“Nuestro reto es crear un ecosistema empresarial bajo el modelo MTA”

30 mayo, 2018
Jose Mari Luzarraga co-fundador de Mondragon Team Academy

 

Jose Mari Luzarraga, cofundador de MTA y líder de MTA World

El proyecto Mondragon Team Academy acaba de cumplir 10 años. La iniciativa surgió en el seno de la Universidad de Mondragon con el reto de impulsar un nuevo modelo educativo, basado en “aprender creando” y en el emprendimiento en equipo. Bajo esa premisa, crearon el grado oficial LEINN – Liderazgo, Emprendimiento e Innovación, el primero de esas características a nivel europeo. Una década después, MTA se ha convertido en una comunidad internacional con 13 laboratorios de innovación repartidos por tres continentes, 1.500 emprendedores y una red de casi 100 empresas creadas.

 

¿Qué es Mondragon Team Academy?

 

MTA es una triple realidad. Por un lado, es una comunidad internacional de emprendedores en equipo que explota todo su potencial para crear un impacto positivo radical en su entorno, o como decimos en inglés, ‘we are passionate team entrepreneurs blooming ourselves to make a radical positive impact locally’. Esa red está formada por 1.500 personas repartidas por todo el mundo, que está creando empresas en equipo con unos valores específicos. La segunda dimensión es la educativa, porque también somos una red global de laboratorios de innovación social. Esos laboratorios son espacios de emprendimiento ubicados dentro de universidades, una red de centros de educación disruptivos que actualmente está presente en 13 ciudades de tres continentes.

 

¿Y la tercera dimensión?

 

Esa es la empresarial, y es la que está en la fase más incipiente. A día de hoy se han creado ya 98 empresas bajo el modelo MTA, y eso quiere decir que somos la semilla de lo que puede convertirse en una nueva forma de hacer empresas.

 

Empezasteis hace 10 años con el proyecto LEINN y una década después vuestro modelo educativo se ha convertido en una red internacional presente en países como China, India y México, ¿esperabais ese impacto?

 

Siempre hemos tenido dos máximas. Una de ellas es la de hacer pequeñas cosas con mucho amor, y la otra, soñar a lo grande. Cuando iniciamos el laboratorio LEINN creamos el primer título oficial europeo después de año y medio de trabajo, y empezamos con 27 personas. Siempre hemos soñado en transformar el mundo pero empezando por lo pequeño. Al crear LEINN nos convertimos en referente y empezaron a llegar equipos de otros sitios queriendo trasladar ese modelo a su entorno. Eso nos llevó a ver que no estábamos respondiendo solo a una necesidad local, sino de cualquier lugar del mundo. Así que la clave para nosotros ha sido una amplitud de propósito, humildad para hacerlo en pequeño y capacidad de acoger lo inesperado para aprovechar las oportunidades que van surgiendo.

 

Tras 10 años, decís que es el momento de reinventarse…

 

Hemos plantado una semilla y eso ha hecho que empiece un proceso que no se puede parar. Hoy en día en MTA tenemos un montón de esquejes o vías de crecimiento abiertas y tenemos que ver cómo las acompañamos. Una es llevar el modelo a más y más personas a través de futuros laboratorios, desde un enfoque que no sea proteccionista sino abierto a la colaboración. También queremos ver cómo trasladamos ese modelo a otros ámbitos de la sociedad, cómo conseguimos que cada persona sea un agente de cambio en equipo. Esa dimensión es el verdadero propósito, porque al final la sociedad está hecha de equipos de equipos.

 

Hablabas de la red empresarial MTA, que está emergiendo ahora, ¿hacia dónde queréis que vaya?

 

Tenemos un semillero de 1.500 emprendedores, ¿cómo activamos esa dimensión empresarial? En eso estamos. Si vamos a la historia de Mondragon, pasó algo parecido. Primero se formó a jóvenes, luego se creó una cantera profesional, y al cabo de un tiempo empezaron a surgir las primeras empresas. La oportunidad que tenemos es parecida, no nos podemos conformar en plantar la hierba, tenemos que crear todo un ecosistema. Nosotros tenemos leinners cuyo sueño original era, por ejemplo, trabajar en Google, crear una ONG o fundar una empresa. Para nosotros no hay mejores o peores, el propósito es hacer realidad los sueños, y estos no pueden ser los mismos para todas las personas. Nuestro reto ahora es activar todo ese potencial y eso nos va a llevar a descubrir una realidad emprendedora muy distinta para los próximos años.

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