“La escuela tiene que promover el pensamiento divergente”

jueves, 05 de octubre de 2017

Merkat Bernaola en el congreso Innova Start.
Merkat Bernaola presentó el modelo educativo de Begoñazpi Ikastola en Start Innova.

Merkat Bernaola, director de Begoñazpi Ikastola.

 

En 2010, el equipo docente de Begoñazpi Ikastola viajó a la Universidad de Harvard para conocer Project Zero, una iniciativa de innovación educativa basada en la investigación en neurociencia. Siete años después, este centro educativo ha implantado ya en todos sus ciclos educativos un modelo innovador que fomenta el aprendizaje mediante la experiencia, priorizando el desarrollo de competencias indispensables para el futuro. Su director, Merkat Bernaola, explicó este modelo en el espacio dedicado a la educación del congreso Start Innova, celebrado el 29 de septiembre en Donostia-San Sebastián.

 

¿En qué consiste el modelo educativo que aplicáis en Begoñazpi?

 

Antes, la forma de evaluar consistía en un trámite, en volcar en un papel lo que se suponía que sabías, pero eso no es aprender. Einstein solía decir que sin experiencia no hay aprendizaje, que todo lo demás es solo información, así que lo que buscamos es generar un contexto en el que el alumnado pueda experimentar. Es cierto que tenemos que habilitar a los chavales a hacer exámenes porque se van a enfrentar a ellos en la selectividad, en los títulos de idiomas, en la Universidad,… Pero esa no es la única forma de evaluar.

 

¿Y cómo evaluáis el aprendizaje?

 

Uno de los ejes de nuestro proyecto educativo es desarrollar el pensamiento porque no es algo que se dé de manera innata, hay que entrenarlo desde pequeños a través de diferentes estrategias. Se trata de ver hasta dónde llegan las cotas de comprensión, así que diseñamos un modelo de valoración y lo implementamos en todas las edades para ver hasta dónde han comprendido. Por ejemplo, es diferente describir el ciclo del agua a explicarlo en toda su complejidad mediante un proyecto y delante de un tribunal que te pregunta, ahí tienes que demostrar cuál es tu nivel de comprensión.

 

Lleváis 5 años implantando este modelo en la escuela, ¿cuáles son los resultados?

 

Tenemos varias evidencias. Hace 2 años un proyecto de nuestra ikastola llegó a la final de Global Innovation Award en Washington, formando parte de los 20 clasificados entre más de 6.000 equipos de todo el mundo. El año pasado llegamos a la final del campeonato mundial de First Lego League en robótica, tecnología y ciencia,… Eso significa que este modelo nos está dando un nivel muy alto en investigación científica y en defensa de ideas, entre otras muchas competencias. Los resultados académicos han mejorado, pero sobre todo está mejorando la experiencia vital del alumnado en su día a día porque pueden investigar y proponer en lugar de estar simplemente escuchando.

 

¿Crees que estos nuevos modelos educativos son una tendencia imparable?

 

Lo que es imparable es la implicación de las investigaciones en neurociencia, que nos están diciendo cómo aprende el cerebro. Antes, las teorías psicológicas que regían la educación se basaban en la observación, con Piaget, Pavlov o Freud. Ahora tenemos escaneado el cerebro, la neurociencia nos dice cómo aprendemos y eso cambia el paradigma de la educación. El rol del docente es otro porque ya no basta con saber, hay que saber hacer. Por lo tanto, la escuela se convierte en lugar de experimentación. Yo puedo saber mil recetas de tortilla de patatas, pero hasta que no me ponga a hacer una y vea la cantidad de sal que es necesaria, la intensidad del fuego o el número de patatas que hay que usar, realmente no sabré hacerla. Hasta que no lo haces no es aprendizaje, es simple información, y la información ya está en Internet.

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