Donostia fomenta la eco-movilidad a través de un piloto europeo

13 julio, 2016

La capital guipuzcoana ha desarrollado dos apps dentro del proyecto HoPE.

 

Holistic Personal Public Eco-mobility tiene como objetivo promover el uso del transporte público mediante el desarrollo de una plataforma tecnológica abierta que ofrezca información centrada en las necesidades de los usuarios. La iniciativa consiste en el desarrollo de aplicaciones móviles y servicios como el planeamiento de rutas y viajes, la reserva de billetes, el cálculo de tarifas y el pago móvil, integrando los diferentes sistemas de transporte de la ciudad.

 

HoPE se está desarrollando en tres urbes europeas, Donostia-San Sebastián, Atenas y Covendry. En el caso de la capital guipuzcoana, se han creado dos aplicaciones, el planificador de rutas en transporte público BasqueGo!, que integra diferentes medios de transporte y permite calcular las tarifas de las rutas seleccionadas, y Event Planner, un servicio que ofrece información sobre las actividades que ocurren en la ciudad y los itinerarios disponibles para llegar a ellas desde la ubicación del usuario. Ambas aplicaciones están en periodo de testeo.

 

Uno de los ejes principales del proyecto HoPE es potenciar la interoperabilidad como medida para promover la movilidad sostenible en los entornos urbanos. Tal y como destacan los promotores del proyecto, las redes complejas de transporte y los cambios que a menudo afectan a las rutas dificultan el uso de los transportes públicos, especialmente en itinerarios mixtos. Además, las necesidades son muy diferentes si se trata de usuarios que utilizan los medios de transporte para ir a trabajar, si se trata de viajantes ocasionales o de turistas. La intención del proyecto es desarrollar servicios que aprovechen los datos ya existentes de cada operador para integrarlos y facilitar la toma de decisiones por parte de los usuarios.

 

En el consorcio internacional de HoPE participa el Clúster de Movilidad y Logística de Euskadi, así como empresas españolas, alemanas, griegas, italianas y británicas. El proyecto, que finalizará en 2017, cuenta con una financiación de 3’5 millones de euros y se enmarca en el programa Information and Communication Technologies Policy Support de la Comisión Europea.

 

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