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01 de junio de 2017


Georges Belinga, fundador del vivero de micro-empresas sociales Koop SF34.

 

Afrikanized Commerce es uno de los proyectos surgidos dentro de la incubadora Koop SF34, ubicada en el barrio bilbaíno de San Francisco. La iniciativa, impulsada por el emprendedor Georges Belinga, busca ayudar a las empresas vascas a exportar sus productos a países africanos, creando bases logísticas y oportunidades de inversión. A la vez, el proyecto tiene como objetivo poner en valor los conocimientos y habilidades de personas de origen subsahariano que viven en Bilbao. La iniciativa cuenta con el apoyo de Grupo SPRI.

 

¿Por qué lanzáis la incubadora Koop SF34?

 

La iniciativa surge tras ver a muchísima gente de origen subsahariano en paro. Decidimos entre mi socio Betto Snay y yo crear esta asociación para impulsar el trabajo entre subsaharianos basándonos en sus capacidades. Entendemos que tienen muchas habilidades idiomáticas, relacionales,… que se pueden explotar para dar una aportación positiva al tejido económico vasco.

 

Uno de los proyectos que forma parte de Koop SF34 es Afrikanized Commerce, ¿en qué consiste?

 

África es un continente en alto crecimiento que se desconoce mucho desde Euskadi. Hace un año y medio hicimos unas jornadas para informar a las empresas vascas sobre las oportunidades de exportar producto a países africanos y a partir de ahí fuimos detectando necesidades y definiendo más el proyecto. Las principales conclusiones a las que llegamos es que el producto europeo no se vende en África porque no está lo suficientemente presente. Eso nos ha hecho centrarnos en dos países, Camerún y Senegal, y en un proyecto que tiene dos partes, la creación de unos contenedores made in Euskadi ligados a la industria primaria y el establecimiento de bases logísticas en esas ubicaciones.

 

¿En qué consiste el proyecto de los contenedores?

 

Son tres, y se ubicarán en Mali, Senegal y Camerún. El primero de ellos lo denominamos Baserri, y es un contenedor con paneles solares capaz de extraer agua del subsuelo para regar los campos y conservar las cosechas en frío. Detectamos que ese es el principal problema en la agricultura, se produce mucho pero no se puede conservar, así que hay una gran parte que se desecha. En Camerún se ubicará un contenedor acuapónico, un circuito cerrado con peces y plantas equipado con paneles solares que va filtrando el agua. Este contenedor funcionará también como escuela para que los alumnos aprendan el sistema y luego puedan adquirir uno mediante microcréditos para empezar su actividad.

 

¿Y el último?

 

El tercero es un contenedor de hielo que estará en Senegal, en una región pesquera. Al igual que con los agricultores, los pescadores tienen un gran problema con la conservación, así que queremos hacer una especie de una cofradía, de hecho ese es el nombre del contenedor, donde se impulse una captura más responsable, produciendo hielo para que los pescadores se lo puedan llevar a alta mar.

 

¿En qué punto están de desarrollo?

 

Hemos estado con el Primer Ministro y varios miembros del gobierno de Camerún, que han mostrado su interés y participarán en un encuentro que celebraremos en octubre en Bilbao, y en Senegal estamos en el mismo proceso. Ahora estamos con el desarrollo de un prototipo y esperamos que vea la luz a principios de septiembre. Para ello, estamos trabajando con Uriarte Safybox, y también estamos estableciendo un acuerdo con Ner Been, que actualmente tiene la tecnología más avanzada en acuaponía del sur de Europa. Al final, entendemos que habrá empresas que quieran invertir en la producción de estos contenedores porque es una solución replicable que generará ingresos. No es una ONG, entendemos que debe dar un retorno de la inversión.

 

La otra parte del proyecto consiste en bases logísticas, ¿cómo funcionarán?

 

Nosotros vamos a estar en esos países, así que al mismo tiempo queremos abrir la puerta a otras empresas que quieran entrar y que por desconocimiento o malas experiencias anteriores no hayan podido. Queremos aportar un valor dentro de la cadena para que puedan llevarlo de forma eficiente y continua, abaratando los costes de exportación. Sabemos que es mucho más fácil para las empresas ver algo tangible, así que a partir del acuerdo con Grupo SPRI vamos a organizar una jornada en el mes de octubre, cuando los prototipos ya estén finalizados, y allí invitaremos a empresas que ya están exportando a África o cuyo producto creemos que puede tener cabida en ese mercado.

 

¿Qué oportunidades ofrece el mercado africano para la industria vasca?

 

En África hay países con una tasa de crecimiento del 8%, y la mayoría crece por encima del 3%. Las empresas vascas, y las europeas en general, están influenciadas por los medios de comunicación, pero África es como cinco veces Europa, así que lo que puede estar ocurriendo en Etiopía no tiene nada que ver con lo que ocurre en Camerún, en Ghana o en Senegal. Hay una explosión demográfica que ha hecho crecer la demanda y se necesitan muchas infraestructuras. También hay que eliminar la idea de que todo lo que se hace en África está ligado a la cooperación para el desarrollo. Evidentemente, se tienen que hacer las cosas bien, no se trata de estafar a tu cliente, se trata de aplicar un código deontológico como el que se utiliza aquí.