El futuro de la movilidad en coche: conectada, flexible y compartida

7 marzo, 2018

 

Un informe destaca las 5 tendencias que impactarán en el mercado del automóvil.

Los vehículos del futuro serán eléctricos, autónomos, compartidos, conectados y actualizados cada año. En la próxima década, el sector automovilístico vivirá una transformación profunda, producida por la digitalización, el auge de la inteligencia artificial y el cambio de hábitos entre los usuarios. Así, según el estudio Five trends transforming the automotive industry de PwC, en 2030 los vehículos serán “eascy”: Electrified, Autonomous, Shared, Connected y Yearly updated.

 

Las principales consecuencias que conllevará esta transformación son un futuro menos contaminado y un ahorro en tiempo y espacio personal dedicados al automóvil, puesto que será un vehículo autónomo. También, una mayor accesibilidad, ya que no se necesitará carné de conducir y su uso será más asequible. En definitiva, según el informe, avanzamos hacia una movilidad más fácil, flexible e individualizada.

 

En 2030, el 95% de los coches que se matriculen serán eléctricos o híbridos (en un 55% y en un 40% respectivamente). La transición hacia una implantación total del coche eléctrico será más lenta, ya que en la próxima década el stock de automóviles seguirá estando en torno al 80%, pero la tendencia es clara. Además, según el estudio de PwC, esta transformación se basará en buena medida en fuentes de energía renovable.

 

La segunda de las tendencias es el vehículo autónomo, y aunque quizá es la que más expectación despierta, también será la que más tarde en hacerse realidad. En 2023 saldrán al mercado los primeros coches autónomos de nivel 4, según el informe. Este nivel corresponde a vehículos que pueden circular de manera autónoma en un área determinada (el coche totalmente autónomo estaría en el nivel 5). Aún así, su expansión dependerá tanto o más de nuestra capacidad para regular dicha innovación que del desarrollo tecnológico.

 

En los próximos años también se sustituirá el coche en propiedad por el pago por uso. Actualmente, menos del 1% de los trayectos en coche en Europa corresponden a servicios de transporte compartido. Sin embargo, en 2030 este porcentaje podría alcanzar el 35% del kilometraje total a nivel europeo, el 34% en Estados Unidos y hasta el 46% en China. Esta tendencia irá muy ligada al uso creciente de coches autónomos.

 

La Internet de las Cosas ha llegado ya al sector automovilístico, y en las próximas décadas se extenderá aún más, incluyendo la conectividad en tres ámbitos: entre los vehículos, con las infraestructuras de transporte y entre los ocupantes del coche y el mundo exterior. Según el informe Five trends transforming the automotive industry, esto hará que podamos acceder a todo tipo de servicios durante los trayectos.

 

La última de las tendencias es la reducción drástica en los ciclos de actualización de los vehículos. La velocidad en que aparecen innovaciones tecnológicas no encaja con los ciclos de renovación habituales de los automóviles, que actualmente están entre los 5 y 8 años. Los fabricantes apostarán por ciclos anuales, aunque estarán enfocados sobre todo al mercado de los vehículos compartidos, puesto que pocos propietarios particulares estarán dispuestos a cambiar de vehículo tan rápido. Además, el parque de coches autónomos y compartidos será usado de forma mucho más intensiva, y necesitará ser sustituido con mayor frecuencia.

 

Finalmente, una de las grandes consecuencias de esta transformación destacada por la consultora PwC será el cambio en el modelo de negocio de la industria automovilística. Ya no será suficiente el enfoque en la producción y venta, puesto que la cadena de valor del automóvil se extenderá durante toda su vida útil.

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