“Nos mueven los retos de futuro y eso provoca que nos lancemos con productos que no hace nadie”

12 marzo, 2018
Alicia Gómez.

Alicia Gómez dirige la compañía DMP, ejemplo extraordinario en Euskadi de innovación y mecánica de alta precisión

 

La ejecutiva Alicia Gómez acaba de ser reconocida por parte de la Asociación de Profesionales y Empresarias de Gipuzkoa como la Directiva del año por su labor al frente de la compañía DMP (Desarrollos Mecánicos de Precisión), una de las ‘joyas’ del Grupo EGILE que se dedica a la Mecánica de Alta Precisión para sectores de alto contenido tecnológico como el aeronáutico, la salud o la alimentación. Ingeniera Técnica Industrial por la Universidad de Mondragón con una Ingeniería Superior Informática después por la Paul Sebattier de Toulousse, ha forjado su carrera en compañías como Lantek, Predicast Bibao e ITP, donde siempre ha hecho gala de una gestión y un liderazgo basado en los valores. Actualmente dirige un equipo de 200 personas.

 

¿Ha costado llegar hasta aquí?

Hay un esfuerzo detrás, eso es inevitable, lo que pasa es que si bien hay esfuerzo también hay un gusto por lo que haces porque de alguna manera cuando haces algo que te satisface y llena, el esfuerzo se lleva mejor mucho. Es verdad que los que vivimos aquí en Euskadi eso lo tenemos interiorizado. La cultura del esfuerzo la tenemos bastante arraigada desde pequeños a través de lo que nos han enseñado nuestras familias, lo hemos mamado y ese esfuerzo está ahí, aunque es llevadero.

 

¿Ha tenido la sensación en algún momento a lo largo de su carrera profesional de tener que dar un plus por ser mujer?

Pues tengo que decir que no. Es cierto que hay momentos y en alguna coyuntura en algunas empresas, sobre todo fuera de Euskadi, donde igual tienes una sensación de que te miran diferente, pero no ha sido así nunca en Euskadi, nunca he tenido que dar algo más para crecer por ser mujer. De alguna manera, si tú tienes confianza en lo que haces y crees en ti misma, ya seas mujer u hombre, al final vas avanzando en un camino y los resultados van llegando. Insisto en que es más un componente de creer en uno mismo y seguir avanzando que otra cosa.

 

En todos los proyectos en los que ha trabajado siempre ha hecho gala de un liderazgo y una gestión basado en valores. ¿Como cuáles?

El valor del esfuerzo o el respeto, por ejemplo. Los ingenieros tendemos a mirar los proyectos desde un punto de vista mucho más técnico y racionalista pero por mi cargo actual muchas veces suelo decir que me dedico más a temas humanísticos que a asuntos de ingeniería ya que trabajamos con personas y todos los aspectos vinculados con los valores son clave. Al final, los ingenieros somos racionales pero también seres emocionales, con lo cual todos esos aspectos de afán de superación, motivación, respeto o confianza, que a veces cuestan mucho, son valores que están ahí y forman parte de mi trabajo.

 

¿Qué resulta más difícil, liderar y motivar a un equipo de diez personas o a uno de doscientas, como es su caso en estos momentos?

Cuanto más grande es la empresa, yo diría que es más difícil. Por eso tratar de rodearte de personas que de alguna manera tengan esos mismos valores y principios que tú y que los puedan seguir extendiendo es clave para que las cosas puedan salir. Una persona sola quizá podría liderar y gestionar a un equipo de diez trabajadores pero seguro que no a uno de 200. Se trata de rodearte de personas que vivan y compartan tus mismos valores.

 

¿A qué se dedican en DMP?

Es una compañía del Grupo Egile que tiene un concepto nuclear de la mecánica de precisión y que se dedica principalmente a desarrollar productos de alto valor añadido, productos bastante tecnológicos. Por eso siempre procuramos estar en la cresta de la ola, rompiendo la forma tradicional de hacer las cosas. En DMP estamos focalizados fundamentalmente hacia el sector aeronáutico, trabajando por ejemplo en los trenes de aterrizaje de compañías como Airbus o Boeing. También desarrollamos productos para el sector del helicóptero como las cajas reductoras, productos muy complejos y de alto contenido tecnológico que normalmente no lo puede hacer cualquiera.

 

Al margen de DMP también dirige dentro del mismo grupo a Zehatz, especializada en el desarrollo y fabricación de soluciones y productos para el sector del envase metálico y la Troquelería. De nuevo la alta precisión…

Así es, de nuevo la alta precisión, nuclear en nuestro modelo de negocio. Es un sector éste que nos ha permitido aprender muchísimo de precisión porque trabaja en tolerancias muy finas y muy estrechas, en micras y décimas de micras… Aquí lo que hacemos son soluciones de valor para nuestro cliente para poder realizar esas piezas, esas tapas, esos botes que después nos encontramos en un supermercado en las latas de atún, por ejemplo.

 

El portfolio de Egile no se queda ahí, ¿no?

Nos gusta innovar mucho por eso ese mercado de la mecánica de alta precisión también tratamos de incorporarlo hacia otros sectores como el de la Salud, la Ciencia o el Desarrollo Científico. Nuestros dueños son muy innovadores y muy buenos gestores de la oportunidad encontrando esos grandes retos de futuro, así que nos metemos de lleno en ello para ser capaces de hacer productos que no hace nadie. Prototipos como el acelerador de partículas del CERN en Ginebra, que busca el origen de la materia… En definitiva, estar siempre en la cresta de la ola y haciendo cosas si cabe cada día más difíciles.

 

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