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30 de mayo de 2016


El libro “Los 7 hábitos de la gente altamente eficaz”, es un interesante material que puede perfectamente servir a la práctica actitud metodológica de cualquier empresa, organización, entidad, institución, familia o profesional y, especialmente, cualquier persona emprendedora

La obra de Stephen R. Covey muestra, como su propio título indica, siete hábitos a implementar en nuestra vida cotidiana con los que poder conseguir importantes logros en materia profesional o personal y que, pese a nuestro posible enroque y testarudez, seremos capaces de adoptar con cierta facilidad si verdaderamente nos lo proponemos con el debido interés.

El genial Covey, fallecido en julio de 2012, repasa algunos ejemplos en la historia de quienes rompieron con los paradigmas de su momento y adoptaron otras posturas con las que consiguieron también significativos cambios en su sociedad; en su día lo lograron Copérnico, Newton, las mujeres que construyeron el movimiento feminista… Probablemente, cabría añadir ejemplos como Albert Einstein, Bob Dylan,  Martin Luther King, John Lennon, Gandhi, Teresa de Calcuta o el propio Steve Jobs entre otros, que Apple Computer también mostró en los audiovisuales “Crazy Ones”, de su célebre campaña “Think Different”.

Covey no publicó una versión especial para el emprendizaje, pero escribió “Los 7 Hábitos de los Adolescentes Altamente Efectivos”, un libro basado en los principios de “Los Siete Hábitos de las Personas Altamente Efectivas” orientado hacia la vida adolescente. Otras obras más recientes, “Las 6 Decisiones más importantes de tu vida” y “Los 7 Hábitos de Niños Felices”, se dirigen también a la adolescencia y la infancia respectivamente.


Primer habito: Sé proactivo.

Toda persona emprendedora debe hacer que las cosas pasen; no esperes a que sucedan o no por sí solas, sin miedo al fracaso, porque el fracaso es la magnífica oportunidad de aprender y caminar hacia el éxito de tus inquietudes, tus retos, tus ambiciones.

Toma el pulso de tu vida personal y profesional, vete por delante haciendo nacer, crecer y consolidar la libre expresión de tu talento, tu creatividad, tu ilusión y la de quienes te rodean; socios, colaboradores, accionistas, empleados, familiares, vecinos, amigos.

“…Así que suelta las amarras. Navega lejos del puerto seguro. Atrapa los vientos favorables en tus velas. Explora. Sueña. Descubre…” Mark Twain

 

Segundo hábito: Empezar con un fin

En tu construcción mental, al iniciar un nuevo proyecto emprendedor, define claramente dónde vas, dónde quieres llegar, cuáles son las metas.

Recuerda que “no hay viento favorable para el barco que no sabe hacia qué puerto se dirige”. (Séneca)

Una vez identificado el puerto, desarrolla y planifica la estrategia adecuada para llegar hasta él. Utiliza técnicas sencillas que te ayuden a definir bien los caminos, como “Las 4 Pes del Marketing”, con las que te guiarás para identificar, crear, desarrollar y servir a las demandas de tu mercado de forma satisfactoria, entendiendo la estrategia de marketing como “un proceso organizado, destinado a crear y conservar clientes”

Sueña, planifica, desarrolla tu talento y, sobre todo, ten cuidado con lo que sueñes; podría convertirse en realidad!

 

Tercer hábito: Lo primero es lo primero

Pon un orden en tus actuaciones; lo urgente, salvo escasas ocasiones, no puede ir siempre por delante de lo importante, aunque cada día encuentres diferentes excusas para hacerlo. Empieza cada jornada anotando las tareas que debes llevar a cabo y adminístralas de forma que puedas etiquetarlas conforme a tus tiempos: las más importantes, las más urgentes, las que puedes delegar e, incluso, las que debes aprender a desechar; aprende a decir NO, preferiblemente de forma asertiva y, sobre todo, ten mucho cuidado con “los ladrones de tiempo”, pueden ser los principales enemigos de las personas emprendedoras…

“Lo urgente, generalmente atenta contra lo necesario”.  Mao Tse-Tung

Si quieres rizar el rizo, administra tu tiempo de forma efectiva:

A) Urgencia, aquellas actividades que requieren una acción inmediata.

B) Importancia, aquellas actividades que tienen que ver con los resultados.

Así, cada actividad puede clasificarse en los siguientes cuadrantes:

1) Urgente e importante: Administración por crisis.

2) No urgente e importante: Administración proactiva.

3) Urgente y no importante: Administración reactiva.

4) No urgente y no importante: Administración inefectiva.

Obviamente, el segundo cuadrante es clave para el logro de la efectividad, por tanto,

–  Define y prioriza los objetivos y metas en el corto, mediano y largo plazo.

– Decide sobre aquello que no es urgente pero sí importante y actúa en consecuencia.

– Precisa tus roles y objetivos, esforzándote por cumplirlos.

– Define cada día la jerarquía de tus obligaciones, utilizando bien la agenda

– Comprueba cada día cómo ha ido el anterior y refresca las acciones, delegando las que sabes que se pueden enquistar y no vas a poder cumplir

 

Cuarto habito: Ganar-Ganar

Escribió Jacinto Benavente que “más se unen las personas para compartir un mismo odio que un mismo amor”. Ganar-Ganar es un principio básico en las relaciones profesionales y empresariales del siglo XXI; las personas emprendedoras que apuesten por cooperar, compartir y co-emprender, tienen un gran futuro por delante y pueden generar más energía que una gran empresa.

Merece la pena pensar en compartir retos y beneficios, sumar energías y multiplicar resultados; nuestra vida emprendedora y nuestra vida personal son como un frontón, más fuerte le damos a la pelota y, más fuerte la recibiremos. En tus interrelaciones profesionales, negocia con integridad favoreciendo el inteligente bien común y diseña el beneficio para las otras partes pensando en cómo te gustaría que las otras partes lo diseñaran para ti.

“Dos personas tienen que compartir un paraguas; si no tienen un paraguas, tendrán por lo menos que compartir la lluvia, con todas sus ricas posibilidades de humor y de filosofía”. G.K. Chesterton. 

 

Quinto hábito: Comprender para ser comprendido

Un gran hábito relacionado con la comunicación efectiva, la inteligencia emocional y la convivencia entre las personas emprendedoras y su entorno. Empatizar es ponerse en el lugar de otras personas, comprendiendo primero sus circunstancias y resolviendo posteriormente nuestra necesidad de ser comprendidos.

La escucha activa te va a permitir conocer de verdad las inquietudes que te rodean y, con un poco de cintura y mano izquierda, hacerlas también tuyas e incluso convertirlas en beneficio mutuo; hablamos de la “asertividad”. Del latín “assertus”, quiere decir “afirmación de la certeza de una cosa”; una persona asertiva es aquella que afirma con certeza y, sin dañar. Describe un modelo de relación interpersonal que consiste en conocer y atender las diferentes ideas, emociones y posiciones, respetándolas y manifestando las propias de forma consciente, congruente, clara, directa, franca, sincera y equilibrada, sin agresividad ni pasividad.

Una modo sencillo de recordar y practicar la asertividad en una conversación que puede resultar complicada es la “fórmula entiendo, agradezco, sin embargo, por lo tanto”: …”Entiendo tu postura, sé lo importante que es para ti y agradezco que me recuerdes lo bueno que es para ambos la solución que aportas; sin embargo, es también imprescindible tener estas otras consideraciones que no debemos olvidar, por lo tanto, vamos a beneficiarnos llevando a cabo las siguientes acciones…”

“Observa, escucha, calla. Juzga poco, pregunta mucho”.  Arturo Graf

 

Sexto hábito: Sinergizar

Llega el momento de la interdependencia; somos parte de nuestro entorno y debemos sumar con él para multiplicar resultados. Quizá el primer reto es entender que no es lo mismo un equipo de trabajo que el trabajo en equipo. Habituarse a alinear objetivos, identificar los principios activos de las personas y conseguir remar en la misma dirección, es probablemente el primer paso para provocar las mejores sinergias.

“Grandes descubrimientos y mejoras, implican invariablemente la cooperación de muchas mentes”. Alexander Graham Bell

Es necesario aprender a identificar la inteligencia, creatividad y sensibilidad de las personas con las que naveguemos, reuniendo y poniendo en valor la suma de grandes y pequeños detalles, pues de pequeños detalles se componen las grandes obras. “Cada quien sabe un poquito y, entre todos, un muchito”.

Sinergizar no es sólo remar en tu propio bote; también lo es “viajar de forma paralela con otros botes” hacia mismos destinos. Lo decíamos en el cuarto hábito; el de “ganar-ganar”. Las personas emprendedoras que apuesten por cooperar, compartir y co-emprender, tienen un gran futuro por delante y pueden generar más energía que una gran empresa.

Si “a estas alturas de la película y con la que está cayendo”, aún no te has dado cuenta de la importancia que tiene cooperar para competir, quizá debas revisar el artículo de UP Euskadi “Cooperar en Tiempos Revueltos”.

“No hay mayor espectáculo en la vida que una persona esforzada luchando contra la adversidad. Pero hay otro aún más grande: ver a otra persona lanzarse en su ayuda”.  Oliver Goldsmith

 

Séptimo hábito: Afilar el hacha

El último de los hábitos de Covey es imprescindible para las personas emprendedoras, afilar el hacha constantemente es la mejor forma de poder derribar un mayor numero de árboles en el bosque y, con menor esfuerzo: “Si dispusiera de ocho horas para cortar un árbol, dedicaría seis a afilar mi hacha”. Abraham Lincoln.

Las personas emprendedoras tenemos que aprender a realizar “altos en el camino” y prepararnos mental, física e intelectualmente para llevar adelante nuestros cometidos. Así, es importante dedicar tiempo a descansar, cambiar de actividades y lugares, leer, investigar, comparar, estudiar, cultivarse, viajar, reflexionar sobre el pasado y diseñar el futuro, practicar deporte, alimentarse equilibradamente, vivir la familia, las amistades, el amor, compartir alegrías, compensar tristezas.