La oportunidad inexplorada del Big Data en los sectores creativos

7 julio, 2015

De forma constante se crean y acumulan datos de todo tipo, generados a través de los hábitos digitales de las personas, los sensores repartidos por la ciudad, los contenidos en las redes sociales,… un sinfín de información que las empresas ya están aprendiendo a utilizar para mejorar sus servicios o dar con nuevos productos. Pero en los sectores culturales y creativos, es un territorio poco explorado, sobre todo entre las organizaciones pequeñas y con recursos escasos.

Las entidades británicas Digital R&D Fund for the Arts y Nesta tienen en marcha una investigación dirigida a ayudar a estas organizaciones –desde museos y centros culturales a proyectos y pequeños emprendedores- a sacar partido a sus propios datos, bajo el título Does your data work for you?

En los sectores culturales, los datos pueden ser útiles para explorar nuevos modelos de negocio, crear nuevos productos o resolver problemas, conociendo mejor a los usuarios. Estos datos pueden ser desde las visitas a la web y las ventas de entradas a los comentarios de usuarios o los contenidos en texto, vídeo y audio que comparte la gente en redes sociales. La abrumadora abundancia de datos y la falta de habilidades tecnológicas son las principales barreras, pero tal y como explica en el estudio el consultor John Knell, muchas veces el enfoque de inicio es incorrecto, no se trata de empezar a recabar datos, analizarlos y luego ver qué se puede hacer con ellos, sino en tomar como punto de partida qué conocimiento queremos conseguir.

El informe de Digital R&D Fund for the Arts y Nesta recoge algunos recursos, como Culture Counts, una plataforma dirigida a recopilar datos a tiempo real en el ámbito cultural para ofrecer análisis comprensivos sobre el sector, o The Datavore, una investigación sobre cómo las compañías británicas están utilizando los datos para tomar decisiones e innovar en sus productos y servicios. Según Paul Moore, profesor de School of Creative Arts & Technology, es necesario desbancar el mito de que los datos son lo contrario a la creatividad, “la fortaleza real de los datos consiste en mirar los patrones que pueden decirte hacia dónde ir”.

Los datos pueden ser utilizados también como recurso para desarrollar nuevas formas de expresión, un ámbito donde sí existen numerosos proyectos ligados al arte y la creatividad. Un ejemplo de ello es la iniciativa Data Toolkit creada por Knowle West Media Center en Bristol. En su web han recopilado proyectos donde jóvenes experimentan con datos abiertos para crear aplicaciones móviles o mapas interactivos del entorno. Otro caso es el de Culture Hack, una plataforma de prototipos creativos basados en datos culturales, como un videojuego multijugador sobre las obras de Shakespeare, una app que muestra información arqueológica geolocalizada o unos pantalones que gracias al uso de open hardware bailan cuando aumenta la actividad cultural en espacios digitales.

 

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