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08 de junio de 2016


Las campañas de crowdfunding, que están centradas en financiar diferentes iniciativas mediante la movilización de grandes cantidades de personas, se han extendido en muchos ámbitos y, sobre todo, para proyectos creativos o tecnológicos. Según describe un informe, en 2014 en España se recaudaron cerca de 62 millones de euros vía crowdfunding, más del doble respecto al año anterior. Sin embargo, en el ámbito de lo social aún queda mucho camino por recorrer, puesto que aunque muchas organizaciones lo conocen, todavía son muy pocas las que lo han utilizado.

Nesta, agencia de innovación británica, ha publicado el estudio Crowdfunding good causes, un informe que analiza los principales retos y oportunidades de esta vía de financiación para apoyar proyectos sociales. Tal y como recoge esta publicación, una de las características principales de la microfinanciación colectiva es que no sólo sirve  para recaudar dinero (a veces es la parte menos importante), sino que  es útil también para crear comunidad alrededor del proyecto, dar visibilidad y conseguir otras formas de apoyo como el voluntariado.

Dentro del ámbito de lo social, el crowdfunding puede resultar especialmente útil para aquellos proyectos que de otra forma no lograrían financiación, porque son iniciativas pequeñas o dirigidas a un nicho concreto y no consiguen atraer la atención de las fuentes tradicionales de financiación. Internet permite llegar a esa comunidad interesada, y además testear con ella si la idea vale la pena o no. Otro de los valores es la posibilidad de experimentar con diferentes formas de contribución, puesto que el coste de fracaso es bajo.

Aún así, según el estudio elaborado por Nesta, la microfinanciación colectiva también presenta aspectos no tan positivos. Por su forma de funcionar, está dirigido a proyectos concretos capaces de producir un impacto visible en el corto plazo, y deja fuera las iniciativas que pueden generar un beneficio más amplio pero requieren también plazos más largos de financiación y desarrollo. Por otro lado, el crowdfunding prioriza la voluntad de la comunidad y a veces esto puede entrar en conflicto con los objetivos y principios de la organización. Además, requiere de habilidades digitales y una detallada planificación previa, algo que se convierte en una barrera para muchas entidades sociales.

El informe destaca algunas recomendaciones de cara a aprovechar el potencial del crowdfunding para lanzar iniciativas sociales. Según el estudio, las organizaciones deberían probar a explorar esta vía, puesto que no implica grandes inversiones, integrándola en escenarios de financiación ya existentes como una herramienta más para dar visibilidad a sus proyectos y construir comunidad a su alrededor.