La inversión ecológica demuestra su rentabilidad

26 abril, 2017

El informe está disponible online.

El sector financiero está apostando por la descarbonización.

 

El Instituto de Innovación Social de Esade ha publicado el informe La transición hacia una economía baja en carbono, un estudio que recoge las estrategias que se están impulsando para avanzar hacia una economía más sostenible desde dos sectores estratégicos: las finanzas y la alimentación. La publicación se ha realizado a partir de entrevistas con personas expertas y talleres participativos con agentes de ambos sectores.

 

En el ámbito financiero, el cambio climático se ha identificado como un riesgo sistémico. Aún así, se considera también una oportunidad, puesto que existe evidencia sobre una correlación positiva entre la inversión socialmente responsable –incluyendo también criterios ecológicos- y la rentabilidad financiera. Es por eso que en los últimos años, han crecido las estrategias encaminadas a fomentar la inversión en empresas que cuenten con unos índices destacados en ESG –siglas en inglés de Medioambiental, Social y Gobernanza-. Europa es la región donde este tipo de inversión tiene más recorrido, aunque en España está aún poco desarrollado, con a penas el 1% de los fondos ISR –Inversión Socialmente Responsable- europeos.

 

Estas estrategias incluyen la creación de fondos específicos, bonos verdes y la inversión de impacto, un tipo de inversión que busca a la vez rentabilidad financiera y el impacto social positivo. El mercado de los bonos verdes, por ejemplo, ha crecido significativamente en los últimos años, llegando a un volumen de 66.000 millones de dólares en 2015. La apuesta por inversiones ISR es crucial para avanzar hacia una economía baja en carbono, puesto que tal y como recoge el informe, tiene la fuerza suficiente para incentivar la reorientación de las empresas.

 

El sector alimentario es también clave en esta transición por dos razones principales. Por un lado, es el que más se verá afectado por el cambio climático y sus consecuencias, y por otro, es uno de los principales emisores globales de gases de efecto invernadero. Por ello, muchas empresas alimentarias están aplicando estrategias de innovación tanto tecnológica como de gestión y búsqueda de nuevas líneas de negocio.

 

El informe recoge algunas iniciativas innovadoras en toda la cadena de producción, manipulación y distribución. En el ámbito de la economía circular, por ejemplo, incluye el caso de Bioarroz, una empresa que surge con el objetivo de aprovechar la cascarilla de arroz para la fertilización orgánica. En el sector de la distribución, el estudio destaca la iniciativa Tienda Cero Emisiones creada por Eroski en Oñati, que ha conseguido ahorrar hasta un 65% de energía frente a una tienda convencional, o la plataforma para conectar productores locales y consumidores La Colmena que dice sí.

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