“Tenemos obsesión por compararnos y no por mejorar”

11 mayo, 2017

Juanjo Goñi, director de la Escuela de Diseño Social.

 

La Escuela de Diseño Social, un proyecto conjunto de Fundación Novia Salcedo y APTES, organiza el próximo 29 de mayo el taller Medición del avance en proyectos de impacto social. El encuentro está dirigido a organizaciones y colectivos sociales interesados en dar con fórmulas para medir aspectos cualitativos como el clima social o la participación interna. Para ello, el taller propone el diseño de herramientas propias que respondan a las necesidades de cada organización.

 

¿Cuál es el objetivo del taller?

 

La finalidad central es ayudar a aquellas personas que gestionan organizaciones donde los aspectos sociales y relacionales son clave, a evaluar su situación y proponer mejoras. Se dice que no se puede mejorar lo que no se puede medir, pero a veces esa medición es muy cualitativa. Necesitamos instrumentos de evaluación que nos permitan marcar objetivos, definir planes, saber qué hace que mejoremos y qué nos empeora, y todo ese proceso debe ser participativo. Cuando las métricas vienen de fuera, el impacto que tiene en las organizaciones es muy débil.

 

¿Cómo diseñamos una herramienta que permita medir estos valores relacionales y sociales?

 

Habitualmente, cada caso es distinto porque las problemáticas, los perfiles humanos y la historia de cada organización son diferentes. Hay pocas cosas que se puedan medir con la misma herramienta, así que el objetivo del taller es ayudar a que sean los propios gestores y usuarios quienes definan sus métricas de medida y avancen en base a ellas. A nosotros nos vienen muchas veces preguntando ¿no tenéis indicadores de medición para nosotros? Pero no creemos en ese tipo de medidores porque eres tú quien debe decidir qué quieres medir en función de lo que es más importante para ti.

 

Pero esta forma de medir resultados no permite compararse con otras.

 

Claro, es una herramienta de autodiagnóstico. Tenemos excesiva obsesión por compararnos. Para hacer rankings necesitamos una herramienta común pero para mejorar no. El estudio comparativo nos domina, ¿quién es el mejor? Qué más da, lo que queremos es que mejoren todas, que cada organización sea consciente de cómo está y mejore.

 

¿Qué valores cualitativos se pueden medir con la herramienta?

 

Depende de cada organización, pero hay variables imprescindibles como la comunicación, la participación en la toma de decisiones, la cooperación, el aprendizaje, la optimización de los recursos,… Lo que enseñamos en el taller es a diseñar una herramienta manejable, empezando con cuatro dimensiones que luego puedes ir enriqueciendo. Definir las escalas ya requiere llegar a un consenso, de forma que el propio proceso de construcción de la herramienta es educativo y estratégico porque sirve para entender cómo funciona la organización.

 

¿Habéis aplicado la herramienta en algún proyecto?

 

En otoño del año pasado pusimos en marcha un piloto junto al Ayuntamiento de San Sebastián en torno al concepto de Hogar Amigable, y hemos desarrollado una herramienta que se llama Amistómetro. Es un cuestionario con ocho ejes que permite a una asociación de personas mayores medir grados de avance en lo que entendemos por un entorno amigable. Se trata de evaluar en qué posición estamos y qué variables deberíamos mejorar. Cuando hablamos de amigabilidad, hablamos de temas como la calidad de las relaciones personales, de los servicios, del modelo organizativo,… Estas dimensiones nos permiten medir el clima social de una organización. La participación en su diseño es el elemento más importante, porque la propia elaboración de la herramienta sirve para realizar una foto de grupo que permite iniciar acciones de manera autónoma. Eso es lo que pretendemos hacer en el taller.

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