deberás convencerte a ti mismo, pues deberás trasladar ese convencimiento a las personas que te van a ayudar en el camino, como tu familia, algunas amistades, posibles proveedores o colaboradores y otras personas que pudieran invertir en tu proyecto: no sólo deberán entender que el negocio resultará rentable por sus características, productos o servicios, sino porque has conseguido analizar todas las variables posibles para minimizar el esfuerzo posterior, los riesgos y todo lo que ambas cosas suponen.

 

Una frase y un consejo:

“En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.” (Albert Einstein)

Es momento de hacer valer tu creatividad. No dejes de poner ideas sobre la mesa; tuyas y de otras personas. Diviértete mezclándolas, asociando unas con otras y, finalmente, selecciona las mejores y ordénalas. Al resultado, añádele tu personal forma de entender la vida y, probablemente, hayas conseguido encontrar el producto o servicio que te diferenciará en el mercado: el factor clave de éxito es la DIFERENCIACIÓN.

 

¿Ya tienes madurada la IDEA de NEGOCIO?
En este sitio web de UP Euskadi, podrás conocer cómo surgen ideas de negocio, qué puedes hacer para analizar sus posibilidades de éxito y reflexionar sobre aquellos aspectos que la pueden convertir en un proyecto viable.