El impacto económico y social de las industrias creativas

17 febrero, 2016

Las industrias culturales y creativas generan un total de cerca de 2 billones de euros y emplean a cerca de 29’5 millones de personas alrededor del mundo, una cifra que supone el 1% de la población activa. Estos datos han sido publicados dentro del estudio Cultural Times, un informe que mapea las industrias culturales y creativas en todo el mundo, extrayendo el impacto que suponen en las economías, tanto país por país como de manera global.

Tal y como recoge el estudio, publicado en diciembre por el CISCAC – International Confederation of Societes of Authors and Composers, se trata de un impacto nada desdeñable, cerca del 3% del PIB mundial. El informe considera estas industrias desde una perspectiva amplia, incluyendo la publicidad, la arquitectura, las artes escénicas y visuales, el cine, los medios de comunicación –televisión, radio y prensa-, el diseño y los videojuegos. Además de estas cifras globales, también realiza una radiografía de las empresas que forman esta gran industria.

Según el estudio, las actividades culturales contribuyen de forma significativa al empleo joven y están impulsadas en buena parte por empresas pequeñas o unipersonales. Estas industrias, además, son el principal motor de la economía digital, puesto que suponen la fuente más importante de ingresos para el sector.

Más allá del impacto económico, las industrias creativas y culturales generan también otros beneficios en el plano social, aunque estos son mucho más complejos de cuantificar. Tal y como destacaba en un reciente artículo Jen Snowball, investigadora en South African Cultural Observatory, la cultura tiene un papel esencial en la generación de intangibles como inspirar, entretener y educar, pero también contribuye a aumentar la cohesión social, promover la participación ciudadana o el diálogo intercultural.

Poner cifras a estos valores resulta mucho más difícil que identificar los beneficios económicos de las industrias creativas, aunque hay algunos avances en este sentido. El Grupo Urbegi y Kultiba tienen en marcha una línea de investigación dirigida a medir el impacto de la cultura, bajo el nombre de Cultumetría, y en marzo del año pasado realizaron una jornada en Bilbao dirigida a poner en común algunos proyectos de claro impacto social.

A finales del año pasado, tuvo lugar en Madrid un encuentro que mostraba el importante papel de la cultura en los procesos de construcción social, bajo el título Encuentro Cultura Local y Construcción de Ciudadanía. En las jornadas participaron una treintena de experiencias de innovación social y cultural, entre ellas, las iniciativas vascas Nuevos Comanditarios, Colaborabora y el programa Donostia-San Sebastián 2016.

En Euskadi existen muchas iniciativas que, partiendo del sector cultural y creativo, buscan generar un impacto en la sociedad. Iniciativas como Maushaus, Ttipi Studio, Zaramari y PezEstudio, por ejemplo, trabajan en el ámbito de la arquitectura y el urbanismo como herramientas pedagógicas y de participación ciudadana. En el campo de la producción audiovisual, el estudio Ubiqa aplica las herramientas de comunicación para el empoderamiento ciudadano, mientras que la asociación Karraskan agrupa a agentes relacionados con la creación desde una perspectiva transversal, trasladando la cultura a otros ámbitos productivos y sociales.

 

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