Los directores de SPRI en Chequia, Eslovaquia y Polonia visitarán a empresas vascas interesadas en estos países

11 octubre, 2017
El stand del Grupo SPRI y empresas vascas en una Feria en la República Checa.

Acuden a Euskadi a principios de noviembre para ofrecer información sobre la mejora, aumento o inicio de la presencia empresarial en Centroeuropa

 

Los directores de las oficinas del Grupo SPRI (la agencia vasca de desarrollo empresarial) en Chequia y Eslovaquia, Tomas Buchtele y en Polonia, Gemma Aizpitarte, visitarán personalmente en noviembre a las empresas vascas interesadas en mejorar, aumentar o iniciar su presencia en alguno de estos países. Los representantes de SPRI en aquellos países acudirán a Euskadi entre los días 6 y 8 de noviembre y atenderán a quien lo desee, bien en su propia empresa, bien en las oficinas de SPRI.

 

La República Checa, que en los últimos tres años ha tenido un crecimiento medio del 3,5% y cuya tasa de desempleo es solo del 4%, es el país de la Unión Europea con mayor peso de la industria en el PIB, al alcanzar el 38%. Solo la industria transformadora, y excluyendo el sector de construcción, representa el 25% del PIB checo (la media en la UE es un 15%).

 

Representa un mercado importante para las empresas vascas por varios motivos, como el diseño y fabricación local de los equipos finales (máquinas-herramienta, bienes de equipo, coches, autobuses, trolebúses, tractores, tranvías, locomotoras o aviones), cadena de valor completa en varios sectores industriales, un mercado dinámico y, en algunos sectores, no saturado, plataforma de las multinacionales multinacionales alemanas, japonesas, coreanas y chinas en Europ o el hecho de ser uno de los principales fabricantes europeos de coches (1,3 millones en 2016). Por su pasado común con Eslovaquia, ambos países funcionan en muchos aspectos con un solo mercado, en el que están implantadas 48 empresas vascas.

 

Eslovaquia, con un crecimiento de cerca del 3,5% en los dos últimos años y un tasa de desempleo del 9,6%, tiene una de las deudas públicas más bajas de Europa (51,9% del PIB) y, al mismo tiempo, es una de las economías más liberalizadas con un sistema fiscal favorable. Eslovaquia es el segundo país más industrializado en la UE: la industria supone un 36,4% del PIB y solo la industria transformadora sin construcción un 27,2%. Es el primer productor mundial per cápita de automóviles: la automoción representa un 43% del PIB eslovaco lo que supone el mayor porcentaje en Europa.

 

Polonia, con un desempleo del 7% y un crecimiento económico del 3,8% el pasado año, es el mayor beneficiario de todos los fondos de la Unión Europea para desarrollo de infraestructuras y programas nacionales.

 

Ofrece grandes oportunidades a la inversión directa extranjera, con leyes especiales para captar inversión y la gradual convergencia al modelo de la UE hacen del país un objetivo seguro y atractivo. Su localización geográfica, a 2,5 horas en avión de las principales ciudades europeas y relación con mercados del Este y Europa Central, significa el aceso a 250 millones de consumidores en un radio de 1.000 km. Ofrece menores costes de actividad industrial, alrededor de un 30% inferiores a los de Euskadi.

 

 

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