La mayor colaboración de la industria TIC europea

17 febrero, 2015

Una jornada celebrada en el Parque Tecnológico de Bizkaia ha mostrado las potencialidades para pymes y start ups vascas en el desarrollo de sus ideas y negocios a través del programa europeo Fiware, una financiación directa con 80 millones de euros de ayudas. “Es un esfuerzo de colaboración en la industria TIC europea que nunca ha habido”, ha afirmado el coordinador de Fireware en Europa, Juanjo Hierro. La jornada, impulsada por el Departamento de Desarrollo Económico y Competitividad, a través de su agencia de desarrollo empresarial SPRI, ha mostrado cómo se puede trabajar en este proyecto europeo, nacido en 2011. “Es un ecosistema abierto para  que los emprendedores puedan desarrollar sus ideas”, ha explicado Hierro.

En la tecnología Fiware, basado en el uso de internet para mejoras en la industria o en la vida cotidiana, han participado 24 empresas de nueve países con un presupuesto de 122 millones de euros, con 7.500 personas trabajando al mes. “Hubiera sido una apuesta imposible para cualquier empresa de Europa”.

El objetivo principal es crear un ecosistema para involucrar a los emprendedores, con esos 80 millones movilizados en dos años. El coordinador de Fiware ha revelado que cerca de 3.200 pymes han presentado ayudas, de las que 400 han sido seleccionadas “y pronto van a empezar a trabajar para construir aplicaciones. El objetivo es movilizar a 1.300 start ups con las que se va a trabajar dos años. Pensamos que va a haber 200 empresas de éxito tras acabar el programa”.

Fiware ya está atrayendo a otras partes del planeta. Latinoamérica y especialmente México se han interesado por su implantación. Y el marketing es otro elemento clave del proyecto, con un presupuesto de 6,5 millones en los cinco años del programa. “Y parte de ese dinero es para promocionar soluciones de los emprendedores”.

June Sola, de la asociación Innovalia, ha mostrado ejemplos prácticos del programa Fiware, con 10 proyectos piloto en marcha. Entre ellos, la monitorización y control de los trabajadores de una fábrica para comprobar si sus posturas son correctas y evitar así lesiones. O el caso de una planta de la multinacional Whirlpool que fabrica tambores de lavadores. “Es una planta totalmente automatizada pero que no utilizaban sus datos. Se ha hecho una plataforma para procesar toda la información que ahora no la utilizan”.

Sola ha relatado el caso de una constructora portuguesa, que utilizaban solo papel en el proceso para seleccionar en hormigón y ahora lo hacen a través de internet.  Y el de un fabricante de helicópteros en Italia, que requiere la construcción de los aparatos casi exclusivamente a mano y con el mantenimiento muy complicado al precisar herramientas concretas. “Ahora tienen sensores en la caja de herramientas que evitan que cualquier objeto se quede en el helicóptero y así un posible accidente”.

 

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