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18 de junio de 2015


La creatividad es uno de los principales instrumentos al servicio de las personas emprendedoras que, si bien utilizada, puede representar el primero de los pasos en el camino hacia el éxito. Creatividad, pensamiento original, imaginación constructiva, pensamiento divergente o pensamiento creativo,.. Wikipedia lo define como la generación de nuevas ideas o conceptos, o de nuevas asociaciones entre ideas y conceptos conocidos, que habitualmente producen soluciones originales.

Quizá para comenzar a entender la creatividad como un instrumento al servicio de nuestro proyecto de negocio, lo primero que debemos hacer es despejar ciertos mitos:

  • Las buenas ideas surgen de forma espontánea
  • La creatividad es sólo cosa de personas creativas, frikies o locas
  • Forma parte del talento innato y no puede aprenderse
  • No conlleva esfuerzo, ni responde a método alguno
  • El papel que desempeña es diseñar logos, folletos y webs
  • Mi negocio no se puede permitir gente creativa
  • Creatividad es hacer un brainstorming

En efecto, la creatividad es un instrumento y, como tal, debe ser utilizado adecuadamente para conseguir resultados de forma efectiva.

¿Podrías llegar a introducir un clavo en una madera con el destornillador?

¿Y cortar una madera a martillazos?

Naturalmente que sí, con un gran esfuerzo añadido y grandes dosis de cabezonería, ¿verdad?

 

Pues aquí va el primer consejo: la creatividad es un PROCESO.

Y como todo proceso, debe emplear instrumentos adecuados de forma metódica para conseguir los mejores resultados.

La mayoría de las personas emprendedoras, ponen en marcha su creatividad de forma libre, anárquica y puntual o esporádicamente, lo cual puede ofrecer buenos resultados de forma casual pero, no los mismos que abordando un proceso de trabajo que siga diferentes técnicas metódicas. Poner en marcha un proceso creativo básico en nuestro negocio, es algo sencillo que sólo requiere de varias personas en torno a un objetivo, inquietud por incorporar su ejercicio de forma periódica en el tiempo (por ejemplo de forma quincenal, una vez al mes…) y de modo tácito cada vez que se presente un reto. (especialmente cuando el reto es superar una seria adversidad)

Existen diferentes instrumentos, como son el “brainstorming” o lluvia de ideas, la técnica “Deplhi”, los métodos “635″ o “Philips 66″, la “caja de zwicky”… Describiremos algunos de ellos en otro artículo de UP Euskadi.

 

Vamos con nuestro segundo consejo: Multiculturalidad.

Einsten decía que, “si quieres conseguir resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo”. Nosotros también te aconsejamos que cuentes “con personas diferentes para conseguir resultados diferentes”. En todo proceso de creatividad, diferentes opiniones enriquecerán sin duda alguna su desarrollo y la consecución de fines objetivos.

No dudes en contar con personas que procedan de ámbitos, culturas, pensamientos, situaciones y edades distintas. Desde la frescura innata de una persona adolescente, hasta la impagable experiencia de una persona madura, caben todo tipo de perspectivas que convergerán en pequeñas chispas que seguramente darán pistas hacia otras y, asociando unas con otras, a veces se produce la magia y, la idea genial ya está lista para desarrollar.

 

Y llegamos al tercero: ¡Objetivos!

Te obsequiamos con una frase de Séneca, también atribuida a Schopenhauer: “No hay viento favorable para quien no sabe a qué puerto se dirige”. Si sabes el destino, más fácil será trazar la ruta. Y si das a conocer claramente los objetivos y en términos lógicos y precisos a las personas que formen parte del proceso creativo, el trabajo será más ágil y efectivo. En menos de un par de horas, surgirán todo tipo de ideas que, a priori, no conviene descartar salvo que resulten totalmente absurdas, descabelladas o inviables. Alguien deberá tomar nota de las ideas y guardarlas para un análisis o sesión posterior.

 

Nuestro cuarto consejo es salir del espacio de RELAX que nos acomoda y conlleva a no buscar alternativas para lo que ya parece que funciona bien.

Evidentemente, conviene resolver asuntos que requieran cambios preferentes pero, no debemos olvidar la creatividad orientada a la mejora constante: “hay que cavar el pozo, antes de tener sed”.

Un buen ejemplo de esa mejora constante nos la ofrece el pueblo japonés, que entre otras grandes aportaciones culturales al mundo empresarial, emplea la filosofía KAIZEN como práctica habitual en la calidad del trabajo, tanto de forma individual como colectiva.

El Kaizen tiene como principio que TODO es siempre mejorable y, ningún día debe pasar sin una cierta mejora: “¡Hoy mejor que ayer, mañana mejor que hoy!”

 

Finalizamos con un quinto consejo: Alternativas.

El objetivo elemental de la creatividad es la “búsqueda de alternativas”:

– Explorar si existe otra manera de hacer las cosas

– Identificar cuáles son las alternativas viables

– Preguntarse qué más cosas quedan por hacer

 

Casi siempre, la creatividad se pone en marcha para encontrar alternativas a algo que ya existe o se produce, aunque también es posible trabajar sobre lo que no existe; así dieron comienzo las investigaciones sobre el “Bosón de Higgs” o “Partícula de Dios”, que ha transformado el conocimiento sobre el origen de la Materia.

Por supuesto, no vamos a llevar nuestro ejercicio de creatividad a niveles investigadores pero, sí que vamos a poder utilizar similares prácticas para desarrollarla en nuestras actividades emprendedoras.

 

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