Una empresa del Parque Tecnológico de Álava participa en el ‘Hyperloop’, el tren supersónico del futuro

lunes, 15 de mayo de 2017

ltran Hyperloop, tren del futuro
Iñigo Ezquerra, de Altran, con una imagen del tren del futuro.

Hablar de ‘Hyperloop’ es hablar del tren del futuro, de una cápsula supersónica que no tiene rozamiento ni con el suelo ni con el aire, que podría ser capaz de viajar a 1.200 kilómetros por hora gracias a un tubo de presión reducida y un increíble sistema de levitación magnética y que, según sus responsables, no emitirá ni un solo gramo de CO2 a la atmósfera.

 

Fue Elon Musk (Pretoria, Sudáfrica, 1971), ingeniero, inventor, inversor y empresario sudafricano fundador entre otros del ‘gigante’ Tesla Motors o Paypal, quien en 2013 lanzó una competición entre universitarios de todo el mundo para desarrollar el llamado ‘Hyperloop’, que es el nombre de este transporte del mañana. Un grupo de estudiantes de la Politécnica de Valencia se llevó por sorpresa el concurso entre 120 equipos de todo el mundo y en estos momentos ultiman su primer prototipo antes de presentarlo el próximos mes de agosto en California. En ese camino, una ingeniería con sede en el Parque Tecnológico de Álava como Altran está resultando clave es aspectos como la propulsión y la levitación en cabina. De todo ello da cuenta en Made in Basque Country, el programa empresarial de Radio Euskadi, el director de I+D de la División Aeronáutica, Espacio y Defensa de esta compañía, Iñigo Ezquerra.

 

No estamos hablando de ciencia ficción…

 

Puede que suene a ciencia ficción, pero lo cierto es que se están dando ya pasos muy serios y avanzados  para que en 2020 se pueda desarrollar este sistema, que Elon Musk definió no hace mucho como el ‘quinto modo de transporte’  y que ya está avanzando como decía en proyectos entre Dubai o Abu Dhabi o Sidney y Canberra (Australia)… Son proyectos reales, que forman  parte de nuestro día a día y en nuestro caso nos permite trabajar en estos momentos en conceptos, diseños y desarrollos para sacarlos adelante.

 

En su proyecto desaparecen los raíles por donde se supone que debía viajar el tren para ser sustituidos por un sistema de levitación magnética que no emite además CO2 a la atmósfera… ¿Esto realmente se puede hacer?

 

Claro que se puede hacer, de hecho es un sistema que desde el punto de vista tecnológico  ya ha tenido varias iniciativas a lo largo de todo el siglo XX. Sin embargo la realidad es que a nivel de madurez de la tecnología es ahora cuando empieza a ser posible y es cuando Musk lanza ese reto mundial y cuando se empieza a remover todo. En todo este escenario, creemos que la propuesta y el diseño que el equipo que estamos esponsorizando (ganó el concurso en 2015) sí se puede realizar.

 

¿Cómo podríamos describir esta revolucionaria idea?

 

Es un sistema en forma de tubo cerrado metálico donde los imanes que llevará el ‘Hyperloop’ estarán encima de la cabina y eso permitirá que levite como ya hacen, por ejemplo, algunos trenes japoneses, sin embargo en este caso, en lugar de hacerlo sobre un raíl la levitación será sobre el techo, lo que aumentará el confort de los pasajeros por temas de aerodinámica  y se empujará al vacío sin prácticamente resistencia, como un cohete en el espacio. Y además, teniendo en cuenta que tendrá propulsión eléctrica, será un sistema limpio y económico en cuanto a despliegue que no emitirá ningún tipo de gas y que será, sobre todo, muy rápido.

 

¿Cómo de rápido?

 

Pues para que se hagan una idea podrían cubrir el trayecto entre Madrid y Barcelona en 15 minutos…

 

¿Para qué contexto está diseñado y sobre qué superficie se sustentaría este sistema?

 

El proyecto está pensando para escenarios y recorridos donde la opción del avión no sea rentable. Y en este sentido un país como España encajaría porque las distancias son asumibles. Y en cuanto a su instalación, el tubo iría sustentando sobre unos pilares (a modo de un tendido eléctrico), con lo cual la inversión sería además muy inferior a la que necesita una línea de tren convencional, que suele demandar túneles, acueductos y demás, que son costosísimos para las administraciones en el caso de las líneas de alta velocidad.

 

¿Cuántos ingenieros en estos momentos se están dedicando a este proyecto en su sede del Parque Tecnológico de Álava?

 

Como decía, el proyecto nació en la Universidad Politécnica de Valencia con cinco chicos muy talentosos que estaban terminando la carrera como mucha energía y ganas de hacer cosas. Empezó ahí el movimiento y ahí se les fue sumando gente (ahora son ya 25), entre ellos nosotros, que con la idea de ayudar, empujar y tener un ecosistema innovador empezamos a colaborar con ellos a finales de 2015. La I+D de Altran la conformamos ahora mismo 80 personas entre Vitoria y Madrid, dedicándose a este proyecto concreto 12 ingenieros en el PTA.

 

No es la primera vez que ustedes se adentran desde aquí en Euskadi en proyectos de un carácter innovador tan extraordinario…

 

Lo cierto es que sí y ya el año pasado formamos parte de ese fantástico proyecto que fue ‘Solar Impulse’, que nació en 2003 en Suiza y que al igual que ‘Hyperloop’ era también un reto casi de ciencia ficción. Se trataba de diseñar el primer avión que diera la vuelta al mundo impulsado únicamente con placas solares.  En junio del año pasado se consiguió ese reto después de 13 años de desarrollos, diseño y mucho trabajo, y en nuestro caso nos encargamos del diseño del ala y el autopiloto desde aquí en el Parque.

 

Regresando al ‘tren del futuro’, el siguiente paso para ustedes les sitúa ya, en concreto el 24 de agosto,  en el desierto de California… ¿Para qué?

 

Ese día tendrá lugar el segundo reto del proyecto que lanzó Elon Musk, que tiene allí la sede de Space X, una de las muchas compañías que ha desarrollado este mecenas junto a Tesla o Paypal, y donde tiene desarrollado un tubo de ensayo de dos kilómetros en el cual se pueden probar estos prototipos . La idea es que han sido elegidos 20 proyectos de entre 110 universidades de todo el mundo, entre ellas el MIT, Stanford u Oxford, para ese 24 de agosto ir a California a hacer una demostración de la funcionalidad de cada diseño. En nuestro caso el objetivo es tener un prototipo de dos metros en el que podrá ir una persona, en este caso un ‘Dumi’, y competir en ese concurso para demostrar que somos los mejores y que podemos ganarlo. En ese empeño hemos firmado además un acuerdo de colaboración con una universidad americana como Purdue.

 

 

 

 

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