Las nuevas ayudas europeas a la innovación: 3.000 millones hasta 2020

11 enero, 2018
Un momento de la jornada.

Una jornada organizada por Basque Enterprise Europe Network (EEN)  muestra los cambios en las subvenciones de la UE con la creación del nuevo Consejo Europeo de Innovación, que agrupa los programas existentes

El director de Tecnología y Estrategia del Gobierno vasco, Iosu Madariaga, ha resaltado que se ayuda a “personas, startups y empresas con innovaciones radicalmente diferentes”

Una de las novedades que las empresas deben pasar una entrevista en Bruselas con cinco evaluadores para que el proyecto pueda ser aprobado

 

 

Las empresas vascas pueden acceder a ayudas europeas de cerca de 3.000 millones de euros en los próximos tres años destinadas a la innovación. Una jornada organizada por el consorcio Basque Entreprise Europe Network, conformado por la agencia vasca de desarrollo empresarial, el Grupo SPRI, Innobasque y Beaz, y el CDTI ha presentado el Consejo Europeo de Innovación (EIC), el nuevo instrumento creado por la Unión Europea para agrupar todas las ayudas en este campo. Se espera apoyar unos 1.000 proyectos hasta 2020.

 

La jornada ha sido abierta por el director de Tecnología y Estrategia del Gobierno vasco, Iosu Madariaga,  quien ha destacado que el EIC persigue que “las pymes europeas ganen dimensión y se internacionalicen”. “Ayudará a personas innovadoras, startups y empresas con innovaciones que sean radicalmente diferentes a los productos, servicios o modelos de negocio ya existentes”.

 

Madariaga ha resaltado que entre 2014 y 2016 Euskadi ha logrado una financiación de 332 millones de euros de Horizonte 2020, el mayor programa público europeo para impulsar la investigación e innovación que en el periodo de 2014 a 2010 está dotado con 80.000 millones de euros. Y han participado 221 entidades vascas. Un 84% de la financiación obtenida en Euskadi, ha enfatizado, se ha concentrado en fabricación avanzada, energía y salud, que son las áreas prioritarias de la estrategia RIS3, la iniciativa de la Unión Europea para que las regiones se especialicen en los sectores donde tienen más fortaleza.

 

Luis Guerra, del CDTI, el organismo público dependiente del Gobierno central, ha señalado que, con el nuevo Consejo de Europeo de Innovación, las autoridades buscan que se concentre toda la innovación en Europa. “Agrupa los instrumentos de ayuda existentes, dándoles mayor visibilidad y accesibilidad, extiende servicios de valor añadido y testa la viabilidad de los nuevos instrumentos”.

 

El EIC dispone de un presupuesto de 3.000 millones hasta 2020, de los que 1.600 millones son para principal ayuda, el llamado Instrumento Pyme, que financia proyectos estrella para la pyme que respondan a una oportunidad de negocio para su crecimiento a medio plazo. Otros 700 millones se destinan al FET Open (las tecnologías que en un plazo de entre cinco y diez años pueden generar nuevos mercados) y 300 millones para el denominado Fast Track to Innovation (para consorcios de empresas de 3 a 5 socios con mayoría industrial).

 

Luis Guerra ha explicado las novedades con la creación del EIC. Así, el programa Fast Track to Innovation reduce el tiempo de llegada al mercado a solo tres años. En el plan estrella, el Instrumento Pyme, que otorga  al 70% de subvenciones hasta 2,5 millones de euros, desaparece el requisito de dividir las subvenciones por áreas. “Se deja que cada empresa defina las keywords en que se basa cada proyecto. Ya no tiene 13 líneas presupuestarias sino una sola y más presupuesto”. De esta forma, los 250 millones consignados en 2014 alcanzarán casi los 600 millones en 2020.  Otra novedad, ha anunciado, es que las empresas deberán pasar una entrevista en Bruselas con cinco evaluadores para que el proyecto pueda ser aprobado.  EL CDTI ofrecerá un simulacro de entrevista para facilitar este trámite a las empresas.

 

Garbiñe Larrauri, de Innobasque, ha explicado los servicios de aceleración de negocios de la Comisión Europea para el Instrumento Pyme y ha revelado que las empresas tienen posibilidad de ir a 15 grandes ferias internacionales de la mano de la CE.

 

La jornada ha contado con una mesa redonda de responsables de empresas que se han beneficiado de estas ayudas y evaluadores de los proyectos. Juantxu Martin, de Gogoa, compañía que construye exoesquelos para facilitar la movilidad de las personas,  ha opinado que, para acceder a estas ayudas, “tiene que ser una idea disruptiva, un modelo de negocio muy claro y  un plan de trabajo bien estructurado”. Ha incidido en que la evaluación no se aborda “desde el punto de vista tecnológico sino desde el negocio; tiene que ser como una propuesta que haces a un inversor”.

 

Genma Climent, directora de investigación de Nesplora, centrada en la neurología,  cree que el nuevo criterio de una única lista para las candidaturas es positivo y, centrándose en su experiencia, ha apuntado que el “mayor problema fueron los temas éticos”.

 

Juan Tomás Hernani, CEO de Satlantis,  especializada en cámaras para el espacio de muy alta resolución, ha indicado que su empresa fue seleccionada entre 27. “Tienes que presentar una propuesta disruptiva pero, si no tienes clientes que te avalan y un equipo, no tienes proyecto”. Se ha referido a las dificultades para lograr estas ayudas. “Es un ecosistema de un 3% de éxito y tienes que casar tu propuesta con las reglas de los evaluadores”.

 

Idoia Minguez, evaluadora de los programas Instrumento Pyme y Fast Track to Innovation, que ha testado cerca de 200 propuestas desde 2015, ha recomendado a las empresas que contrasten “la propuesta con muchas personas”.

 

Juan Carlos Ausin, coach del Instrumento Pyme, ha afirmado que la mayor valoración es el impacto del proyecto. “La idea es la que causa mayor atracción”. Ha  aconsejado debatir las propuestas con los clientes “y poner el foco en la estrategia, en la manera en que va a convertir esa idea en innovación”.

 

La jornada ha sido clausurada por Arturo Anton, del Grupo SPRI y coordinador del Consorcio Entreprise Europe Network, la mayor red del mundo de apoyo a las pymes para internacionalizarse con más de 600 organizaciones en 67 países. En Euskadi está formada por SPRI, Innobasque, Beaz y las tres cámaras de comercio vascas. Los servicios son la búsqueda de socios internacionales, apoyo a la innovación y asesoramiento para el crecimiento internacional. “Estamos para ayudar a las empresas en vuestras propuestas”, ha aseverado.

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